12-12-2006, 15:57:45
¿No tienen nada más?
Hacía meses que los conspiranoicos de pro, El Mundo y la COPE, no sacaban a colación los días que mediaron entre los atentados del 11-M y las elecciones, esos días que han dado nick al mejor cronista de aquellos sucesos y de todo lo que vino después, no por ser descendiente directo de Homero, sino por la sagacidad de ver lo que se nos venía encima y su tesón para documentarlo.
Ayer, los fantasmas de los Tres Días de Marzo fueron otra vez invocados. Vera, Hernando, los GAL de nuevo en candelero.
Según El Mundo, Vera habría anticipado a los dirigentes del PSOE, la noche del 12-M, la detención de los propietarios del locutorio Nuevo Siglo de Lavapiés que se produciría la tarde del día siguiente. Esta información se la facilitó la juez francesa Levert, quien la habría obtenido a su vez de los “servicios secretos españoles”.
Insiste El Mundo en resaltar la incompetencia de los responsables de Interior. Un día antes de que ocurriese, lo sabían los servicios secretos españoles, lo sabía una juez francesa, lo sabía Rafael Vera, lo sabían los socialistas, pero no lo sabían ni Acebes, ni Astarloa, ni Díaz de Mera -con lo que sabe este hombre de informes extraviados-, ni De la Morena, ni Rayón.
Esta llamada avisando a los responsables socialistas de la autoría islamista forma ya parte de la crónica bufa del 11-M. Alborozados por la buena nueva “cuando todavía se estaban contabilizando los muertos”, a decir de Casimiro García Abadillo, pidieron cava para la ocasión. El mismo García Abadillo en su libro “11-M. La Venganza”, reconoce que no fue así, aunque asegura que alguno de los comensales propuso ir a su casa “a celebrarlo”.
Si sorprendente que sea el Sr. Vera, apartado por motivos obvios de todo lo relacionado con la seguridad del Estado una década atrás, quien informe a los responsables socialistas de lo que sucedería al día siguiente, no lo es menos que para mantener la confidencialidad de sus comunicaciones tuviera que recurrir al presidente de la Junta de Extremadura y trasladarse hasta Mérida –con el potaje hirviendo en Madrid– para conseguir un teléfono seguro desde donde realizar sus misteriosas gestiones.
A la primera parte de mi sorpresa respondía ayer el editorial de El Mundo:
“El secuestrador de Segundo Marey, el ladrón de los fondos reservados, fue el amo y señor del Ministerio del Interior durante los largos años del felipismo. Buena parte de sus redes de influencia permanecieron intactas en las altas esferas policiales como consecuencia de la torpe ingenuidad del PP.”
¿Te das cuen? Después de ocho años de “torpes e ingenuos” gobiernos populares, bajo la dirección del Sr. Aznar, “las altas esferas policiales” designadas por los sucesivos ministros del Interior Sr. Mayor Oreja, Sr. Rajoy y Sr. Acebes, seguían “influenciadas” por el secuestrador de Segundo Marey.
A la segunda parte de mí sorpresa ha respondido el propio interesado “cagándose en to’lo que se menea” dicho mal y pronto. Rodríguez Ibarra, con el estilo que le caracteriza, ha cargado contra PJ Ramírez y Jiménez Losantos cubriéndolos de parabienes.
Ya expresé ayer mi sorpresa y suspicacia ante el gran despliegue con el que Libertad Digital cubría las reacciones de Rodríguez Ibarra, Vera y José Blanco ante las informaciones de El Mundo. Sospechaba, aún sospecho, una celada peonil: dar gran publicidad a los desmentidos para remachar en la edición de hoy con pruebas, sino demoledoras, al menos resultonas a la causa conspiranoica.
