28-08-2008, 16:46:37
Entrevista completa al juez Bermúdez (II)
Plas, plas, plas, Su Señoría. La humildad de esta confesión le honra.
Aprenda de ésto Pedro Jota, que en idioma apache quiere decir El-que-no-se-equivoca-nunca.
Quote:-¿Puedo preguntarle si es religioso?Curiosamente, de aquí data también la consideración de juez perfecto que posteriormente Pedro Jota y Luis del Pino adoptarían... hasta la primera patada en los morros que recibieron los conspiracionistas cuando, en lugar de suspender el juicio, siguió adelante.
-He pasado por diferentes momentos en mi vida. Ahora soy creyente, pero no determinista. Creo que cuando se pone buena fe y corazón, al final, gracias a Dios, o llamémosle como queramos, las cosas salen. Después hay que saber reconocer lo que uno no puede cambiar y aceptarlo con entereza. Yo lo he hecho.
-¿A qué se refiere?
-A las durísimas campañas de descrédito profesional que he sufrido. Me sentía fuerte entonces, y me siento fuerte ahora. Si me dolió fue, sobre todo, por la gente que me quiere, por mi familia, que lo pasó muy mal, y lo sigue pasando. Yo soporto la presión, pero me duele que se ataque mi capacidad profesional.
Gómez Bermúdez fue nombrado en 2004 presidente de la Sala de lo Penal por el Consejo General del Poder Judicial. Para desconcierto de muchos y disgusto de algunos. Tres veces se recurrió su nombramiento, la última con el juicio del 11-M en marcha. Demasiado joven, demasiado desconocido, ¿tapado de! PP?, ultraderechista .. Bermúdez fue ponente en el caso de la PSV, la cooperativa de viviendas relacionada con la UGT y había visto cómo el Supremo respaldaba su condena al sindicato como responsable civil subsidiario. Un súper caso, un éxito sin ningún pero. Después vino su paso por el Juzgado Central de Menores y, simultáneamente, por el Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria, y empezó a ser conocido por su mano de hierro en la aplicación de las penas a presos etarras. "En esa época vi la maldad en estado puro en los ojos de algunos procesados. Hablas con ellos, a un metro de distancia, con una mesa de por medio, y te das cuenta de que no hay ni una pizca de bondad. Puro odio. Fue estremecedor y me pilló de improviso".
Quote:Y entonces, llegó el 11-M. El destape mediático. Bermúdez no sólo manejaba e! juicio más complicado de la historia de la democracia, sino que ésto lo convirtió en un hombre telegénico; cada sesión del proceso se retransmitió en directo.Nótese la práctica coincidencia de lo que dice Gómez Bermúdez con lo que se ha dicho siempre en este Foro
¿Tiene la impresión de que en la vida política española hay un antes y después del 11-M? ¿Y de la sentencia?
-Lo hay, claro que lo hay. ¿Qué país habría superado un atentado con 192 muertos y 1.858 heridos a cuatro días de las elecciones? Nosotros lo hicimos, lo superamos sin vencedores ni vencidos. Había, y hay, gente equivocada, pero eso no significa que fueran vencidos. En cuanto a la sentencia, creo que hicimos un buen trabajo en unas circunstancias muy difíciles, con un límite temporal insoslayable y bajo una enorme presión. Ya nadie recuerda lo que se decía entonces: que era imposible que se celebrara ese juicio, que no había tiempo, que se iba a suspender el primer día, que yo era una persona puesta ahí para evitar que se celebrara, que de este juicio dependía el futuro de España ... disparates. De locura. Fue un juicio de la máxima exigencia; pero nos permitió a los magistrados, al personal judicial -excelente- y a los técnicos dar a nuestro país lo mejor de nosotros mismos.
-¿Está orgulloso de la sentencia?
-En la sentencia dimos una respuesta en derecho que ha sido avalada por el Tribunal Supremo, valorada por la doctrina y acogida muy bien en el resto del mundo. No es, ni mucho menos, perfecta pero, atendidas las circunstancias, estoy satisfecho y creo que mis compañeros también. Lo más importante era dar una solución correcta en un tiempo razonable.
-¿Le parece que siempre quedará en la opinión pública la idea de que no lo sabemos todo sobre lo que ocurrió ese día?
-No. La sentencia, mejor dicho, las sentencias, dejan bastante claro qué sucedió. En todo atentado terrorista es posible plantear preguntas e hipótesis cuya respuesta no está expresamente en la resolución judicial junto a otras que, además, no es necesario despejar para resolver las cuestiones jurídicas sometidas al tribunal. Los ciudadanos tienen que entender que un proceso penal tiene unos límites y que en él sólo se resuelve sobre lo planteado en sus conclusiones por las acusaciones y las defensas. Creo que muchas personas que no han leído las sentencias han formado su opinión sobre interpretaciones incorrectas.
