18-06-2008, 15:58:14
(This post was last modified: 18-06-2008, 17:47:33 by morenohijazo.)
Hombreee, Atalanta, pues quizás usted me pueda dar una idea del motivo por el que Carmen Baladía pidió al juez del Olmo la incineración de los cadáveres de los trenes, en fecha tan precoz como el mismo día 12 de Marzo de 2004; antes, por lo tanto, del famoso escacharramiento de los vagones.
Pues resulta que, con fecha del día 12 de Marzo de 2004, en el Sumario aparece un documento que nos revela que Carmen Baladía, al día siguiente de los atentados, considera que no hay pegas, desde el punto de vista médico-forense, no ve obstáculos para la incineración (y por lo tanto destrucción de los cadáveres) cuya familia lo solicite.
Otro punto “curioso” en relación con este documento es la inexistencia de ningún documento previo, en el Sumario, que nos permita saber con seguridad de dónde partió la idea de incinerar tan deprisa los cadáveres.
La diligencia dice bien claramente: “las solicitudes de las familias”, pero en el Sumario no aparece ninguna solicitud de los familiares al juez, ni requerimiento del juez a Carmen Baladía, por lo que, si nos atenemos a la teoría peonesca de que no existe lo que no aparece en el Sumario (dudosa teoría que se usó contra Prieto para acusarle de mentir en cuanto a la información previa recibida de la Policía en los sucesos de Leganés) lo primero que encontramos es la Comparecencia de Baladía ante el juez, para contarle que unas familias desean incinerar a sus deudos y que ella no ve inconveniente.
Es absolutamente lógico que unas cuantas familias (39, en este caso) deseen incinerar a sus seres queridos, muertos en atroces circunstancias. Sin embargo ¿debe acceder el juez siempre a estas peticiones? Está claro que no, y en muchas ocasiones los cadáveres pasan meses en las cámaras frigoríficas, hasta que se han terminado las investigaciones.
Podemos pensar que no es lo mismo que el caso de los vagones, y ciertamente un cadáver tiene más carga emocional que un tren, aunque éste esté lleno de despojos y restos humanos (que también, ojo). Sin embargo, si la investigación no ha concluido, los cadáveres deben seguir disponibles para una investigación ¿no? Y, desde luego, mejor aceptado hubiera sido por las familias no entregar a los cadáveres, que proceder a una exhumación años después. Recordemops que desde los foros de los peones se exigió dicha exhumación, y se insistía en que era obligatorio para las familias aceptar dicha exhumación sin rechistar.
Por tanto, si se consideraba que la investigación podía aportar aún nuevos datos, no hubiera sido ninguna crueldad, sino causa de fuerza mayor, posponer la incineración de cadáveres.
En el Sumario, como he dicho, no aparece ninguna citación del juez a Carmen Baladía, ni petición de la familia, sino una comparecencia directamente de la forense ante el juez, para comunicar que no ve inconveniente para las incineraciones.
Quizás podamos cargar la culpa de la precipitada incineración de los cadáveres sobre Del Olmo, que tiene anchas espaldas, pero reconozcamos que, para él, es difícil oponerse a un profesional de prestigio, como Baladía, sobre lo que no recae a estas fechas sospechas de ningún tipo, y que le pide la incineración de los cadáveres dando razones de tipo higiénico, emocional, moral, y ético
Muy segura tenía que estar, pocas horas tras las precipitadas autopsias (en las que se priorizó con mucho la identificación de las víctimas a la búsqueda de hallazgos con valor policíaco) de que no iba a aparecer ningún terrorista. O muchas ganas tenía que tener de cerrar ese punto, evitando así que se siguiera investigando. Sin duda los peones hubieran cargado esta "destrucción" de "pruebas" como otra prevaricación de Del Olmo, de no ser porque aquí la responsable de que no se siguiese investigando fue Carmen Baladía.
Tampoco aparece ninguna pregunta del juez a la Policía Científica, ni a ningún otro cuerpo de Fuerzas de Seguridad del Estado. El siguiente documento que aparece es ya la autorización del juez para proceder a la investigación.
No, no me he vuelto conspiracionista. Yo no creo que Carmen Baladía escamotease un cadáver de suicida mediante una precipitada incineración. Pero, puestos a sospechar de pruebas destruidas con supuesta precipitación ¿por qué no empezamos por lo que primero "desapareció"?
Atalanta ¿qué opina usted?
Pues resulta que, con fecha del día 12 de Marzo de 2004, en el Sumario aparece un documento que nos revela que Carmen Baladía, al día siguiente de los atentados, considera que no hay pegas, desde el punto de vista médico-forense, no ve obstáculos para la incineración (y por lo tanto destrucción de los cadáveres) cuya familia lo solicite.
Quote:Ante S.S a asistido de mi la Secretario Judicial comparece la médico - forense, Dª Carmen BALADÍA OLMEDO, quien manifiesta: que en relación con las solicitudes de las familias para la incineración de los cadáveres que aparecen comprendidos en la relación de fallecidos obrante en estas Actuaciones, desde un punto de vista médico - forense no existe ningún inconveniente para que se autorice la citada incineración.La verdad es que, aunque no conocemos la hora exacta de la petición, resulta que Carmen Baladía presenta su solicitud a las pocas horas de la finalización de las autopsias. Hay que ver, esta mujer no descansa cuando se trata de dar salida a los cadáveres. En pocas horas despacha las autopsias, adquiere la convicción moral de que no hay suicidas, y despacha los cadáveres hacia los incineradores. ¿No dormía nada?