Pero ni eso. Nada de nada. Lo que ayer era revelación de información de innombrable procedencia -¿quién puede saber qué sucederá mañana si no es el director de la obra de teatro?-, hoy, el titular de El Mundo se reduce a que Vera habló (por teléfono) con Rodríguez Ibarra y le trasmitió su opinión de que ETA no estaba detrás de los atentados. (Sin ánimo de ponerme las medallas que me merezco
, yo pensaba lo mismo a las 12:00 horas del día 11-M).
El editorial –Vera miente, Ibarra amenaza y Blanco olvida– acrecienta aún más la sensación de impotencia de los redactores de El Mundo cuando acusan a Vera de mentir por no haber confesado que también habló con el Sr. Rubalcaba en una ocasión aquellos días ¿ante qué tribunal?, a Ibarra de amenazar, por manifestar su lógico deseo de estrangular al PJ Ramírez con sus propias manos por acusarle de hechos que el mantiene que son mentira y a Blanco de olvidar algo de lo que sólo García Abadillo se acuerda.
¿Es esto todo cuanto tienen para rellenar portadas y editoriales?
Nunca he dudado de que la conspiranoia tiene fecha caducidad: la de las próximas elecciones generales, las gane quien las gane. Sin embargo, da la impresión de que se agota, que está desfondada, sin carnaza fresca con la que llenar el tiempo que nos separa aún del juicio oral, durante el cual, ?quién lo duda?, volverá a resurgir y reeditar todos y cada uno de sus falaces argumentos.
Después de más de dos años dando la matraca no pueden pretender seguir manteniendo la mil veces nombrada y nunca presentada “trama policial empeñada en manipular pruebas y engañar a la Justicia”, por el mero hecho de que el Sr. Vera hablara por teléfono con el Sr. Rodríguez Ibarra y el Sr. Rubalcaba el 12-M.
Si sólo fuera contra los políticos...
Saludos
Hacía meses que los conspiranoicos de pro, El Mundo y la COPE, no sacaban a colación los días que mediaron entre los atentados del 11-M y las elecciones, esos días que han dado nick al mejor cronista de aquellos sucesos y de todo lo que vino después, no por ser descendiente directo de Homero, sino por la sagacidad de ver lo que se nos venía encima y su tesón para documentarlo.
Ayer, los fantasmas de los Tres Días de Marzo fueron otra vez invocados. Vera, Hernando, los GAL de nuevo en candelero.
Según El Mundo, Vera habría anticipado a los dirigentes del PSOE, la noche del 12-M, la detención de los propietarios del locutorio Nuevo Siglo de Lavapiés que se produciría la tarde del día siguiente. Esta información se la facilitó la juez francesa Levert, quien la habría obtenido a su vez de los “servicios secretos españoles”.
Insiste El Mundo en resaltar la incompetencia de los responsables de Interior. Un día antes de que ocurriese, lo sabían los servicios secretos españoles, lo sabía una juez francesa, lo sabía Rafael Vera, lo sabían los socialistas, pero no lo sabían ni Acebes, ni Astarloa, ni Díaz de Mera -con lo que sabe este hombre de informes extraviados-, ni De la Morena, ni Rayón.
Esta llamada avisando a los responsables socialistas de la autoría islamista forma ya parte de la crónica bufa del 11-M. Alborozados por la buena nueva “cuando todavía se estaban contabilizando los muertos”, a decir de Casimiro García Abadillo, pidieron cava para la ocasión. El mismo García Abadillo en su libro “11-M. La Venganza”, reconoce que no fue así, aunque asegura que alguno de los comensales propuso ir a su casa “a celebrarlo”.
Si sorprendente que sea el Sr. Vera, apartado por motivos obvios de todo lo relacionado con la seguridad del Estado una década atrás, quien informe a los responsables socialistas de lo que sucedería al día siguiente, no lo es menos que para mantener la confidencialidad de sus comunicaciones tuviera que recurrir al presidente de la Junta de Extremadura y trasladarse hasta Mérida –con el potaje hirviendo en Madrid– para conseguir un teléfono seguro desde donde realizar sus misteriosas gestiones.
