27-04-2008, 09:43:58
Me parece que alguien está haciendo trampas.
El Gnaoui ha sido condenado por pertenencia a banda armada, organización o grupo terrorista (que cometió 191 asesinatos, 1856 tentativas de homicidio, cuatro delitos de estragos terroristas y falsedad de documentos).
Para poder condenarle como autor de dichos delitos se presentan diferentes pruebas; algunas son aceptadas por el Tribunal y otras no.
La misma prueba, incluso, puede ser aceptada como suficiente para un delito e insuficiente para otro. En ocasiones, las pruebas son concurrentes; se necesitan una o dos pruebas para, valoradas conjuntamente, convencer al Tribunal más allá de toda duda razonable de algo.
Así, por ejemplo, la huella genética en las ropas de Vicálvaro no ha sido considerada prueba de certeza suficiente para convencer al Tribunal de que Othman colocó personalmente las bombas, debido a dos razones:
1) Hay varias huellas genéticas en las ropas de Vicálvaro. El Tribunal parece considerar confirmado que quien llevaba esas ropas, se las quitó y las abandonó, fue uno de los que colocó la bomba. Por lo tanto, si hubiera una única huella genética, la de Otman, no le hubiera quedado duda, pero al haber varias, le concede el beneficio de la duda. Nótese que al Tribunal no le cabe ninguna duda sobre la interpretación de la pericia, es decir, que realmente aquellos cuyo DNA apareció entre la ropa: Otman, Rifaat, Koulaa y Mohamed Oulaa, usaron esas ropas o tuvieron contacto con ellas. Simplemente, bien podría ser que alguien las hubiera vestido ocasionalmente sin pertenecer a un comando terrorista.
2) No hay testigos materiales que hayan visto a Otman depositar los explosivos en los trenes.
Sin embargo, la huella genética en las ropas de Vicálvaro, junto con otras pruebas, ha servido para probar la relación entre Otman y el comando terrorista: relación más allá de un simple conocimiento o amistad inocente.
Pero el Tribunal no se basa sólo en el ADN para considerar probado más allá de toda duda razonable que Otman pertenecía al comando terrorista, fue colaborador de ellos y su trabajo resultó crucial para cometer los atentados (colaborador necesario). Se basa en multitud de llamadas telefónicas, que quedaron registradas y muestran una más que amistad inocente con “El Chino” y el resto del comando; se basa en la confianza que los terroristas depositaron en él, hasta el punto de mandarle ayudar a construir el zulo donde escondieron los explosivos, o hasta el punto de encargarle salir a escoltar a Jamil Ahmidan en su viaje de vuelta con los explosivos; se basa en testigos presenciales que los vieron juntos, que vieron a Otman trabajar en la finca de Morata; se basa en la falsificación de documentos para ayudar a Ahmidan.
Recordemos que Otman, por medio de su defensa, ha impugnado alguna de las pruebas, argumentando por ejemplo que las conversaciones fueron grabadas de manera ilegal, pero sin negar básicamente su contenido; presentando conversaciones en las que según ellos, se mostraba que no había tal relación estrecha con “El Chino”, u ofreciendo una explicación para la aparición de su huella genética en la ropa de Vicálvaro, sin negar que la llevase.
Vemos, pues, que la trascendencia de la pericial del DNA de Gnaoui es nula en cuanto a demostrar que pusiese personalmente los explosivos en los trenes (ya que el Tribunal no la estimó concluyente) y escasa para probar que Gnaoui formaba parte del comando terrorista y participó en los atentados como colaborador necesario, pues forma parte de un conjunto de pruebas, que apenas se resentiría si en la ropa de Vicálvaro no hubiese aparecido el material genético de Gnaoui...
De paso, amañar una prueba como ésta no tiene mucho sentido, cuando los cargos contra Otman seguirían siendo abrumadores sin ella. Tal vez por eso Pinganilla aclaraba ayer que no acusa a los peritos de mala fe, sino de ignorancia. O sea: Pinganilla ya no busca hacer tambalear los muros de la Versión Oficial. Si la prueba no es sino una más de las que el Tribunal ha considerado para condenar a Otman, y si un eventual error en la pericia lo fuera sin mala fe, la cuestión no llevaría a excarcelaciones, repeticiones de juicio, ni nada por el estilo ¿no?
