19-07-2008, 19:20:17
Lo que dice Mangeclous responde a una pregunta que me hacía yo esta tarde: era de suponer que los vagones inmovilizados y estudiados no fuesen sólo los más destrozados, aunque sólo fuese porque en varios de ellos huno sorpresa de Reyes que no explotó, pero que podía suponer presencia de indicios sobre quien los dejó allí.
Siendo así, y teniendo un poseedor, los objetos deben ser devueltos a su dueño.
Parte de la tendencia de un lector neutral, aunque desinformado, a aceptar las tesis de los conspiracionistas (las tesis de que se pueden inmovilizar indefinidamente los objetos) procede del hecho de que el dueño es una empresa pública. Efectivamente, hay una sensación subliminal, extendida por toda la población, de que, al no ser el estado identificable con nadie en particular (y si se identifica con alguien es con el Gobierno, lo cual es peor, por la tendencia innata a dañar a los gobernantes), no sufre, no sangra, y sus intereses no son dañados. Como ejemplo, para no extenderme, cualquier caso de catástrofe natural es acogida por el encuestado aleatorio con un "que le paguen" refiriéndose a cualquier poder público, sin caer en que somos todos, ni en pensar si ha lugar o no a indemnización.
Piense, pues, el lector que se acerque a este comentario y que no sepa de qué va ´çesto, que tiene una pertenencia en la que se ha cometido un delito, un delito del que nuestro lector es inocente. por ejemplo, un coche que le ha sido robado para cometer un atraco, o un ordenador personal donde un huésped de su casa se ha bajado, sin su permiso, pornografía pederástica, no podiendo luego borrar su rastro.
Una vez descubierto el delito, su pertenencia es intervenida, y se realiza el estudio correspondiente, resaltando la investigación que usted es compeltamente inocente.
Ahora piense que usted, sin comerlo ni beberlo, se ha visto privado de su vehículo personal, o del ordenador donde usted tiene almacenada toda su vida personal y profesional/ laboral.
Pide usted que se lo devuelvan y el juez,. previa consulta a la investigación, accede a devolverlo.
Cuando lo recibe, cambia usted la tapicería del coche, que ha sufrido daños cuantiosos, o formatea el ordenador, que no quiere que sus hijos puedan encontrar sorpresitas.
Dos años después, en el juicio, la defensa, que sabe que usted ya no cuenta con el mismo ordenador, o coche, o almenos no en las mismas condiciones, pide revisar la prueba original.
¿Es culpa suya que ya no esté el objeto requeridoen su situación original? ¿Es culpa del juez? ¿Es culpa de la Policía? ¿O más bien hay que decirle a la defensa que no se puede hacer la prueba, pero que eso en nada afecta a la defensa de su detenido?
Pues, querido lector, eso es lo que ha pasado con la pretensión de la defensa y de los conspiracionistas.
Para terminar, y para que se vea su desproósito, la prueba tendría que permanecer, precintada, no hasta el juicio oral, sino hasta que todas las instancias judiciales hubiesen agotado su papel. En el caso de su ordenador o su coche, despídase de él, pues la defensa puede acudir al Supremo, al Constitucional, Tribunales Europeos... calcule diez años. Más vale que se compre directamente otro. Y ruegue porque no se considere prueba del caso a su mujer, por ejemplo por presentar secuelas. Le [i]precintarán una Top Model[i] y le devolverán a la abuelita Paz.
Siendo así, y teniendo un poseedor, los objetos deben ser devueltos a su dueño.
Parte de la tendencia de un lector neutral, aunque desinformado, a aceptar las tesis de los conspiracionistas (las tesis de que se pueden inmovilizar indefinidamente los objetos) procede del hecho de que el dueño es una empresa pública. Efectivamente, hay una sensación subliminal, extendida por toda la población, de que, al no ser el estado identificable con nadie en particular (y si se identifica con alguien es con el Gobierno, lo cual es peor, por la tendencia innata a dañar a los gobernantes), no sufre, no sangra, y sus intereses no son dañados. Como ejemplo, para no extenderme, cualquier caso de catástrofe natural es acogida por el encuestado aleatorio con un "que le paguen" refiriéndose a cualquier poder público, sin caer en que somos todos, ni en pensar si ha lugar o no a indemnización.
Piense, pues, el lector que se acerque a este comentario y que no sepa de qué va ´çesto, que tiene una pertenencia en la que se ha cometido un delito, un delito del que nuestro lector es inocente. por ejemplo, un coche que le ha sido robado para cometer un atraco, o un ordenador personal donde un huésped de su casa se ha bajado, sin su permiso, pornografía pederástica, no podiendo luego borrar su rastro.
Una vez descubierto el delito, su pertenencia es intervenida, y se realiza el estudio correspondiente, resaltando la investigación que usted es compeltamente inocente.
Ahora piense que usted, sin comerlo ni beberlo, se ha visto privado de su vehículo personal, o del ordenador donde usted tiene almacenada toda su vida personal y profesional/ laboral.
Pide usted que se lo devuelvan y el juez,. previa consulta a la investigación, accede a devolverlo.
Cuando lo recibe, cambia usted la tapicería del coche, que ha sufrido daños cuantiosos, o formatea el ordenador, que no quiere que sus hijos puedan encontrar sorpresitas.
Dos años después, en el juicio, la defensa, que sabe que usted ya no cuenta con el mismo ordenador, o coche, o almenos no en las mismas condiciones, pide revisar la prueba original.
¿Es culpa suya que ya no esté el objeto requeridoen su situación original? ¿Es culpa del juez? ¿Es culpa de la Policía? ¿O más bien hay que decirle a la defensa que no se puede hacer la prueba, pero que eso en nada afecta a la defensa de su detenido?
Pues, querido lector, eso es lo que ha pasado con la pretensión de la defensa y de los conspiracionistas.
Para terminar, y para que se vea su desproósito, la prueba tendría que permanecer, precintada, no hasta el juicio oral, sino hasta que todas las instancias judiciales hubiesen agotado su papel. En el caso de su ordenador o su coche, despídase de él, pues la defensa puede acudir al Supremo, al Constitucional, Tribunales Europeos... calcule diez años. Más vale que se compre directamente otro. Y ruegue porque no se considere prueba del caso a su mujer, por ejemplo por presentar secuelas. Le [i]precintarán una Top Model[i] y le devolverán a la abuelita Paz.
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
