02-12-2006, 11:57:20
Dice ABC:
Según fuentes de Interior, la Goma-2 fue robada en distintos momentos de una obra de Madrid y comprada por el confidente para entregársela a los dos policías de Móstoles con los que había llegado a un trato. El objetivo era intercambiar el explosivo por el acercamiento de un preso: el padre del individuo, un conocido narco de Vallecas encarcelado en Galicia. Su familia quería tenerlo en Madrid y ese es el favor que el hijo del patriarca esperaba conseguir de sus amigos policías. Estos por su parte buscaban supuestamente que se relacionara el explosivo con el 11-M. Las pesquisas han revelado que, incluso, ocultaron la partida en casa de uno de ellos durante unos días.
Tras el «hallazgo» de la droga y las turbias explicaciones ofrecidas por los agentes de Móstoles, la Brigada de Información sigue los pasos de sus compañeros y detecta su vida paralela. Asimismo, averiguan que tienen colegas de faenas, tanto dentro del Cuerpo (un inspector y un agente de la comisaría de Vallecas) como fuera. A partir de ahí, el trabajo pasa a la Unidad de Asuntos Internos. Los seguimientos, vigilancias y escuchas ponen al descubierto, además, que dos de los agentes, los de Móstoles, hablan y se reúnen con un periodista de «El mundo» (existen grabaciones tanto telefónicas como en imágenes de dichos encuentros). Estas reuniones habrían propiciado las últimas informaciones de este diario en torno a una trama policial vinculada a radicales islamistas.
Según fuentes de Interior, la Goma-2 fue robada en distintos momentos de una obra de Madrid y comprada por el confidente para entregársela a los dos policías de Móstoles con los que había llegado a un trato. El objetivo era intercambiar el explosivo por el acercamiento de un preso: el padre del individuo, un conocido narco de Vallecas encarcelado en Galicia. Su familia quería tenerlo en Madrid y ese es el favor que el hijo del patriarca esperaba conseguir de sus amigos policías. Estos por su parte buscaban supuestamente que se relacionara el explosivo con el 11-M. Las pesquisas han revelado que, incluso, ocultaron la partida en casa de uno de ellos durante unos días.
Tras el «hallazgo» de la droga y las turbias explicaciones ofrecidas por los agentes de Móstoles, la Brigada de Información sigue los pasos de sus compañeros y detecta su vida paralela. Asimismo, averiguan que tienen colegas de faenas, tanto dentro del Cuerpo (un inspector y un agente de la comisaría de Vallecas) como fuera. A partir de ahí, el trabajo pasa a la Unidad de Asuntos Internos. Los seguimientos, vigilancias y escuchas ponen al descubierto, además, que dos de los agentes, los de Móstoles, hablan y se reúnen con un periodista de «El mundo» (existen grabaciones tanto telefónicas como en imágenes de dichos encuentros). Estas reuniones habrían propiciado las últimas informaciones de este diario en torno a una trama policial vinculada a radicales islamistas.
[A los creyentes] les competerá difundir lo que otros han acuñado; ya que ningún hombre suelta y expande la mentira con tanta gracia como el que se la cree.
