21-08-2008, 21:07:05
(This post was last modified: 21-08-2008, 21:08:07 by morenohijazo.)
Bueno, aquí va lo de Baladía y las autopsias.
Es muy largo, pero se puede resumir... Pero porfaporfaporfa, hay que meter lo del hígado y el termómetro por algún sitio... es genial
Yo le devolvería su estúpida frase:
Respecto a los comentarios del señor Allica sobre las autopsias y la doctora Baladía, establezcamos primero qué se entiende por autopsia. La autopsia no puede quedar definida por los protocolos o los hechos que realizamos, pues hasta Carmen Baladía se vio obligada a reconocer, en la entrevista con Luis del Pino, que existen una serie de protocolos, pero los forenses deben ser flexibles con ellos, pues en ocasiones faltan partes del cuerpo, órganos, etc.
Lo busque por donde lo busque, autopsia es la serie de investigaciones que se realizan sobre el cadáver del hombre y de los animales, encaminada al estudio de las causas de la muerte, tanto directas, como indirectas (Gisbert Calabuig; Medicina Legal y Toxicología).
Tenemos, pues, que cualquier serie de investigaciones que cumplan estos requisitos podrá ser considerada una autopsia, con independencia de las exploraciones que se hayan practicado, o el número de agujeros o cavidades que se hayan abierto.
Lo que existen, y ustedes se empeñan en confundir con reglamentos, son una serie de indicaciones, recomendaciones o directrices para no pasar por alto ningún signo que nos pueda levar a un correcto diagnóstico. Las autopsias es seguramente, una de las prácticas médicas en las que más nutridas están las recomendaciones; y ello por una simple razón: el cadáver no habla ni se queja, y la exploración física tampoco nos revela contracciones, reflejos, etc, que nos ayuden. Así, hay que estar muy atento para que no se pase nada. Sin embargo, insisto, ninguna de las recomendaciones, ninguna, es de obligado cumplimiento en sí, por lo que su ausencia per se nunca podrá ser esgrimida para decir que no se ha realizado un a autopsia. Como sentenció el Tribunal Supremo, a los cadáveres de Leganés se les hizo autopsias.
Otra cosa es quién se las hizo. Por que ahí está el quid de la cuestión de las palabras de Baladía en la segunda parte de la entrevista de Del Pino. Sobre el minuto 12, más o menos, Carmen Baladía dice que las autopsias de Leganés las tendría que haber hecho, por norma o protocolo, el o los forenses titulares de Leganés y de la Audiencia Nacional (podríamos decir que “les toca”), mientras que los forenses del IAF se limitan, por esos mismos protocolos, a realizar las pruebas complementarias que se les solicitan. Es decir, se trata de un problema de competencias… ¿Quién tiene que redactar el informe definitivo, esto es, el informe de autopsia? No es que se lleven mal, es que nadie considera que lo deba firmar él…
En este escenario, que da lugar, por ejemplo, a que el Auto de Procesamiento recoja, no una petición de autopsia, sino una autorización de traslado y de estudio, dirigida a los forenses del IAF, que a su vez no dicen hacer una autopsia, sino que responden “estudio practicado…” ¡pero no porque no crean que no están haciendo una autopsia, sino porque creen (seguramente de buena fe), que la debe firmar el otro!
Y es en esta situación cuando el juez del Olmo escribe la petición de informe y autopsia firmados al IAF. Y ahora le desafío, señor Allica, a que traiga, aquí y ahora, un escaneo de la carta del juez del Olmo, con lo que pide, y, sobre todo, la respuesta de la Doctora Baladía. En ella, nuestra ínclita forense, no denuncia nada de lo que luego (a toro pasado tras el juicio) pregonó, no dice que no se hicieron autopsias, que Prieto es un tal y un cual. Dice, simplemente, que les toca a los otros. Y, en verdad es ella la única que dice que ellos no han realizado autopsias (más bien por principios, como hemos visto) mientras que los otros consideraron, y declararon en el juicio, que los estudios realizados eran identificables, equivalían, a una autopsia.
Y, evidentemente, las instancias judiciales, las que lo hicieron y todas las que lo examinen, dictaminarán que eran autopsias válidas. ¿Quién cree usted que tiene la última palabra? ¿Una forense, que no estaba allí; que hizo unas pruebas pocos días antes, a las que llama autopsias, mucho menos completas que las que ahora critica; que va diciendo por medios de comunicación minoritarios lo que no se atreve a decir ante un Tribunal, o el Supremo?