Quote:-Imagino que esperaba las críticas de los medios que han mantenido la "teoría de la conspiración". ¿También la de algunas asociaciones de víctimas?Tremenda y humana confesión. Recuerda, inmediatamente, al "pero no hice nada, porque no venían a por mi..."
-¿Sabe lo que me dolió? La campaña de insultos y desprestigio contra el juez instructor, Juan del Olmo. De lo único que me arrepiento es de no haber salido públicamente en su defensa. ¿Por qué no lo hice? Supongo que es tradición en España, somos miserables y nos agarramos al 'bueno, como no va conmigo ...
Reconozco que estuve tentado de llamar más de una vez a los medios de comunicación, sin que fuera mi función, pero bueno eso no es una excusa. Yo llevo sobre mi alma no haberme comportado de otra manera.
Plas, plas, plas, Su Señoría. La humildad de esta confesión le honra.
Aprenda de ésto Pedro Jota, que en idioma apache quiere decir El-que-no-se-equivoca-nunca.
Quote:-¿Siente la misma deuda con la fiscal Oiga Sánchez? En su caso fue muy evidente el ataque de los medios y también lo que le costaba sobrellevar la presión.
-Mire, de Juan y Oiga se podrá discutir lo que usted quiera, pero no que son buenísimas personas. No me siento bien cuando recuerdo lo poco que hice por intentar ayudarles. En cualquier caso, a los resultados me remito, el juicio se celebró correctamente y ahí está la sentencia, así que tan mal no lo harían. No vaya ser mezquino ahora, lo hicieron, como mínimo, de una manera correcta. Es un mal de nuestra España. Tenemos al magistrado español más conocido dentro y fuera de nuestro país y no creo que se hayan reconocido nunca sus méritos.
-¿Se refiere a Baltasar Garzón?
-Sí. Se podrá estar o no de acuerdo, podrá mostrar más o menos ego, pero es innegable el servicio que ha prestado y que, insisto, nunca se ha reconocido.
Uno de los capítulos de La soledad del juzgador cuenta la transformación de Gómez Bermúdez en un personaje, casi en una figura de ficción. La extrañeza de llegar a casa y verse a uno, durante meses, en cada uno de los informativos, en cada una de las primeras páginas de los periódicos, de comparar continuamente la imagen que se tiene de uno mismo con la que te devuelven los medios, pasada, casi siempre en esos meses, por el filtro del halago. Me decía Bermúdez que, con los años, ha aprendido dos cosas. Primero, que las satisfacciones duran poco y los problemas, mucho; así que más vale relativizar y levantarse cada mañana con la idea de que los dramas casi siempre caducan. Y segundo que, a medida que pasa el tiempo, le interesa cada vez más la humildad.
-No debió de ser fácil mantenerla en esos meses. Supongo que es inevitable acostumbrarse a los halagos, a que le feliciten por la calle... ¿Lo echa de menos?
-He sido vanidoso, más en otra época, ahora creo sinceramente que mi vanidad está bastante controlada. Desde luego, lo que he perdido es la soberbia. La tengo bajo mínimos en contra de lo que puedan pensar algunos. Soy vehemente en la forma de hablar, de expresarme. Nunca creo estar en posesión de la verdad absoluta. Siempre digo "yo creo", "yo pienso", "No estoy del todo de acuerdo con esto que dices". Eso también se aprende con los años.
-¿Y autoritario?
-Tampoco. Soy muy partidario de la disciplina cuando hay que tenerla, por ejemplo, en un juicio. Es imprescindible mantener el respeto, primero al procesado y, después, al concepto de justicia; vestirlo todo de dignidad, con la toga, con la manera de hablar, con la forma de sentarse, con la expresión. Un abogado, no voy a decir el nombre, con el que he tenido bastantes discusiones jurídicas, decía que nunca había visto un juez tan duro dentro de la sala y tan cordial fuera de ella. Yo creo que exageraba. Ni soy tan duro den-ro, ni soy tan simpático fuera. Sólo procuro ver las cosas desde distintos ángulos.
-Y desde esa perspectiva, ¿no ha pensado que la publicación del libro que escribió sobre usted Elisa Beni fue un error?
-No. Es mi mujer y lo único que haré siempre es apoyarla.
-El día de la presentación usted parecía incómodo.
-En todo caso preocupado. En esa sala se respiraba muchísima hostilidad. Por parte, además, de periodistas a los que creo que había tratado muy bien. Un día pensé que era a Elisa a quien le iba a tocar pasar por un calvario, y que yo tenía que estar allí para apoyarla. Nada más.
-¿De verdad no lo vio venir? ¿No pensó que se produciría esa reacción?
-Usted lo ha dicho, esos meses yo tenía el peso del mundo sobre los hombros y la cabeza en el juicio, en la sentencia. El libro es un trabajo honesto. Otra cosa que sea bueno o malo, pero esa cuestión en un país libre debería ser objeto de críticas, no de mentiras ni de titulares falsos. Es un disparate y se llama censura.
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
