21-06-2008, 21:06:47
(This post was last modified: 22-06-2008, 07:38:31 by morenohijazo.)
LOS FORENSES CON BILLETE (II)
Por cierto, fíjense en los forenses gallegos, extremeños, y balear o baleares, porque no los vuelven a ver más.
Absurdamente, Perasalo (y Taddy, como veremos, aunque éste sólo va de paleta; el maestro albañil es Perasalo) construyen un castillo de conspiracionismo con ladrillos de humo, consistentes en que los forenses catalanes fueron allí blablabla, sorprendieron a Baladía, blablabla, querían poner suicidas, blablabla, pero se olvida completamente de los no catalanes... ¿Qué hacían mientras tanto los extremeño-balear-gallegos? Pocas posturas tan desairadas: Curraron, Baladía dice que no hacían falta, y Perasalo ni siquiera les considera susceptibles de ir a dejar caer suicidas congelados por IFEMA![[Image: lolmdr.gif]](http://smileys.sur-la-toile.com/repository/Rires/lolmdr.gif)
Otro punto más parece exculpar completamente a los catalanes, y aún a Lesmes, si alguien tuviera duda de que se extralimitó al requerir la asistencia de forenses de fuera de Madrid. Y es el siguiente:
Baladía es deliberadamente ambigua en cuanto a su petición, deseo o comentario (llámese lo que quiera) a Lesmes: no dice la hora “...no sé qué hora sería del día 11...”, expresa la conversación como si su comentario fuera casual, sin manifestar un auténtico deseo de pedir ayuda: “...y dije: A lo mejor lo que nos van a faltar son odontólogos forenses...” y se desliga de la verdadera petición, la adjudica a Carlos Lesmes, como si no fuera ella la peticionaria, como si no necesitase ayuda (pese a reconocer a posteriori que le hubieran venido bien más forenses para poner en las mesas con la Policía Científica): “... Y fue el director general, don Carlos Lesmes —que luego le pregunté cómo es que habían venido —, el que se debió de poner en contacto con los catalanes...”. Sin embargo, dice a renglón seguido: “...los catalanes, que tenían tres odontólogos forenses...”. O sea, que la petición encauzada a través de Carlos Lesmes, y del doctor Arimany, no fue en ningún momento atolondrada, sino que se pidió algo así como “...todos los odontólogos forenses de que podáis prescindir...”. Y, de hecho, la solicitud de forenses a Galicia, Extremadura, o Baleares, apunta también a ésto.
Baladía tiene otra curiosa manera de reconocer que se le ofreció ayuda por parte de toda España: “Ya digo que salvo médicos españoles de todas las autonomías yo no he tenido conocimiento de que nadie nos haya querido auxiliar.”, dice, en respuesta a las preguntas sobre el ofrecimiento de forenses israelíes.
¿No les recuerda esto a las personas que, sin pedir directamente ayuda, hacen uno o dos comentarios que el interlocutor, normalmente un subalterno, o un compañero de trabajo, tiene que entender como solicitudes expresas, y atenderlas, para que luego digan: “No, pero yo no he pedido ayuda en ningún momento”. Eso sí, si no reciben dicho apoyo, ya se preocuparán de quejarse de no haber sido ayudadas... Todos hemos conocido personas así: “Alguien debería rellenar esta solicitud” para decir, cuando no se ha hecho el trabajo: “Yo ya lo dije”
Sí, lo sé, esto último es una elucubración sin pruebas por mi parte. No tengo pruebas, fuera de las palabras de Baladía, las cartas que manda a los periódicos, y comentarios en algún blog de los forenses.
Digresión aparte, hay que tomar esto como una manera de ser de Carmen Baladía, a la que seguramente no le gusta reconocer que necesita ayuda. Yo, al menos, siempre lo he pensado así.
Porque, si no, Houston tenemos un problema. Pase porque, en un arranque de prurito nacionalista, no deseemos que vengan extranjeros a enseñarnos cómo hacer las cosas.
Pero realmente sería extrañísimo que Carmen Baladía, tras haber dicho que les vendrían bien unos cuantos especialistas en identificación (que tuvieron que trabajar, recordemos, hasta el día 14 por la mañana; de no haber venido los diez colegas, sin duda los trabajos se hubieran alargado algunos días más), se hubiera negado a emplearlos cuando Carlos Lesmes se los consiguió. En el escenario que se monta Perasalo, Carmen Baladía expresa su pensamiento de que le vendrían bien más odontólogos forenses, y cuando los tiene, rechaza a los israelíes, a los catalanes, a los gallegos...
Observen que en las declaraciones de Baladía, en realidad, no hay acusaciones contra Lesmes ni Arimany. Es Perasalo quien, partiendo del patrón oro de la veracidad que otorga a Baladía, y descartando la idea de que la forense pueda estar simplemente mostrando un prurito de orgiullo quizás excesivo, se monta una inverosímil conspiración.
