10-03-2009, 16:06:50
(This post was last modified: 10-03-2009, 16:09:35 by morenohijazo.)
Bueno,. Arautiam y Pantalla ya han puesto negro sobre blanco el tema del teléfono de Zougham.
Me queda por añadir una cosa. El relato, hecho en Mayo de 2004, de un mando de Interior sobre cómo se obtuvo información sobre Zougham.
Les ruego que entiendan que no es cuestión de creer al cien por cien en el relato de La Voz de Galicia. Si hubo, o no, error o negligencia policial en los mandos policiales de aquel tiempo, es una cosa que no pretendo ahora discutir. Pero sí me parece importantísimo que se entienda que, en realidad, el supuesto error (si lo hubo) en el teléfono de la madre de Zougham no tiene ninguna trascendencia en que se le echara el guante a Zougham en pocos días tras la masacre:
http://www.lavozdegalicia.es/hemeroteca/...2113.shtml
Es decir, seis años antes de la masacre. ¿También la CIA estaba en el ajo, en fechas tan tempranas como 1998, de buscar un "cabeza de turco" para un eventual atentado en 2004?
Tenemos aquí la referencia a David Courtailler, que junto con su hermano se convirtió al Islam, pasando ambos a ser peligrosos terroristas
Afirma Libertad Digital:
Veamos... si en la agenda terrorista hubiese estado el número 91.397.48.02, sin ningún nombre, o con un nombre diferente al de Zougham o su madre ¿por qué investigaron a Zougham y a su madre? Es absurdo. por lo tanto, está claro que en la agenda del terrorista, figuraba el número 91.397.48.02 acompañado de la anotación Zougham, Madre de Zougham, o similar.
Vamos a simplificar la explicación. Supongamos que aparece un nombre, (el de la madre de Zougham o el del propio Zougham), y un teléfono, 91.377.48.02 que digamos que es el mío. Los investigadores comprueban las concordancias entre nombre y teléfono y descubren un error. El error puede ser en el número, o en el nombre al que se asigna el teléfono. Los investigadores ven que el número de teléfono 91.377.48.02, el mío, pertenece a un honrado (excepto para jugar al póker) ciudadano, que soy yo, y que el nombre Zougham corresponde a una persona ( o a un contacto, su madre) que resulta ser un inmigrante que se mueve en peligrosos círculos y que, como fue muy fácil comprobar, contaba entre sus amigos a ex-combatientes de la Yihad, además del ya conocido Courtailler.
Es evidente que el error en el número del teléfono no tuvo ninguna trascendencia para fijar la atención policial en un "inocente". Por el contrario, pudo dificultar su identificación, e incluso pudo ser la causa de que Zougham saliera bien librado de esta peripecia.
Desde este momento, Zougham ya es un hombre marcado, como diría Luis del Pino.
Pero, ojo, y esto es lo trascendental: Zougham no es "sospechoso" por un error del número de teléfono registrado en la agenda de Courtailler.
Por el contrario, el error retrasa momentáneamente la identificación, pues los investigadores tienen que descubrir si el contacto de Courtailler es el del nombre (la madre de Zougham) o el poseedor del número(que resultó ser erróneo)
Negligencia, o no, de la policía española (por cierto, que como ha dicho lejía, aún estoy esperando a ver a Atalanta y los Peones Negros ser tan exquisitos con los errores e imprudencias cometidos por el Ministerio del interior en la época de el aznarato) lo cierto es una cosa, que pondré a modo de resumen, porque descalifica completamente la tesis delpiniana.
La atención de la policía española hacia Zougham tras los atentados del 2004 no se debió, de ninguna manera, a que en la agenda de Courtailler el número estuviese equivocado.
la policía española ya había sido alertada de la peligrosidad de Zougham, y pese a que había un error en el número anotado en la agenda (según Del Pino) no se puede decir que ese error haya perjudicado a Zougham. por el contrario, pudo servir de distractor a la Policía, incluso pudo ser la causa de que Zougham saliera libre por esa vez.
La peligrosidad de Zougham se confirmó cuando en el registro se encontró material consistente en números de teléfono de extremistas islámicos y videos sobre lucha islamista, y en los años posteriores, por su relación con los terroristas de Casablanca y Abu Dhaba.