Pero lo que se busca no es tanto demostrar la inocencia de Otman sino que la instrucción, y por ende el juicio, está viciado. Donde hubo un error, parecen decir, puede haber más. Y la prueba del ADN, pese a su escasa relevancia en el conjunto de la instrucción, ofrece ventajas:
1) Si leemos el Auto de Procesamiento y la Sentencia del 11-M, comprobamos que la prueba pericial no está explicada extensamente. Sólo aparecen las conclusiones. Es lógico; los peritos no nos dan un curso acelerado sobre sus habilidades cada vez que responden a una pregunta del Tribunal. Sólo en el caso de que el juez no conozca los rudimentos de la prueba, o su significado, y en este caso la prueba de DNA, aunque los jueces no conozcan la técnica en extenso, es una prueba conocida y usada universalmente. Piensen si habitualmente las sentencias judiciales contienen cursos enteros de pericias caligráficas, de edición de voz, de Photoshop, etc. Pero el caso es que eso permite que se pueda sugerir juego sucio.
2) Se trata sobre un asunto de Estadística y Probabilidad. Como sabemos, estos temas son dificilísimos de entender para profanos y fáciles de manipular; por ejemplo, presentando probabilidades inverosímiles para un suceso no probabilístico (que no se rige por las leyes del azar) o que ha sucedido ya, o para sucesos con distintas probabilidades (por ejemplo, dando como inverosímil que el Real Madrid, o el Barcelona, entre los 500 equipos de Liga Nacional, ganen la liga dos años consecutivos.
Sin embargo, el documento que ofrece Pinganilla para probar sus afirmaciones, el Manual de Procedimientos de INTERPOL, habla de las mezclas y la dificultad para interpretarlas sólo en el apartado referido a una tecnología ya en desuso, la RFLP, y de otra que no se recomienda salvo para casos muy excepcionales, el DNA-mitocondrial.
Actualmente se recomienda utilizar la tecnología de Reacción en Cadena de la Polimerasa (PCR) que permite, a partir de una hebra de DNA inferior en peso a un nanogramo, conseguir material genético suficiente para el análisis.
Si con un nanogramo podemos conseguir multiplicarlo hasta conseguir suficiente material para comparar con los detenidos o las bases de datos, es de suponer que el problema de las mezclas se habrá solucionado en gran parte. Y, efectivamente, el Manual de Procedimientos de Interpol, que Pinganilla mismo aportó, no lo cita como problema en la tecnología PCR. Sí lo hace, en cambio, al hablar de tecnologías en desuso, como la RLFP, o poco recomendables salvo excepciones, como la DNA-Mitocondrial.
Y, Pinganilla, lea atentamente lo que usted mismo ha traído aquí. A Interpol no considera las mezclas no recomendables para su presentación ante un Tribunal. Las considera no deseables para incluirlas en una base de datos...
Nuevamente, no sea tramposa, e incluya todo el párrafo completo:
Son estándares de calidad. Una científica como usted debería saber que una cosa son los estándares de calidad, otra muy distinta la presentación de los casos.
Por cierto… por supuesto que los alelos tienen distintas frecuencias. ¿No recuerda los guisantes de Mendel? ¿Tenían la misma frecuencia un alelo que determinaba el color amarillo y el que determinaba el color verde?
Luego las combinaciones de alelos tienen, con más motivo, diferentes frecuencias. No se haga el tonto: por supuesto que influye la excepcionalidad de una combinación genética en una identificación.
Precisamente la probabilidad de que dos compartan un mismo material genético, excluidos gemelos, es de 1 a 30000 millones. Eso hace tan excepcional el caso que el Tribunal lo considera más allá de toda duda razonable.
Y, aunque usted quiere hacer valer que 0’9999999999 no es igual a 1, en realidad el mecanismo de identificación por ADN es muchísimo más fiable que cualquier otro que se presente ante los tribunales españoles o del resto del planeta. Es mucho más fiable que el reconocimiento de testigos, el reconocimiento fotográfico, por voz… Incluso más que la propia confesión, pues en ocasiones la confesión busca librar a otro de la cárcel.
De todos modos, ustedes lo deberían de saber. Han impugnado el reconocimiento por testigos los peritajes científicos de explosivos, las grabaciones; incluso no reconocen la confesión propia de “El Chino”. Ahora tampoco es válido el material ADN porque hay sólo un 0’999999999999 en lugar de 1.
Vaya. Diga directamente que quiere que los terroristas salgan a la calle, y tan contentos.
El Gnaoui ha sido condenado por pertenencia a banda armada, organización o grupo terrorista (que cometió 191 asesinatos, 1856 tentativas de homicidio, cuatro delitos de estragos terroristas y falsedad de documentos).
Para poder condenarle como autor de dichos delitos se presentan diferentes pruebas; algunas son aceptadas por el Tribunal y otras no.
La misma prueba, incluso, puede ser aceptada como suficiente para un delito e insuficiente para otro. En ocasiones, las pruebas son concurrentes; se necesitan una o dos pruebas para, valoradas conjuntamente, convencer al Tribunal más allá de toda duda razonable de algo.
