29-06-2008, 08:34:42
ElKoko Wrote:Iustitia:Por decirlo de alguna manera. Hay sospechas de que quien presentó la denuncia del bórico en Plaza Castilla lo hizo para que fuera recibida por un determinado juzgado (me imagino que, aunque se adjudiquen por turno, o incluso por sorteo, no es difícil que te toque un caso; por ejemplo, si estás de guardia).
Por lo que yo tengo entendido, a Hassan El Haski lo estaban investigando en el JCI nº 5 por otros asuntos de terrorismo (las redes del GICM); cuando se encontraron las relaciones entre Hassan El Haski y algunos imputados por el 11-M, fue cuando la instrucción del JCI nº 5 se facilitó al nº 6. De ahí que fuese Garzón quien se hiciese cargo de la denuncia, pues el informe supuestamente falsificado se lo entregaron a él en 2005 y en 2006 (cuando se presentó la denuncia) seguía activa la instrucción inicial en su Juzgado.
El informe del ácido bórico es anterior a la incorporación de la documentación de la otra investigación (la de las redes del GICM) a la del 11-M. Es decir, que las relaciones que en teoría se pretendían borrar con la modificación del informe eran las de ETA con el GICM, no con el 11-M; que ese informe se incorporara al Sumario del 11-M fue, por decirlo de alguna manera, como una lotería para los conspiracionistas.
Lo que no pensaron, y fue una mala suerte para ellos, es que, al convertir al ácido bórico en materia explosiva, convertían a su poseedor en fabricante de explosivos, por lo que Garzón podía interesarse por el caso del informe bórico y reclamarlo como propio.
Nunca sabremos el daño que hubiera causado la máquina de patrañas de Pedro Jota, que en septiembre de 2006 funcionaba a la perfección, si Garzón no hubiera metido la cuchara. Aunque luego le quitaron el caso, su Auto dejó completamente al descubierto la doblez de Escribano (que no pudo presentar ningún motivo científico que apoyase su informe) de los otros peritos (que firmaron análisis que no habían hecho, exactamente lo mismo que imputaron a sus mandos) de los conspiracionistas (que acusaron a Garzón de malos tratos, cuando hubo testigos de que quien no supo guardar las formas fue Escribano) y, finalmente, aunque la juez Gallego finalmente imputó a los mandos, Garzón dejó completamente desactivada la bomba bórica que los conspiracionistas llevaban montando durante todo el verano.
Aunque ahora se condenase a los mandos por falta menor (los PedroJotas de este asunto sacarían pecho, pero también lo van a sacar, acusando de prevaricación, aunque los absuelvan) la conspiranoia, vista como una campaña de guerra, encontró un punto de inflexión con la campaña del bórico y poco después con la de Parrilla. Son las dos últimas ofensivas, que se saldan con estruendosos fracasos, y a partir de entonces todo es correr hacia atrás, como Hitler tras Stalingrado.
Gracias, Garzón.
Viento todo ésto, de lo que nos hemos podido dar cuenta gracias a Internet, ¿cuántos de los secretos revelados por "El Mundo" sobre el GAL no serán también montajes de Pedro Jota Ramírez?
Pero Jota dijo de Rodolfo Ruiz, hoy a punto de ganar una querella a su amigo Federico: "Quien hace un cesto, hace ciento". ¿Cuántos hizo Pedro Jota antes de que le descubirieran?
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