Vamos a dejarlo aquí para continuar luego con el ataque que Perasalo (con Tadpole) desarrollan contra los forenses catalanes
Por cierto, fíjense en los forenses gallegos, extremeños, y balear o baleares, porque no los vuelven a ver más.
Absurdamente, Perasalo (y Taddy, como veremos, aunque éste sólo va de paleta; el maestro albañil es Perasalo) construyen un castillo de conspiracionismo con ladrillos de humo, consistentes en que los forenses catalanes fueron allí blablabla, sorprendieron a Baladía, blablabla, querían poner suicidas, blablabla, pero se olvida completamente de los no catalanes... ¿Qué hacían mientras tanto los extremeño-balear-gallegos? Pocas posturas tan desairadas: Curraron, Baladía dice que no hacían falta, y Perasalo ni siquiera les considera susceptibles de ir a dejar caer suicidas congelados por IFEMA
![[Image: lolmdr.gif]](http://smileys.sur-la-toile.com/repository/Rires/lolmdr.gif)
Otro punto más parece exculpar completamente a los catalanes, y aún a Lesmes, si alguien tuviera duda de que se extralimitó al requerir la asistencia de forenses de fuera de Madrid. Y es el siguiente:
Baladía es deliberadamente ambigua en cuanto a su petición, deseo o comentario (llámese lo que quiera) a Lesmes: no dice la hora “...no sé qué hora sería del día 11...”, expresa la conversación como si su comentario fuera casual, sin manifestar un auténtico deseo de pedir ayuda: “...y dije: A lo mejor lo que nos van a faltar son odontólogos forenses...” y se desliga de la verdadera petición, la adjudica a Carlos Lesmes, como si no fuera ella la peticionaria, como si no necesitase ayuda (pese a reconocer a posteriori que le hubieran venido bien más forenses para poner en las mesas con la Policía Científica): “... Y fue el director general, don Carlos Lesmes —que luego le pregunté cómo es que habían venido —, el que se debió de poner en contacto con los catalanes...”. Sin embargo, dice a renglón seguido: “...los catalanes, que tenían tres odontólogos forenses...”. O sea, que la petición encauzada a través de Carlos Lesmes, y del doctor Arimany, no fue en ningún momento atolondrada, sino que se pidió algo así como “...todos los odontólogos forenses de que podáis prescindir...”. Y, de hecho, la solicitud de forenses a Galicia, Extremadura, o Baleares, apunta también a ésto.
Baladía tiene otra curiosa manera de reconocer que se le ofreció ayuda por parte de toda España: “Ya digo que salvo médicos españoles de todas las autonomías yo no he tenido conocimiento de que nadie nos haya querido auxiliar.”, dice, en respuesta a las preguntas sobre el ofrecimiento de forenses israelíes.
¿No les recuerda esto a las personas que, sin pedir directamente ayuda, hacen uno o dos comentarios que el interlocutor, normalmente un subalterno, o un compañero de trabajo, tiene que entender como solicitudes expresas, y atenderlas, para que luego digan: “No, pero yo no he pedido ayuda en ningún momento”. Eso sí, si no reciben dicho apoyo, ya se preocuparán de quejarse de no haber sido ayudadas... Todos hemos conocido personas así: “Alguien debería rellenar esta solicitud” para decir, cuando no se ha hecho el trabajo: “Yo ya lo dije”
Sí, lo sé, esto último es una elucubración sin pruebas por mi parte. No tengo pruebas, fuera de las palabras de Baladía, las cartas que manda a los periódicos, y comentarios en algún blog de los forenses.
Digresión aparte, hay que tomar esto como una manera de ser de Carmen Baladía, a la que seguramente no le gusta reconocer que necesita ayuda. Yo, al menos, siempre lo he pensado así.
Porque, si no, Houston tenemos un problema. Pase porque, en un arranque de prurito nacionalista, no deseemos que vengan extranjeros a enseñarnos cómo hacer las cosas.
Pero realmente sería extrañísimo que Carmen Baladía, tras haber dicho que les vendrían bien unos cuantos especialistas en identificación (que tuvieron que trabajar, recordemos, hasta el día 14 por la mañana; de no haber venido los diez colegas, sin duda los trabajos se hubieran alargado algunos días más), se hubiera negado a emplearlos cuando Carlos Lesmes se los consiguió. En el escenario que se monta Perasalo, Carmen Baladía expresa su pensamiento de que le vendrían bien más odontólogos forenses, y cuando los tiene, rechaza a los israelíes, a los catalanes, a los gallegos...
Observen que en las declaraciones de Baladía, en realidad, no hay acusaciones contra Lesmes ni Arimany. Es Perasalo quien, partiendo del patrón oro de la veracidad que otorga a Baladía, y descartando la idea de que la forense pueda estar simplemente mostrando un prurito de orgiullo quizás excesivo, se monta una inverosímil conspiración.
Vamos a dejarlo aquí para continuar luego con el ataque que Perasalo (con Tadpole) desarrollan contra los forenses catalanes
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
