Quote:Quote:La trama mediática
Javier
vizcaíno
Confesiones tardías
Mariano Rajoy habría
palmado exactamente
igual las elecciones
de 2004 con o
sin 11-M. Comprendo
que un enunciado así, a estas alturas
de la liga, resulte bastante poco novedoso.
De hecho, lo llamativo es que
tal tesis la sostenga ahora uno de los
más aplicados arietes de la brasa conspirativa.
Después de cuatro años y ni sé
los días calentándonos los cascos con
la Kangoo, el callejón de Trashorras y
la goma 2 de Mina Conchita, el historiador
sedicente Pío Moa escribe el pasado
lunes (realmente, confiesa) en Libertad
Digital, tras recordar que Aznar
nombró a Rajoy, lo siguiente: “Rajoy
hizo dos cosas: echar a perder en pocas
semanas la gran ventaja de partida sobre
Zapatero heredada de Aznar, que
rebajó hasta un dudoso punto y medio
de ventaja en vísperas del 11-M (pudo
haber perdido o quedado sin Gobierno,
incluso sin la matanza); y traicionar
el legado de Aznar.”
No es fácil bucear entre la graforrea
del antiguo miembro de los
GRAPO, pero habrá que tener el traje
de neopreno preparado, porque
quien conoce sus rutinas sabe que es
de los que corrige y aumenta. Tal vez
la próxima vez nos revele quién y por
qué se inventó la milonga.
La indiscreción de Moa ilustra perfectamente
una de las derivadas más
jugosas de la somanta de la ultradiestra
mediática contra el todavía líder
del PP: una buena parte de las bofetadas
van a tener carácter retroactivo
y ahí se nos va a quedar a la vista
el mecanismo del sonajero. El mismo
Pedro Jota ha hecho acto de contrición
en Casa Federico (programa matinal
de COPE, para no iniciados) y se
ha reconocido, ayer martes, autor de
la venta de una burra vieja: “Este personaje
[Mariano Rajoy] que ha enloquecido,
y que no siendo consciente
de todas sus limitaciones, no siendo
consciente de que tanta gente hemos
mirado para otro lado un día y otro
Pedro Jota ha hecho
acto de contrición en
‘Casa Federico’ y se ha
reconocido autor de la
venta de una burra vieja
cio tan endeble como que el desmarque
del hasta antes de ayer escudero
de don Mariano se produjo sobre la alfombra
azul del periódico dirigido por
Pedro J. Sin embargo, el elorriagazo se
ha convertido en pocas horas en nada
entre dos platos. Si el estratega de comunicación
que acompañó (¿o guió?)
a Rajoy en sus dos derrotas electorales
había albergado alguna esperanza
de ser promocionado a jefe del movimiento
(con perdón), el editorial de
ayer de Libertad Digital debió de darle
un disgusto.
Podríamos entresacar varios fragmentos
leídos en el mellizo atrevido
del El Mundo, pero éste nos parece lo
suficientemente explícito: “Es por ello
que, aun compartiendo con Elorriaga
la descarnada tesis de que Rajoy ya no
puede ofrecer ninguna clase de liderazgo,
nos parezca mucho más oportuna
la enmienda que Vidal-Quadras,
Abascal y otros van a hacer a la ponencia
política y que trata de ubicar al PP,
de manera clara e inequívoca, contra
la deriva nacionalista que esta corroyendo
a España como nación y como
Estado de Derecho”.
Vamos, que hasta nueva orden o
hallazgo de candidato presentable,
el brazalete de capitán de los sublevados
debe llevarlo Vidal-Quadras.
Lo cierto es que el veterano político
catalán puede presumir de estar
bien visto en las dos mangas de
la chaqueta mediática enzarzadas
con y contra el discutido líder del
PP. La Razón, que lleva desde el 10-
M como parapeto del atribulado gallego,
concedía ayer en su página
dos un entusiasta Sube al eurodiputado
popular. Eso sí, en lugar de ver
la enmienda como un acto de rebelión
frente al aparato, el autodenominado
diario independiente de información
general llevaba el agua
a su molino y la presentaba como
la defensa de un pacto con el PSOE
para plantar cara a los nacionalistas.
Una forma como otra cualquiera
de llamar la atención sobre lo cómoda
que es la vida cuando hay un
enemigo que haga de argamasa.
http://www.publico.es/estaticos/pdf/28052008.pdf (pág. 9)Quote:La trama mediáticaVaya. Como si J. Vizcaino perteneciera a DL...