Me queda por añadir una cosa. El relato, hecho en Mayo de 2004, de un mando de Interior sobre cómo se obtuvo información sobre Zougham.
Les ruego que entiendan que no es cuestión de creer al cien por cien en el relato de La Voz de Galicia. Si hubo, o no, error o negligencia policial en los mandos policiales de aquel tiempo, es una cosa que no pretendo ahora discutir. Pero sí me parece importantísimo que se entienda que, en realidad, el supuesto error (si lo hubo) en el teléfono de la madre de Zougham no tiene ninguna trascendencia en que se le echara el guante a Zougham en pocos días tras la masacre:
http://www.lavozdegalicia.es/hemeroteca/...2113.shtml
Quote:La CIA estadounidense advirtió en 1998 a los servicios de Inteligencia occidentales, entre ellos a los españoles, de la peligrosidad del grupo de islamistas residentes en Madrid en el que por entonces se movía el terrorista del 11-M Jamal Zougam. Pese a las alertas internacionales y a que posteriores detenciones en Francia y Marruecos confirmaron los temores de los espías norteamericanos, Zougam siguió viviendo en España como un inmigrante legal más, sin apenas ser investigado.
Según desvelaron ayer mandos de la lucha antiterrorista, las sospechas sobre las actividades del dueño de un locutorio de Leganés se remontan a 1998, casi cinco años antes de que Marruecos alertara en el 2003 de los vínculos de Zougam con los atentados de Casablanca de mayo del año pasado.
Es decir, seis años antes de la masacre. ¿También la CIA estaba en el ajo, en fechas tan tempranas como 1998, de buscar un "cabeza de turco" para un eventual atentado en 2004?
Quote:A finales de 1998, la CIA envió a las policías y servicios de Inteligencia aliados un listado con treinta nombres de supuestos terroristas islámicos vinculados con los atentados del 7 de agosto de aquel año contra las embajadas norteamericanas de Nairobi (Kenia) y Dar es Salaam (Tanzania), que provocaron 257 muertos y más de 5.000 heridos.
En aquel listado figuraba la identidad del francés convertido al islam David Courtailler. Las autoridades galas de inmediato se interesaron por el paradero del sospechoso. Sin embargo, Courtailler se encontraba viviendo en Madrid, tras haber regresado de Khost, un campo de entrenamiento de Al Qaida en Afganistán.
Tenemos aquí la referencia a David Courtailler, que junto con su hermano se convirtió al Islam, pasando ambos a ser peligrosos terroristas
Quote:La policía no supo entonces que el francés buscado por los atentados de África vivía en Madrid. Fue en 1999, tras la captura de Courtailler en Caen (Francia), cuando los servicios de Información españoles tuvieron noticia por primera vez de la existencia de una peligrosa célula, con la que estaba relacionada Zougam. Entre sus pertenencias, la policía gala localizó una agenda en la que figuraba el teléfono móvil de la madre del marroquí.
Afirma Libertad Digital:
Quote:El número que se había encontrado en la agenda del terrorista David Courtailler era el 91.397.48.02, mientras que el de la casa de Zougam era el 91.377.48.02. Es decir, los dos números diferían en el cuarto dígito (un 7 en lugar de un 9). Por tanto, las investigaciones sobre Zougam y su madre se debían a un mero error judicial.
Veamos... si en la agenda terrorista hubiese estado el número 91.397.48.02, sin ningún nombre, o con un nombre diferente al de Zougham o su madre ¿por qué investigaron a Zougham y a su madre? Es absurdo. por lo tanto, está claro que en la agenda del terrorista, figuraba el número 91.397.48.02 acompañado de la anotación Zougham, Madre de Zougham, o similar.
