07-12-2006, 13:48:16
¡Que no, quillo, que no!
Por el contrario, la divulgación de las conversaciones privadas del periodista de El Mundo se produce como consecuencia de la publicación de un auto judicial y tiene como finalidad justificar las medidas de prisión que contra sus informantes se toman. En términos jurídicos, a esto se llama “precisar los extremos indiciarios de incriminación”. Si el periodista de El Mundo, Fernando Lázaro, no se relacionara con supuestos delincuentes, sus conversaciones privadas nunca hubieran sido grabadas.
También sabemos cuál era el objetivo del tráfico. La dinamita no tenía más finalidad que ser el cuerpo del delito en un montaje apañado entre El Moro (Jose Luis González Clares) y el gitano (Manuel Romero Moreno). No tenía destinatario, a menos que entendamos por tal a los agentes de la UDYCO que se hicieron cargo de ella, ni había plan de venderla o utilizarla. Lo que no sabemos todavía es cuál era la finalidad del montaje y si tiene algo que ver con los incansables buscadores de la verdad.
Quillo, ¿A que no te imaginas de quién fue la información publicada el 19 de Agosto en El Mundo sobre la aparición de los cinco kilos de dinamita en poder de un gitano despistao? Acertaste, del mismísimo Fernando Lázaro. ¿Casualidad? ¿Serendipia?
Quote:"Del Olmo envió a la cárcel al inspector de Policía por reunirse con un periodista de El Mundo"¡Que no, quillo, que no!. Del Olmo envió a la cárcel al inspector de Policía como presunto culpable de un delito de revelación de secretos. Viene claramente especificado en el auto (página 6). ¡Qué poco respetuosos con la Justicia son los liberales digitales cuando ésta no se pliega a sus deseos!
Quote:"La figura legal "revelación de secretos", es un delito que no conlleva pena de cárcel ni medidas preventivas de aislamiento"¡Que no, quillo, que no!. El delito de revelación de secretos está tipificado en el Código Penal (Artículo 417) y en varios de sus supuestos sí lleva aparejado penas de prisión.
(del mismo artículo de LD)
Quote:“Nos encontramos ante un nuevo montaje del Ministerio del Interior contra El Mundo”¡Que no, quillo, que no!. Fue el juez Del Olmo quien ordenó las escuchas telefónicas y los seguimientos a los informantes de El Mundo, no el ministro Rubalcaba. No se puede hablar de montaje habiendo pruebas de que se ha cometido un delito de revelación de secretos. Si alguien ha perpetrado un montaje a cuenta de esos misteriosos explosivos no ha sido el Ministerio del Interior.
Quote:“Angel Acebes equipara la divulgación de las conversaciones privadas de un periodista con la falsificación documental y con la detención de militantes del PP”¡Que no, quillo, que no!. La supuesta falsificación documental (suponiendo se refiera al informe sobre el ácido bórico) y la detención ilegal de los dos militantes del PP que formaban parte de una chusma que trató de agredir a José Bono y a Rosa Díez, fue llevada a cabo por funcionarios policiales.
Por el contrario, la divulgación de las conversaciones privadas del periodista de El Mundo se produce como consecuencia de la publicación de un auto judicial y tiene como finalidad justificar las medidas de prisión que contra sus informantes se toman. En términos jurídicos, a esto se llama “precisar los extremos indiciarios de incriminación”. Si el periodista de El Mundo, Fernando Lázaro, no se relacionara con supuestos delincuentes, sus conversaciones privadas nunca hubieran sido grabadas.
Quote:La publicación de las conversaciones del periodista de El Mundo con los ahora encarcelados es, según el Sr. Acebes, un hecho «absolutamente inaceptable e intolerable» y «supone un retroceso y una involución democrática».¡Te has lucido, quillo!. Cuando el juez levante el secreto de sumario éste será público y quien quiera podrá leerlo, incluidas las conversaciones privadas del periodista de El Mundo, grabadas durante la investigación de un delito por el que no está imputado pero del que se aprovechó o trató de aprovecharse (ahora, el tiro le ha salido por la culata).
Quote:“El número dos del PP descartó que la publicación de dichas transcripciones telefónicas sea una «casualidad»”Ángel, pisha, ayer no era tu día. Esta afirmación supone acusar al juez Del Olmo de actuar motivado por intereses espurios, con la intención de perjudicar al periodista y al medio para el que trabaja. Una persona con tus responsabilidades debería evitar sumarse a las campañas victimistas que emprenden algunos cuando les pillan con el culo al aire, sobre todo si no tienes pruebas que avalen tan desahogadas afirmaciones.
Quote:“No sabemos a quién iba la dinamita ni cual era el objetivo del tráfico”¡Que no, quillo, que no!. Naturalmente que “sabemos a quién iba la dinamita”. Viene explicado bien clarito en el auto y en la primera parte de este artículo de ABC.
También sabemos cuál era el objetivo del tráfico. La dinamita no tenía más finalidad que ser el cuerpo del delito en un montaje apañado entre El Moro (Jose Luis González Clares) y el gitano (Manuel Romero Moreno). No tenía destinatario, a menos que entendamos por tal a los agentes de la UDYCO que se hicieron cargo de ella, ni había plan de venderla o utilizarla. Lo que no sabemos todavía es cuál era la finalidad del montaje y si tiene algo que ver con los incansables buscadores de la verdad.
Quillo, ¿A que no te imaginas de quién fue la información publicada el 19 de Agosto en El Mundo sobre la aparición de los cinco kilos de dinamita en poder de un gitano despistao? Acertaste, del mismísimo Fernando Lázaro. ¿Casualidad? ¿Serendipia?