Javier
vizcaíno
Esperábamos bastante más. Las malvadas orejas
que pusimos el despertador ayer a las seis
menos cinco de la mañana para asistir en vivo
al triturado y liofilizado de los Judas Acebes,
Zaplana y Aguirre a manos del por ellos
traicionado castigador episcopal nos quedamos con las
ganas. En cuatro horas de soflama en bucle lo más fuerte
que dijo el turolense sobre los testigos que se le habían
cambiado de acera en el juicio del día anterior fue que “en
una variante de la garrapata amnésica que afecta a los futbolistas,
algunos perdieron la memoria”, frase que coronó
con un templado –para lo que es él– “¡allá ellos con su conciencia!”.
Ni siquiera un “arrieritos somos”. Para asombro
de los que le hemos visto convertir en serrín a quien le había
hecho bastante menos, Losantos mantuvo la misma
actitud casi zen que en su blog de Libertad Digital, donde,
aún en caliente, escribió el miércoles en alusión a los que
le habían abandonado que “si me fiara de los políticos, no
sería liberal”, después de lamentar que “del juicio vaya a
quedar la imagen de la deserción de los liberales ante Ambiciones,
que sin duda sale fortalecidísimo de la heroica
actuación de sus presuntos enemigos políticos”.
Conclusión: de momento, los traidores se pueden dar
con un canto en los dientes... aunque no deberían confiarse,
pues una de las señas del identidad del latigador es el
rencor. Pregúntenselo a su compañera de parrilla Cristina
López Schlichting, que hace años cometió el atrevimiento
de entrevistar al querellante Ruiz-Gallardón y que de
tanto en tanto recibe una bofetada en público por el viejo
pecado. Ayer el soplamocos llevó asociada la consideración
de leguminosa y de molusco: “Hemos visto a Gallardón
sentándome en el banquillo a mí, porque no ha podido
sentar a todos los de la Cope... bueno, menos a algunos
lamelibranquios que le hacen entrevistas mientras mantienen
las causas contra sus colegas. Siempre hay algún
garbanzo negro o rubio”.
Y Cristina, chitón, porque tiene causas mejores en las
que postularse como Agustina de Aragón. La penúltima
es la defensa del crucifijo en las tomas de posesión de cargos
oficiales. Ante la propuesta de Izquierda Unida para
retirar los símbolos religiosos de algunos actos protocolarios,
la monja alférez advirtió el miércoles en su programa
y reiteró ayer en La Razón que “Por cosas como estas hubo
ya una guerra aquí: porque hubo quien se empeñó en que
el crucifijo estaba de más”. Vuelvan a leer la frase y díganme
si no les parece que hay una justificación bastante explícita
del alzamiento.
Tan en serio se ha tomado la versión moderna de Encarna
lo del crucifijo, que en la web de Cope hay un tirón de
orejas a Santa Rosa Díez por haber votado a favor de la proposición
no de ley de IU. Después de sacar bajo palio a la vizcaína
y hasta de arengar a los descontentos del PP a hacerse
el carné de UPyD, cargan contra ella en estos términos:
“Sorprende ahora su defensa de la retirada de símbolos religiosos
de actos públicos y su apoyo a la modificación de los
acuerdos Iglesia-Estado contemplados en la Carta Magna
española, debate que ni mucho menos está en la sociedad y
que parece utilizar para distinguirse políticamente”.
¿Tendrá algo que ver esa pulla con el hecho de que Díez
se haya convertido en colaboradora fija de Punto Radio?
Luis del Pino sostendría seguramente esa tesis, y tirando
del hilo, demostraría que todo lo habían previsto los autores
de la matanza del 11-M, en cuyo ánimo ya estaba provocar
cuatro años después una crisis de liderazgo de agárrate y no
te menees en el PP. Se lo juro por el blog del susodicho en Libertad
Digital, donde el miércoles escribió esto: “El atentado
del 11-M no debía sólo garantizar la expulsión del PP del
gobierno, sino que debía sumir al PP en un estado de postración
suficiente como para que esa mitad de españoles
que vota a la derecha no tuviera otro remedio que aceptar,
al verse privados de dirección, el cambio de rumbo que se
avecinaba”. ¿A que no habían caído en ello? Pues ya ven.
http://www.publico.es/estaticos/pdf/30052008.pdf (pág. 11)
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