Vamos a simplificar la explicación. Supongamos que aparece un nombre, (el de la madre de Zougham o el del propio Zougham), y un teléfono, 91.377.48.02 que digamos que es el mío. Los investigadores comprueban las concordancias entre nombre y teléfono y descubren un error. El error puede ser en el número, o en el nombre al que se asigna el teléfono. Los investigadores ven que el número de teléfono 91.377.48.02, el mío, pertenece a un honrado (excepto para jugar al póker) ciudadano, que soy yo, y que el nombre Zougham corresponde a una persona ( o a un contacto, su madre) que resulta ser un inmigrante que se mueve en peligrosos círculos y que, como fue muy fácil comprobar, contaba entre sus amigos a ex-combatientes de la Yihad, además del ya conocido Courtailler.
Es evidente que el error en el número del teléfono no tuvo ninguna trascendencia para fijar la atención policial en un "inocente". Por el contrario, pudo dificultar su identificación, e incluso pudo ser la causa de que Zougham saliera bien librado de esta peripecia.
Quote:Residencia legal
Al reconstruir los pasos de Courtailler en Madrid, las fuerzas de Seguridad supieron que el francés intentó conseguir la residencia legal en España el 24 de noviembre de 1998. Para aquella solicitud, el activista galo dio la dirección una vivienda de Madrid: calle Virtudes, número 3, 4ºA.
En esa misma casa por entonces habitaban tres amigos íntimos de Jamal Zougam: el ex mujahidin de la guerra de Bosnia Khandul Najjar; el ex miembro de la célula de española de Al Qaida Mohamed Maher Halak, y el antiguo guerrillero en Chechenia Salaheddin Benyaich, más conocido como Abu Muhgen . Este último sería capturado en el 2003 en Marruecos, acusado de ser uno de los cerebros de los atentados de Casablanca, y es además hermano de otro de los amigos de la infancia de Zougam en Tánger, Abdulaziz Benyaich, también implicado en la masacre del país vecino.
Desde este momento, Zougham ya es un hombre marcado, como diría Luis del Pino.
Pero, ojo, y esto es lo trascendental: Zougham no es "sospechoso" por un error del número de teléfono registrado en la agenda de Courtailler.
Por el contrario, el error retrasa momentáneamente la identificación, pues los investigadores tienen que descubrir si el contacto de Courtailler es el del nombre (la madre de Zougham) o el poseedor del número(que resultó ser erróneo)
Quote:Empeño francés
Tras la detención de Courtailler, la policía española se olvidó de Zougam y de sus compañías. Los únicos que no descuidaron la pista de Jamal Zougam y sus amigos fueron los jueces antiterroristas franceses Jean-Louis Bruguière y Jean-Françoise Ricard.
Fueron estos dos magistrados los que en verano del 2001 firmaron la ya conocida comisión rogatoria internacional en la que se pedía el registro de los domicilios en Madrid de Maher, de Najjar (que ya había abandonado España) y del propio Zougam. La policía española se limitó a llevar a cabo los registros que pedían los tribunales del país vecino y nada más. Sólo cuando en verano de 2003 las autoridades de Rabat alertaron de los vínculos de Zougam con los atentados de Casablanca de mayo del año pasado, los servicios de Información se decidieron a pinchar los teléfonos del dueño del locutorio. No obstante, las cintas de las intervenciones no se tradujeron porque Zougam no era «prioritario», según fuentes de la investigación.
Negligencia, o no, de la policía española (por cierto, que como ha dicho lejía, aún estoy esperando a ver a Atalanta y los Peones Negros ser tan exquisitos con los errores e imprudencias cometidos por el Ministerio del interior en la época de el aznarato) lo cierto es una cosa, que pondré a modo de resumen, porque descalifica completamente la tesis delpiniana.
La atención de la policía española hacia Zougham tras los atentados del 2004 no se debió, de ninguna manera, a que en la agenda de Courtailler el número estuviese equivocado.
la policía española ya había sido alertada de la peligrosidad de Zougham, y pese a que había un error en el número anotado en la agenda (según Del Pino) no se puede decir que ese error haya perjudicado a Zougham. por el contrario, pudo servir de distractor a la Policía, incluso pudo ser la causa de que Zougham saliera libre por esa vez.
La peligrosidad de Zougham se confirmó cuando en el registro se encontró material consistente en números de teléfono de extremistas islámicos y videos sobre lucha islamista, y en los años posteriores, por su relación con los terroristas de Casablanca y Abu Dhaba.
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
