14-09-2008, 15:37:28
(This post was last modified: 14-09-2008, 15:43:19 by morenohijazo.)
LOS CUENTOS CHINOS DE LUIS DEL PINO: INTRODUCCIÓN
Elkoko y Errante ya han empezado a revisar, y contestar, las últimas patrañas de Luis Del Pino sobre “El Chino”. Eso me ha tirado de las orejas, sacudiéndome la pereza y obligándome a desempolvar y actualizar un proyecto que había aparcado hace unos meses…
Antes del verano, Luis del Pino comenzó a sacar una serie de artículos en los que pretendía poner de manifiesto las supuestas contradicciones de la fantasmagórica Versión Oficial (puesto que, como ya sabemos, no existe como tal una "Versión Oficial", sino unas investigaciones policíaco-judiciales, que han desembocado en un Auto de Procesamiento contra veintinueve personas, juzgadas, y en su mayor parte condenadas, a distintas penas relacionadas con el terrorismo islámico y/o los atentados del 11 de Marzo de 2004.
El objetivo de Del Pino es tan mutante como dice él que lo es la figura de "El Chino", Jamal Ahmidan, para la "Versión Oficial". Si, inicialmente, defendía la inexistencia de Jamal Ahmidan, e incluso llegó a sugerir la posibilidad de que se tratase de una especie de "nombre colectivo" para crear un etéreo cabeza de turco que cargara con las culpas, en ocasiones ha defendido la existencia de "El Chino" como confidente de la policía, como confidente del CNI, como camello sin importancia, etc, según los intereses de sus cada vez más insulsos y desprovistos de pruebas hilos. Como en el chiste del cazador con Parkinson, Del Pino apunta a todos los lados, seguro de que, al menos, uno de sus disparos hará diana.
Desgraciadamente para él, sus cartuchos están mojados, como tendremos ocasión de comprobar. En su mayoría busca contradicciones, inexactitudes, o falta de identidad entre dos versiones, a veces con una flagrante y clamorosa trampa, ocultando a sus lectores informaciones claves, para magnificar dicha aparente discrepancia, que en su mano se convierte en una diferencia clave e imposible de conjugar, cuando en realidad no pasa de ser una mota de polvo en el engranaje de la Justicia española.
Mi idea fue esperar a que acabase con su serie para comentar sus disparates, pero como ésto no lleva idea de acabar, voy a sacudirme la pereza y a empezar a analizar lo hasta ahora publicado.
Como siempre, y dado que no disponemos del Sumario, no podremos afirmar ni negar que lo que dicen los documentos policiales o judiciales (informes, Auto de Procesamiento, Sentencia, etc) sea cierto. Pero nos bastará con poner en claro la manera torticera, tramposa y fraudulenta de presentar los datos por parte del ponente Luis del Pino.
Ruego a los compañeros colaboren en los desmentidos, para ir poco a poco afinando el hilo. Y pido paciencia a todos, pues este hilo puede convertirse en eterno, a poco que Del Pino continúe con sus trolas, pero les aseguro que no quedarán defraudados: el ingeniero metido a periodista se ha superado a sí mismo.
Vamos allá. Érase una vez que se era un mentiroso...
Elkoko y Errante ya han empezado a revisar, y contestar, las últimas patrañas de Luis Del Pino sobre “El Chino”. Eso me ha tirado de las orejas, sacudiéndome la pereza y obligándome a desempolvar y actualizar un proyecto que había aparcado hace unos meses…
Antes del verano, Luis del Pino comenzó a sacar una serie de artículos en los que pretendía poner de manifiesto las supuestas contradicciones de la fantasmagórica Versión Oficial (puesto que, como ya sabemos, no existe como tal una "Versión Oficial", sino unas investigaciones policíaco-judiciales, que han desembocado en un Auto de Procesamiento contra veintinueve personas, juzgadas, y en su mayor parte condenadas, a distintas penas relacionadas con el terrorismo islámico y/o los atentados del 11 de Marzo de 2004.
El objetivo de Del Pino es tan mutante como dice él que lo es la figura de "El Chino", Jamal Ahmidan, para la "Versión Oficial". Si, inicialmente, defendía la inexistencia de Jamal Ahmidan, e incluso llegó a sugerir la posibilidad de que se tratase de una especie de "nombre colectivo" para crear un etéreo cabeza de turco que cargara con las culpas, en ocasiones ha defendido la existencia de "El Chino" como confidente de la policía, como confidente del CNI, como camello sin importancia, etc, según los intereses de sus cada vez más insulsos y desprovistos de pruebas hilos. Como en el chiste del cazador con Parkinson, Del Pino apunta a todos los lados, seguro de que, al menos, uno de sus disparos hará diana.
Desgraciadamente para él, sus cartuchos están mojados, como tendremos ocasión de comprobar. En su mayoría busca contradicciones, inexactitudes, o falta de identidad entre dos versiones, a veces con una flagrante y clamorosa trampa, ocultando a sus lectores informaciones claves, para magnificar dicha aparente discrepancia, que en su mano se convierte en una diferencia clave e imposible de conjugar, cuando en realidad no pasa de ser una mota de polvo en el engranaje de la Justicia española.
Mi idea fue esperar a que acabase con su serie para comentar sus disparates, pero como ésto no lleva idea de acabar, voy a sacudirme la pereza y a empezar a analizar lo hasta ahora publicado.
Como siempre, y dado que no disponemos del Sumario, no podremos afirmar ni negar que lo que dicen los documentos policiales o judiciales (informes, Auto de Procesamiento, Sentencia, etc) sea cierto. Pero nos bastará con poner en claro la manera torticera, tramposa y fraudulenta de presentar los datos por parte del ponente Luis del Pino.
Ruego a los compañeros colaboren en los desmentidos, para ir poco a poco afinando el hilo. Y pido paciencia a todos, pues este hilo puede convertirse en eterno, a poco que Del Pino continúe con sus trolas, pero les aseguro que no quedarán defraudados: el ingeniero metido a periodista se ha superado a sí mismo.
Vamos allá. Érase una vez que se era un mentiroso...
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