Por cierto y verdad, Carmen Baladía no es la jefa de los forenses. Ni lo es ahora, ni lo fue nunca, si por ello entendemos una superioridad sobre el resto de compañeros. Carmen Baladía fue Directora del Instituto Anatómico Forense, cargo nombrado por Libre Designación (a dedo, vamos) y que tiene funciones representativas y organizativas, pero en ningún caso tiene más conocimientos, prestigio ni experiencia por ello, ni está en disposición de criticar ni censurar el trabajo de un compañero, que es tan forense como ella, pero además es Especialista en Odontología Forense (ella no) de fama internacional, lo que hace que su experiencia en identificaciones dudosas sea incomparablemente mayor.
Cuando dice Carmen Baladía que “había tiempo” para hacer más pruebas,. Se olvida (aparte del hecho evidente de que ella no estaba allí, lo que hace sus acusaciones de muy mal gusto) de que ni hacían falta más pruebas (costosas pruebas, cómo se nota que no las paga ella)para diagnosticar la causa y data de la muerte (señor Allica, lo de medir la temperatura del hígado churrasco con un termómetro, muy buena la broma; nos hemos reído mucho en casa), ni sobraba el tiempo, sobre todo porque se necesitaba una confirmación urgente de que los peligrosísimos terroristas que habían conmocionado España estaban muertos de verdad. ¿Sobraba tiempo? ¿Usted cree?
Salto sobre otras falsedades de la entrevista de Carmen Baladía (necesidad de pruebas de carboxihemoglobina, por ejemplo) porque usted no las cita, para pasar al supuesto “Golpe de Estado” de Prieto en el IAF.
Quien manda en una investigación es el juez, que es dueño y señor. Si el juez manda que estos cadáveres los examine el servicio de Antropología Forense con vistas a una identificación, ya le aseguro yo que la Directora del IAF no rechistará. Es más, si el juez decide nombrar forense interino, enviándole un fax, a un médico titular rural para que haga un reconocimiento a un detenido y evitar así un desplazamiento al forense, ya puede ir el médico preparando el maletín.
Si el juez autoriza el traslado y estudio de los restos cadavéricos para su estudio e investigación (por el doctor Prieto, el odontólogo forense mejor preparado del IAF y quien mejor los puede identificar) al mismo tiempo le hace garante y custodio de los cadáveres. Si en ese momento aparece la Policía Científica, sin un mandato judicial por escrito, para hurgar en los cadáveres, el forense está, no solamente en su derecho, sino en su obligación, de impedir la entrada y el meneo de los restos por parte de los policías. Parece mentira que usted, como interlocutor representativo de un colectivo que opina que miles de policías son y han sido corruptos, prevaricadores y malolientes, critique ahora a un forense que, en posesión de un mandato judicial, se niega a que cualquier hijo de vecino trastee con su trabajo.
La prueba de que es cierto lo que digo es que a Prieto no se le sancionó por su proceder. Solicitó, y obtuvo, órdenes indubitadas de la juez (que quiso actuar salomónicamente, intentando evitar conflictos innecesarios) y entonces dejó entrar a la Policía Científica.
Y otra prueba la tiene durante el juicio: ¿Vio usted al Dr. Pera quejarse con “amargura” de la actitud de Prieto? ¿Vio usted a Carmen Baladía denunciar lo ocurrido? ¿Vio usted a los demás forenses, ha sabido usted que la juez Teresa palacios haya denunciado a Prieto por perjurio cuando dijo que “obedecía órdenes del juzgado número 3”? Y tantas y tantas mentiras que en el juicio no se atrevieron a contar… Luego, con decir que la justicia es corrupta, ya tienen el gasto hecho.
De la mala relación entre Prieto y Pera no hay más pruebas que las palabras de Baladía ante un medio de escasa difusión. De la mala relación, al menos en 2006 y después de Carmen Baladía sí Pera hay pruebas. Al menos yo puedo presentar dos. Una denuncia ante los medios (desestimada por infundada) de Carmen Baladía cuando Pera era su superior, a cuenta de un peritaje en el caso Montes, y una carta, de Pera a Baladía, publicada cuando esta aún era su “jefa” que dice usted, poniendo a la Directora de vuelta y media por incompetente y por hecir una cosa y hacer otra.
