08-07-2008, 22:22:04
Una sentencia espléndida, en todos los sentidos: bien fundada, bien argumentada, repleta de sentido común (del bueno; no del de alguno(a)s que yo me sé). Solo le pondría un pero: dedican más de la mitad del texto a criticar, con buenos argumentos y sin cortarse un pelo, la doctrina del Supremo sobre la procedencia del juicio oral cuando sólo lo solicita la acusación popular. Entre otras muchas cosas, no dudan en calificarla de "literalista" y de "incoherente". Me hubiera gustado que, ya que no les tiembla en absoluto el pulso para leerle la cartilla al máximo tribunal, le hubieran dado un coscorrón, aunque fuera leve, a una "miembra" del Poder Judicial que peca como ella sola de literalista y de incoherente: la juez instructora del caso bórico. Si hubiera sido rigurosa con sus propios criterios, como aquí se ha dicho y la propia sentencia sugiere, habría tenido que empapelar a Escribano por falsedad documental, exactamente igual que a sus jefes, por afirmar que los análisis se realizaron por gente que en realidad no participó en ellos. Pero a lo mejor se cruzan con ella a la hora del desayuno, y hay que ser diplomáticos.
Esta tarde, los peones, a falta de consignas claras de sus ideólogos, han puesto el piloto automático: que si el GAL, que si "lavaron" los trenes, para destruir pruebas, que si bla, bla, bla. Como no podía ser menos, El Mundo ha acudido en su ayuda y ha lanzado su particular versión de la sentencia: sólo recogen la parte en la que el tribunal reprocha a los acusados haber incurrido en infracciones administrativas por no dejar constancia por escrito de la reasignación del análisis. Me pregunto cómo esta gente, que se dedica sistemáticamente a manipular y falsear, de forma burdísima y torticera, el contenido esencial de todo tipo de documentos, puede poner tanto empeño en que vayan a la cárcel gente que sólo ha cometido errores e incorrecciones insustanciales.
Esta tarde, los peones, a falta de consignas claras de sus ideólogos, han puesto el piloto automático: que si el GAL, que si "lavaron" los trenes, para destruir pruebas, que si bla, bla, bla. Como no podía ser menos, El Mundo ha acudido en su ayuda y ha lanzado su particular versión de la sentencia: sólo recogen la parte en la que el tribunal reprocha a los acusados haber incurrido en infracciones administrativas por no dejar constancia por escrito de la reasignación del análisis. Me pregunto cómo esta gente, que se dedica sistemáticamente a manipular y falsear, de forma burdísima y torticera, el contenido esencial de todo tipo de documentos, puede poner tanto empeño en que vayan a la cárcel gente que sólo ha cometido errores e incorrecciones insustanciales.