Así, por ejemplo, la huella genética en las ropas de Vicálvaro no ha sido considerada prueba de certeza suficiente para convencer al Tribunal de que Othman colocó personalmente las bombas, debido a dos razones:
1) Hay varias huellas genéticas en las ropas de Vicálvaro. El Tribunal parece considerar confirmado que quien llevaba esas ropas, se las quitó y las abandonó, fue uno de los que colocó la bomba. Por lo tanto, si hubiera una única huella genética, la de Otman, no le hubiera quedado duda, pero al haber varias, le concede el beneficio de la duda. Nótese que al Tribunal no le cabe ninguna duda sobre la interpretación de la pericia, es decir, que realmente aquellos cuyo DNA apareció entre la ropa: Otman, Rifaat, Koulaa y Mohamed Oulaa, usaron esas ropas o tuvieron contacto con ellas. Simplemente, bien podría ser que alguien las hubiera vestido ocasionalmente sin pertenecer a un comando terrorista.
2) No hay testigos materiales que hayan visto a Otman depositar los explosivos en los trenes.
Sin embargo, la huella genética en las ropas de Vicálvaro, junto con otras pruebas, ha servido para probar la relación entre Otman y el comando terrorista: relación más allá de un simple conocimiento o amistad inocente.
Pero el Tribunal no se basa sólo en el ADN para considerar probado más allá de toda duda razonable que Otman pertenecía al comando terrorista, fue colaborador de ellos y su trabajo resultó crucial para cometer los atentados (colaborador necesario). Se basa en multitud de llamadas telefónicas, que quedaron registradas y muestran una más que amistad inocente con “El Chino” y el resto del comando; se basa en la confianza que los terroristas depositaron en él, hasta el punto de mandarle ayudar a construir el zulo donde escondieron los explosivos, o hasta el punto de encargarle salir a escoltar a Jamil Ahmidan en su viaje de vuelta con los explosivos; se basa en testigos presenciales que los vieron juntos, que vieron a Otman trabajar en la finca de Morata; se basa en la falsificación de documentos para ayudar a Ahmidan.
Recordemos que Otman, por medio de su defensa, ha impugnado alguna de las pruebas, argumentando por ejemplo que las conversaciones fueron grabadas de manera ilegal, pero sin negar básicamente su contenido; presentando conversaciones en las que según ellos, se mostraba que no había tal relación estrecha con “El Chino”, u ofreciendo una explicación para la aparición de su huella genética en la ropa de Vicálvaro, sin negar que la llevase.
Vemos, pues, que la trascendencia de la pericial del DNA de Gnaoui es nula en cuanto a demostrar que pusiese personalmente los explosivos en los trenes (ya que el Tribunal no la estimó concluyente) y escasa para probar que Gnaoui formaba parte del comando terrorista y participó en los atentados como colaborador necesario, pues forma parte de un conjunto de pruebas, que apenas se resentiría si en la ropa de Vicálvaro no hubiese aparecido el material genético de Gnaoui...
De paso, amañar una prueba como ésta no tiene mucho sentido, cuando los cargos contra Otman seguirían siendo abrumadores sin ella. Tal vez por eso Pinganilla aclaraba ayer que no acusa a los peritos de mala fe, sino de ignorancia. O sea: Pinganilla ya no busca hacer tambalear los muros de la Versión Oficial. Si la prueba no es sino una más de las que el Tribunal ha considerado para condenar a Otman, y si un eventual error en la pericia lo fuera sin mala fe, la cuestión no llevaría a excarcelaciones, repeticiones de juicio, ni nada por el estilo ¿no?
Pero lo que se busca no es tanto demostrar la inocencia de Otman sino que la instrucción, y por ende el juicio, está viciado. Donde hubo un error, parecen decir, puede haber más. Y la prueba del ADN, pese a su escasa relevancia en el conjunto de la instrucción, ofrece ventajas:
1) Si leemos el Auto de Procesamiento y la Sentencia del 11-M, comprobamos que la prueba pericial no está explicada extensamente. Sólo aparecen las conclusiones. Es lógico; los peritos no nos dan un curso acelerado sobre sus habilidades cada vez que responden a una pregunta del Tribunal. Sólo en el caso de que el juez no conozca los rudimentos de la prueba, o su significado, y en este caso la prueba de DNA, aunque los jueces no conozcan la técnica en extenso, es una prueba conocida y usada universalmente. Piensen si habitualmente las sentencias judiciales contienen cursos enteros de pericias caligráficas, de edición de voz, de Photoshop, etc. Pero el caso es que eso permite que se pueda sugerir juego sucio.