Es muy largo, pero se puede resumir... Pero porfaporfaporfa, hay que meter lo del hígado y el termómetro por algún sitio... es genial
Yo le devolvería su estúpida frase:
Quote:Yo sólo espero que numerosos médicos lean su carta y la reenvíen a todos sus colegas.Bueno, ahí va. Repito. No os asustéis, que es para resumir
Respecto a los comentarios del señor Allica sobre las autopsias y la doctora Baladía, establezcamos primero qué se entiende por autopsia. La autopsia no puede quedar definida por los protocolos o los hechos que realizamos, pues hasta Carmen Baladía se vio obligada a reconocer, en la entrevista con Luis del Pino, que existen una serie de protocolos, pero los forenses deben ser flexibles con ellos, pues en ocasiones faltan partes del cuerpo, órganos, etc.
Lo busque por donde lo busque, autopsia es la serie de investigaciones que se realizan sobre el cadáver del hombre y de los animales, encaminada al estudio de las causas de la muerte, tanto directas, como indirectas (Gisbert Calabuig; Medicina Legal y Toxicología).
Tenemos, pues, que cualquier serie de investigaciones que cumplan estos requisitos podrá ser considerada una autopsia, con independencia de las exploraciones que se hayan practicado, o el número de agujeros o cavidades que se hayan abierto.
Lo que existen, y ustedes se empeñan en confundir con reglamentos, son una serie de indicaciones, recomendaciones o directrices para no pasar por alto ningún signo que nos pueda levar a un correcto diagnóstico. Las autopsias es seguramente, una de las prácticas médicas en las que más nutridas están las recomendaciones; y ello por una simple razón: el cadáver no habla ni se queja, y la exploración física tampoco nos revela contracciones, reflejos, etc, que nos ayuden. Así, hay que estar muy atento para que no se pase nada. Sin embargo, insisto, ninguna de las recomendaciones, ninguna, es de obligado cumplimiento en sí, por lo que su ausencia per se nunca podrá ser esgrimida para decir que no se ha realizado un a autopsia. Como sentenció el Tribunal Supremo, a los cadáveres de Leganés se les hizo autopsias.
Otra cosa es quién se las hizo. Por que ahí está el quid de la cuestión de las palabras de Baladía en la segunda parte de la entrevista de Del Pino. Sobre el minuto 12, más o menos, Carmen Baladía dice que las autopsias de Leganés las tendría que haber hecho, por norma o protocolo, el o los forenses titulares de Leganés y de la Audiencia Nacional (podríamos decir que “les toca”), mientras que los forenses del IAF se limitan, por esos mismos protocolos, a realizar las pruebas complementarias que se les solicitan. Es decir, se trata de un problema de competencias… ¿Quién tiene que redactar el informe definitivo, esto es, el informe de autopsia? No es que se lleven mal, es que nadie considera que lo deba firmar él…
En este escenario, que da lugar, por ejemplo, a que el Auto de Procesamiento recoja, no una petición de autopsia, sino una autorización de traslado y de estudio, dirigida a los forenses del IAF, que a su vez no dicen hacer una autopsia, sino que responden “estudio practicado…” ¡pero no porque no crean que no están haciendo una autopsia, sino porque creen (seguramente de buena fe), que la debe firmar el otro!
Y es en esta situación cuando el juez del Olmo escribe la petición de informe y autopsia firmados al IAF. Y ahora le desafío, señor Allica, a que traiga, aquí y ahora, un escaneo de la carta del juez del Olmo, con lo que pide, y, sobre todo, la respuesta de la Doctora Baladía. En ella, nuestra ínclita forense, no denuncia nada de lo que luego (a toro pasado tras el juicio) pregonó, no dice que no se hicieron autopsias, que Prieto es un tal y un cual. Dice, simplemente, que les toca a los otros. Y, en verdad es ella la única que dice que ellos no han realizado autopsias (más bien por principios, como hemos visto) mientras que los otros consideraron, y declararon en el juicio, que los estudios realizados eran identificables, equivalían, a una autopsia.
Y, evidentemente, las instancias judiciales, las que lo hicieron y todas las que lo examinen, dictaminarán que eran autopsias válidas. ¿Quién cree usted que tiene la última palabra? ¿Una forense, que no estaba allí; que hizo unas pruebas pocos días antes, a las que llama autopsias, mucho menos completas que las que ahora critica; que va diciendo por medios de comunicación minoritarios lo que no se atreve a decir ante un Tribunal, o el Supremo?