Por su S.Sª se acuerda en atención a esas manifestaciones que se autorice puntualmente aquellas solicitudes de incineración que se soliciten por los familiares (sin perjuicio que esa petición sea canalizada a través de la funeraria correspondiente). Leída y conforme se firma por los comparecientes.
Doy fe.
Otro punto “curioso” en relación con este documento es la inexistencia de ningún documento previo, en el Sumario, que nos permita saber con seguridad de dónde partió la idea de incinerar tan deprisa los cadáveres.
La diligencia dice bien claramente: “las solicitudes de las familias”, pero en el Sumario no aparece ninguna solicitud de los familiares al juez, ni requerimiento del juez a Carmen Baladía, por lo que, si nos atenemos a la teoría peonesca de que no existe lo que no aparece en el Sumario (dudosa teoría que se usó contra Prieto para acusarle de mentir en cuanto a la información previa recibida de la Policía en los sucesos de Leganés) lo primero que encontramos es la Comparecencia de Baladía ante el juez, para contarle que unas familias desean incinerar a sus deudos y que ella no ve inconveniente.
Es absolutamente lógico que unas cuantas familias (39, en este caso) deseen incinerar a sus seres queridos, muertos en atroces circunstancias. Sin embargo ¿debe acceder el juez siempre a estas peticiones? Está claro que no, y en muchas ocasiones los cadáveres pasan meses en las cámaras frigoríficas, hasta que se han terminado las investigaciones.
Podemos pensar que no es lo mismo que el caso de los vagones, y ciertamente un cadáver tiene más carga emocional que un tren, aunque éste esté lleno de despojos y restos humanos (que también, ojo). Sin embargo, si la investigación no ha concluido, los cadáveres deben seguir disponibles para una investigación ¿no? Y, desde luego, mejor aceptado hubiera sido por las familias no entregar a los cadáveres, que proceder a una exhumación años después. Recordemops que desde los foros de los peones se exigió dicha exhumación, y se insistía en que era obligatorio para las familias aceptar dicha exhumación sin rechistar.
Por tanto, si se consideraba que la investigación podía aportar aún nuevos datos, no hubiera sido ninguna crueldad, sino causa de fuerza mayor, posponer la incineración de cadáveres.
En el Sumario, como he dicho, no aparece ninguna citación del juez a Carmen Baladía, ni petición de la familia, sino una comparecencia directamente de la forense ante el juez, para comunicar que no ve inconveniente para las incineraciones.
Quizás podamos cargar la culpa de la precipitada incineración de los cadáveres sobre Del Olmo, que tiene anchas espaldas, pero reconozcamos que, para él, es difícil oponerse a un profesional de prestigio, como Baladía, sobre lo que no recae a estas fechas sospechas de ningún tipo, y que le pide la incineración de los cadáveres dando razones de tipo higiénico, emocional, moral, y ético
Muy segura tenía que estar, pocas horas tras las precipitadas autopsias (en las que se priorizó con mucho la identificación de las víctimas a la búsqueda de hallazgos con valor policíaco) de que no iba a aparecer ningún terrorista. O muchas ganas tenía que tener de cerrar ese punto, evitando así que se siguiera investigando. Sin duda los peones hubieran cargado esta "destrucción" de "pruebas" como otra prevaricación de Del Olmo, de no ser porque aquí la responsable de que no se siguiese investigando fue Carmen Baladía.
Tampoco aparece ninguna pregunta del juez a la Policía Científica, ni a ningún otro cuerpo de Fuerzas de Seguridad del Estado. El siguiente documento que aparece es ya la autorización del juez para proceder a la investigación.
Quote:Ante S.Sª asistido de mi la Secretario Judicial comparece el Director de Servicio de la empresa mixta de servicios funerarios de Madrid, Gabino ABÁNADES GUERRERO, quien solicita la incineración de los cadáveres que se adjunta en lista aparte, en nombres de los familiares (lista que se inicia con la indicación expediente 2004/0635970 Alvaro Carrión Franco y finaliza con el expediente 2004/0636137 Vicente Marín Chiva, que hace un total de 39 personas).Tenemos, pues, que Juan del Olmo fia, sólo y completamente, en Carmen Baladía, la decisión de si la investigación sobre la existencia de terroristas suicidas es suficiente, o no. Sólo una persona, la misma que ha dicho pocas horas antes, basándose en hallazgos meramente de apariencias (piercings, tatuajes, nacionalidad, ropas) y sin permitir que la investigación policial del entorno de las víctimas empezase siquiera, que no existían. La misma persona que fue, en realidad, la única en centralizar todas las informaciones de las fichas pre-mortem, con las que se preparaba la identificación, conjugándolas con los datos que le iban llegando de las distintas mesas, para poner un nombre a cada víctima. La misma que poco después redactó un comunicado a petición de un alto cargo político, y que durante estos años ha ido destapando sus esencias conspiracionistas.
Por su S.Sª se acuerda autorizar la incineración solicitada en atención a al comparecencia realizada por la Directora del Instituto Anatómico forense Dª Carmen BALADÍA OLMEDO en los términos que obran en las presentes actuaciones, sirviendo copia de la presente comparecencia como oficio de los autorizado. Leída y conforme por los comparecientes.
Doy fe.
No, no me he vuelto conspiracionista. Yo no creo que Carmen Baladía escamotease un cadáver de suicida mediante una precipitada incineración. Pero, puestos a sospechar de pruebas destruidas con supuesta precipitación ¿por qué no empezamos por lo que primero "desapareció"?
Atalanta ¿qué opina usted?
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