2) Se trata sobre un asunto de Estadística y Probabilidad. Como sabemos, estos temas son dificilísimos de entender para profanos y fáciles de manipular; por ejemplo, presentando probabilidades inverosímiles para un suceso no probabilístico (que no se rige por las leyes del azar) o que ha sucedido ya, o para sucesos con distintas probabilidades (por ejemplo, dando como inverosímil que el Real Madrid, o el Barcelona, entre los 500 equipos de Liga Nacional, ganen la liga dos años consecutivos.
Sin embargo, el documento que ofrece Pinganilla para probar sus afirmaciones, el Manual de Procedimientos de INTERPOL, habla de las mezclas y la dificultad para interpretarlas sólo en el apartado referido a una tecnología ya en desuso, la RFLP, y de otra que no se recomienda salvo para casos muy excepcionales, el DNA-mitocondrial.
Actualmente se recomienda utilizar la tecnología de Reacción en Cadena de la Polimerasa (PCR) que permite, a partir de una hebra de DNA inferior en peso a un nanogramo, conseguir material genético suficiente para el análisis.
Si con un nanogramo podemos conseguir multiplicarlo hasta conseguir suficiente material para comparar con los detenidos o las bases de datos, es de suponer que el problema de las mezclas se habrá solucionado en gran parte. Y, efectivamente, el Manual de Procedimientos de Interpol, que Pinganilla mismo aportó, no lo cita como problema en la tecnología PCR. Sí lo hace, en cambio, al hablar de tecnologías en desuso, como la RLFP, o poco recomendables salvo excepciones, como la DNA-Mitocondrial.
Y, Pinganilla, lea atentamente lo que usted mismo ha traído aquí. A Interpol no considera las mezclas no recomendables para su presentación ante un Tribunal. Las considera no deseables para incluirlas en una base de datos...
Nuevamente, no sea tramposa, e incluya todo el párrafo completo:
Quote:Los perfiles de ADN que figuran en la base de datos serán propiedad de los Estados Miembros que los proporcionen y los datos se gestionarán por medio de la OCN local. Los perfiles obtenidos de muestras mezcladas no se almacenarán en la base de datos, y sólo figurarán en ella los que contengan por lo menos seis de los siete loci del conjunto normalizado de loci de Interpol (ISSOL). El Grupo de Expertos en Seguimiento del ADN de Interpol ha elaborado una lista de loci reconocidos (véase el anexo). Sólo se tendrán en cuenta los loci que figuran en esa lista. El sistema comparará todas las incorporaciones a la base de datos con los perfiles ya almacenados. Si se encuentra un perfil que coincide, el sistema alertará a los Estados Miembros afectados. Los Estados Miembros que reciban respuestas positivas se ocuparán de actuar en función de la información facilitada. Interpol no puede garantizar la calidad de los datos sobre el ADN proporcionados, por lo que incluirá una advertencia en su respuesta indicando que esa información está sometida a confirmación por parte de los Estados Miembros de que se trate.Donde no se deben incluir las mezclas no es en los juicios, sino en la base de datos; donde, por cierto, también recomiendan que se siga otras condiciones, como la inclusión de unos loci determinados. Y también advierte (para evitar posibles pifias) que no se hace responsable de los perfiles almacenados en su base de datos. ¿Qué tiene que ver eso con una pericia determinada en un juicio determinado?
Son estándares de calidad. Una científica como usted debería saber que una cosa son los estándares de calidad, otra muy distinta la presentación de los casos.
Por cierto… por supuesto que los alelos tienen distintas frecuencias. ¿No recuerda los guisantes de Mendel? ¿Tenían la misma frecuencia un alelo que determinaba el color amarillo y el que determinaba el color verde?
Luego las combinaciones de alelos tienen, con más motivo, diferentes frecuencias. No se haga el tonto: por supuesto que influye la excepcionalidad de una combinación genética en una identificación.
Precisamente la probabilidad de que dos compartan un mismo material genético, excluidos gemelos, es de 1 a 30000 millones. Eso hace tan excepcional el caso que el Tribunal lo considera más allá de toda duda razonable.
Y, aunque usted quiere hacer valer que 0’9999999999 no es igual a 1, en realidad el mecanismo de identificación por ADN es muchísimo más fiable que cualquier otro que se presente ante los tribunales españoles o del resto del planeta. Es mucho más fiable que el reconocimiento de testigos, el reconocimiento fotográfico, por voz… Incluso más que la propia confesión, pues en ocasiones la confesión busca librar a otro de la cárcel.
De todos modos, ustedes lo deberían de saber. Han impugnado el reconocimiento por testigos los peritajes científicos de explosivos, las grabaciones; incluso no reconocen la confesión propia de “El Chino”. Ahora tampoco es válido el material ADN porque hay sólo un 0’999999999999 en lugar de 1.
Vaya. Diga directamente que quiere que los terroristas salgan a la calle, y tan contentos.
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