Por cierto y verdad, Carmen Baladía no es la jefa de los forenses. Ni lo es ahora, ni lo fue nunca, si por ello entendemos una superioridad sobre el resto de compañeros. Carmen Baladía fue Directora del Instituto Anatómico Forense, cargo nombrado por Libre Designación (a dedo, vamos) y que tiene funciones representativas y organizativas, pero en ningún caso tiene más conocimientos, prestigio ni experiencia por ello, ni está en disposición de criticar ni censurar el trabajo de un compañero, que es tan forense como ella, pero además es Especialista en Odontología Forense (ella no) de fama internacional, lo que hace que su experiencia en identificaciones dudosas sea incomparablemente mayor.
Cuando dice Carmen Baladía que “había tiempo” para hacer más pruebas,. Se olvida (aparte del hecho evidente de que ella no estaba allí, lo que hace sus acusaciones de muy mal gusto) de que ni hacían falta más pruebas (costosas pruebas, cómo se nota que no las paga ella)para diagnosticar la causa y data de la muerte (señor Allica, lo de medir la temperatura del hígado churrasco con un termómetro, muy buena la broma; nos hemos reído mucho en casa), ni sobraba el tiempo, sobre todo porque se necesitaba una confirmación urgente de que los peligrosísimos terroristas que habían conmocionado España estaban muertos de verdad. ¿Sobraba tiempo? ¿Usted cree?
Salto sobre otras falsedades de la entrevista de Carmen Baladía (necesidad de pruebas de carboxihemoglobina, por ejemplo) porque usted no las cita, para pasar al supuesto “Golpe de Estado” de Prieto en el IAF.
Quien manda en una investigación es el juez, que es dueño y señor. Si el juez manda que estos cadáveres los examine el servicio de Antropología Forense con vistas a una identificación, ya le aseguro yo que la Directora del IAF no rechistará. Es más, si el juez decide nombrar forense interino, enviándole un fax, a un médico titular rural para que haga un reconocimiento a un detenido y evitar así un desplazamiento al forense, ya puede ir el médico preparando el maletín.
Si el juez autoriza el traslado y estudio de los restos cadavéricos para su estudio e investigación (por el doctor Prieto, el odontólogo forense mejor preparado del IAF y quien mejor los puede identificar) al mismo tiempo le hace garante y custodio de los cadáveres. Si en ese momento aparece la Policía Científica, sin un mandato judicial por escrito, para hurgar en los cadáveres, el forense está, no solamente en su derecho, sino en su obligación, de impedir la entrada y el meneo de los restos por parte de los policías. Parece mentira que usted, como interlocutor representativo de un colectivo que opina que miles de policías son y han sido corruptos, prevaricadores y malolientes, critique ahora a un forense que, en posesión de un mandato judicial, se niega a que cualquier hijo de vecino trastee con su trabajo.
La prueba de que es cierto lo que digo es que a Prieto no se le sancionó por su proceder. Solicitó, y obtuvo, órdenes indubitadas de la juez (que quiso actuar salomónicamente, intentando evitar conflictos innecesarios) y entonces dejó entrar a la Policía Científica.
Y otra prueba la tiene durante el juicio: ¿Vio usted al Dr. Pera quejarse con “amargura” de la actitud de Prieto? ¿Vio usted a Carmen Baladía denunciar lo ocurrido? ¿Vio usted a los demás forenses, ha sabido usted que la juez Teresa palacios haya denunciado a Prieto por perjurio cuando dijo que “obedecía órdenes del juzgado número 3”? Y tantas y tantas mentiras que en el juicio no se atrevieron a contar… Luego, con decir que la justicia es corrupta, ya tienen el gasto hecho.
De la mala relación entre Prieto y Pera no hay más pruebas que las palabras de Baladía ante un medio de escasa difusión. De la mala relación, al menos en 2006 y después de Carmen Baladía sí Pera hay pruebas. Al menos yo puedo presentar dos. Una denuncia ante los medios (desestimada por infundada) de Carmen Baladía cuando Pera era su superior, a cuenta de un peritaje en el caso Montes, y una carta, de Pera a Baladía, publicada cuando esta aún era su “jefa” que dice usted, poniendo a la Directora de vuelta y media por incompetente y por hecir una cosa y hacer otra.
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