A la primera parte de mi sorpresa respondía ayer el editorial de El Mundo:
“El secuestrador de Segundo Marey, el ladrón de los fondos reservados, fue el amo y señor del Ministerio del Interior durante los largos años del felipismo. Buena parte de sus redes de influencia permanecieron intactas en las altas esferas policiales como consecuencia de la torpe ingenuidad del PP.”
¿Te das cuen? Después de ocho años de “torpes e ingenuos” gobiernos populares, bajo la dirección del Sr. Aznar, “las altas esferas policiales” designadas por los sucesivos ministros del Interior Sr. Mayor Oreja, Sr. Rajoy y Sr. Acebes, seguían “influenciadas” por el secuestrador de Segundo Marey.

A la segunda parte de mí sorpresa ha respondido el propio interesado “cagándose en to’lo que se menea” dicho mal y pronto. Rodríguez Ibarra, con el estilo que le caracteriza, ha cargado contra PJ Ramírez y Jiménez Losantos cubriéndolos de parabienes.
Ya expresé ayer mi sorpresa y suspicacia ante el gran despliegue con el que Libertad Digital cubría las reacciones de Rodríguez Ibarra, Vera y José Blanco ante las informaciones de El Mundo. Sospechaba, aún sospecho, una celada peonil: dar gran publicidad a los desmentidos para remachar en la edición de hoy con pruebas, sino demoledoras, al menos resultonas a la causa conspiranoica.
Pero ni eso. Nada de nada. Lo que ayer era revelación de información de innombrable procedencia -¿quién puede saber qué sucederá mañana si no es el director de la obra de teatro?-, hoy, el titular de El Mundo se reduce a que Vera habló (por teléfono) con Rodríguez Ibarra y le trasmitió su opinión de que ETA no estaba detrás de los atentados. (Sin ánimo de ponerme las medallas que me merezco
, yo pensaba lo mismo a las 12:00 horas del día 11-M).El editorial –Vera miente, Ibarra amenaza y Blanco olvida– acrecienta aún más la sensación de impotencia de los redactores de El Mundo cuando acusan a Vera de mentir por no haber confesado que también habló con el Sr. Rubalcaba en una ocasión aquellos días ¿ante qué tribunal?, a Ibarra de amenazar, por manifestar su lógico deseo de estrangular al PJ Ramírez con sus propias manos por acusarle de hechos que el mantiene que son mentira y a Blanco de olvidar algo de lo que sólo García Abadillo se acuerda.
¿Es esto todo cuanto tienen para rellenar portadas y editoriales?
Nunca he dudado de que la conspiranoia tiene fecha caducidad: la de las próximas elecciones generales, las gane quien las gane. Sin embargo, da la impresión de que se agota, que está desfondada, sin carnaza fresca con la que llenar el tiempo que nos separa aún del juicio oral, durante el cual, ?quién lo duda?, volverá a resurgir y reeditar todos y cada uno de sus falaces argumentos.
Después de más de dos años dando la matraca no pueden pretender seguir manteniendo la mil veces nombrada y nunca presentada “trama policial empeñada en manipular pruebas y engañar a la Justicia”, por el mero hecho de que el Sr. Vera hablara por teléfono con el Sr. Rodríguez Ibarra y el Sr. Rubalcaba el 12-M.
Quote:Que la alargada sombra de un hombre sin escrúpulos como Vera, que entonces veía acercarse su ingreso en prisión por el más infame delito que pueda cometer un custodio de fondos públicos, planee sobre esas horas decisivas en las que se encauzó la investigación del 11-M, no hace sino acrecentar las fundadas sospechas de que hubo una trama policial empeñada en manipular las pruebas y engañar a la Justicia.O tienen algo más guardado en la manga –la lógica editorial aconseja que la revelación de las “grandes verdades” se realice en jueves– o, por una vez, el Mundo y la Fiscalía del Estado están de acuerdo: “la justicia española tiene por norma no darle crédito judicial a las ofensas contra los políticos”.
Si sólo fuera contra los políticos...
Saludos
