Llevo una temporada completamente desconectado (¿desintoxicado?) por acumulación de trabajo y porque en casa no tengo ahora conexión (no vuelvo a solicitar en mi vida una portabilidad a Telefónica), pero veo que han pasado otro septiembre y otro octubre (meses negros donde los haya desde 2006, ¿recordáis?) y a los peones les siguen entreteniendo con las mismas chorradas de siempre (foto trucada de Afganistán incluida, con sus husos horarios y sus multidireccionales sombras) sin que su tan ansiada liberación del terrorista más sanguinario de toda nuestra historia tenga visos de llegar.
Alguien les tiene que decir a los peones que sí, que son las víctimas de un sistema cruel e injusto que sólo atiende y mima a quienes están al lado del poder. Sólo es necesario hacerles comprender que el poder que les tiene subyugados y cegados no es el que ellos tienen asimilado en sus cabezas (no voy a hablar de cerebros en personas lobotomizadas), sino el de las ventas de periódicos y el de las audiencias de radio, que ya han amortizado sus desmanes (bueno, alguien queda por ahí con desmanes pendientes de juicio) y ahora están a otras cosas más productivas para las ventas y para las audiencias, que es de lo que comen sus antiguos líderes; es decir, que alguien les tiene que decir que un día los peones estuvieron al lado del poder (del poder mediático), pero ahora les toca asumir el papel de víctimas desechadas y tiradas a la basurilla cual cagarrutas en un desierto.
En definitiva, nada nuevo bajo sol.
Alguien les tiene que decir a los peones que sí, que son las víctimas de un sistema cruel e injusto que sólo atiende y mima a quienes están al lado del poder. Sólo es necesario hacerles comprender que el poder que les tiene subyugados y cegados no es el que ellos tienen asimilado en sus cabezas (no voy a hablar de cerebros en personas lobotomizadas), sino el de las ventas de periódicos y el de las audiencias de radio, que ya han amortizado sus desmanes (bueno, alguien queda por ahí con desmanes pendientes de juicio) y ahora están a otras cosas más productivas para las ventas y para las audiencias, que es de lo que comen sus antiguos líderes; es decir, que alguien les tiene que decir que un día los peones estuvieron al lado del poder (del poder mediático), pero ahora les toca asumir el papel de víctimas desechadas y tiradas a la basurilla cual cagarrutas en un desierto.
En definitiva, nada nuevo bajo sol.
