04-05-2008, 21:14:46
Isócrates
Lástima que en ningún sitio hayamos visto ese juicio de probabilidad, oiga. Ni la conjugación. Ni nada. Porque ciertamente en la sentencia se afirma que el ADN de Otmán Sí estaba en las ropas de Vicálvaro, y que este hecho unido a tay y cual... etc.
Creo que lo puso usted en otro hilo, pero ahora ya que estamos aquí, le diré que me parece sumamente interesante que las sentencias tengan que ser interpretadas siguiendo no sólo la sintaxis, ni tan siquiera con la semántica, sino que sea necesario aplicar también la pragmática.
A ver... "colocar"... ¿qué querrá decir exactamente el juez con "colocar"?
Y eso que según cuenta su sra. esposa, el juez tuvo mucho cuidado en redactarla y quiso emular a Azorín en el intento.
Isócrates, me mosquea usted. Defiende esa sentencia como si fuera la virtud de una hija casadera. En ninguna ocasión le he visto muestra de sentirse aunque sólo fuera trágicamente escamado. Dígame, por curiosidad, ¿lo suyo es por confianza ciega o por conocimiento exhaustivo del sumario?
Isocrates Wrote:La aplicación judicial precisa un juicio de probabilidad que se conjuga con el que el tribunal se haya realizado a través de otras pruebas sobre ese mismo hecho para sacar la conclusión jurídicamente relevante.Bueno! ¡veo que mi enlace del Dr. Carracedo le ha servido de algo!
Lástima que en ningún sitio hayamos visto ese juicio de probabilidad, oiga. Ni la conjugación. Ni nada. Porque ciertamente en la sentencia se afirma que el ADN de Otmán Sí estaba en las ropas de Vicálvaro, y que este hecho unido a tay y cual... etc.
Creo que lo puso usted en otro hilo, pero ahora ya que estamos aquí, le diré que me parece sumamente interesante que las sentencias tengan que ser interpretadas siguiendo no sólo la sintaxis, ni tan siquiera con la semántica, sino que sea necesario aplicar también la pragmática.
A ver... "colocar"... ¿qué querrá decir exactamente el juez con "colocar"?
Y eso que según cuenta su sra. esposa, el juez tuvo mucho cuidado en redactarla y quiso emular a Azorín en el intento.
Isócrates, me mosquea usted. Defiende esa sentencia como si fuera la virtud de una hija casadera. En ninguna ocasión le he visto muestra de sentirse aunque sólo fuera trágicamente escamado. Dígame, por curiosidad, ¿lo suyo es por confianza ciega o por conocimiento exhaustivo del sumario?
