13-03-2009, 13:16:19
En realidad no creo que la confusión creada en torno a la "autoría intelectual" sea tanto consecuencia de una insuficiente apreciación del derecho penal como de una indebida aplicación a la "autoría intelectual" de las características que atribuimos a la "autoría" a secas. Esa aplicación se produce de forma casi inadvertida y hay quien incurre en el error sin darse cuenta.
Una vez producido un hecho delictivo, es evidente que alguien lo ha realizado. Por lo tanto, si los tribunales dicen que no lo ha hecho el "Sr. A", es que hay alguien, otra persona, que lo llevó a cabo. Teniendo eso en cuenta, es fácil que de forma casi inadvertida haya personas de buena fe que piensesn que "si la autoría intelectual no la realizó el "Sr.A" es que debe haber otra persona, desconocida, que lo hizo. Sin embargo, así como la realización material de los atentados es algo que no admite discusión -alguien preparo y puso las bombas- que hubiera alguien que lo instigara o provocara no es un hecho cierto, ya que no está demostrado que nadie hiciera esa labor. En el 11-M no se ha podido demostrar que nadie ordenara la realización de los atentados. No es que se haya demostrado que alguien los ordenó y no fuera posible demostrar quien era esa persona; es que no de ha podido demostrar que nadie lo hiciera.
El verdadero problema se plantea cuando ese error, que puede ser natural y a la vez fácil de aclarar, es utilizado, explotado y repetido en distintos medios. Se termina creando una apariencia de veracidad por la simple repetición del error -que puede ser negligente, maliciosa... o incluso simplemente obcecada- distorsionando la realidad.
Una vez producido un hecho delictivo, es evidente que alguien lo ha realizado. Por lo tanto, si los tribunales dicen que no lo ha hecho el "Sr. A", es que hay alguien, otra persona, que lo llevó a cabo. Teniendo eso en cuenta, es fácil que de forma casi inadvertida haya personas de buena fe que piensesn que "si la autoría intelectual no la realizó el "Sr.A" es que debe haber otra persona, desconocida, que lo hizo. Sin embargo, así como la realización material de los atentados es algo que no admite discusión -alguien preparo y puso las bombas- que hubiera alguien que lo instigara o provocara no es un hecho cierto, ya que no está demostrado que nadie hiciera esa labor. En el 11-M no se ha podido demostrar que nadie ordenara la realización de los atentados. No es que se haya demostrado que alguien los ordenó y no fuera posible demostrar quien era esa persona; es que no de ha podido demostrar que nadie lo hiciera.
El verdadero problema se plantea cuando ese error, que puede ser natural y a la vez fácil de aclarar, es utilizado, explotado y repetido en distintos medios. Se termina creando una apariencia de veracidad por la simple repetición del error -que puede ser negligente, maliciosa... o incluso simplemente obcecada- distorsionando la realidad.
