21-08-2009, 13:59:01
Más. Los Peones no van a dar palmas de alegría, precisamente: Lean la frase destacada en negrita, la del confidente del CNI...
Quote:11-M. VUELTA AL JUZGADO / Los antecedentes
La 'Fortaleza', estación de paso de todos los huidos
Cuatro de los imputados ayer también vivieron en el refugio de Santa Coloma
JAVIER G. NEGRE / JOAQUÍN MANSO/Madrid
Al Kalaa, la Fortaleza de los Guerreros. Así llamaban los islamistas detenidos en las distintas fases de las operaciones Tigris y Sello al edificio del número 20 de la calle de San Francisco, en Santa Coloma de Gramanet (Barcelona), un nido de integristas que la Policía mantuvo vigilado durante varios meses antes de practicar las detenciones. En ese periodo, pasaron por allí los seis presuntos autores del 11-M que consiguieron escapar de España, pero no fueron arrestados. Cuatro de los siete imputados ayer por ayudarles a huir también vivieron en Al Kalaa.
En las bautizadas como operación Tigris y operación Sello, la Policía desarticuló una gran trama islamista dedicada a recaudar fondos para la yihad y el envío de muyahidin a Irak, y que había facilitado la huida a algunos de los presuntos autores de los atentados del 11-M desde la Fortaleza. La operación se saldó con el procesamiento por el juez Baltasar Garzón de 32 personas, de las que sólo 14 fueron juzgadas y tres finalmente condenadas.
Entre éstas, los islamistas Samir Tahtah -el emir de Al Kalaa- y Kamal Ahbar, a quien todavía se le recuerda por protagonizar una memorable sesión en el juicio del 11-M en la que trató de hacer creer que la matanza la había organizado un confidente del CNI. El auto de ayer sirvió también para cerrar definitivamente la causa respecto a ellos dos y a Tarek Hamed Hamu, absuelto en el juicio de Tigris, porque ya han sido juzgados por esos hechos.
Tahtah y Ahbar fueron interrogados a principios del mes de julio por el juez antiterrorista de Marruecos Abdelkader Chentouf para averiguar su relación con el huido del 11-M Mohamed Belhadj.
En el juicio de Tigris, la fiscal Dolores Delgado sostuvo que en Al Kalaa era «donde se metía la idea de la yihad en el sentido de los atentados, de la lucha, de la violencia, de los ataques indiscriminados». La célula allí radicada, según su escrito, «ayudaba a su salida de España a determinadas personas que les constaba que habían tenido algún grado de participación relevante en los atentados de Madrid del 11 de marzo y el posterior acto suicida del 3 de abril de 2004».
Los huéspedes de la casa tenían conexiones con células extremistas en diferentes países de Oriente Próximo, Reino Unido o el Magreb, lo que les garantizó dar cobertura a los huidos, enviarles dinero e «introducirles en los canales internacionales que les permitieran llegar hasta la zona de conflicto para unirse a la insurgencia iraquí».
Las investigaciones de estas dos macrooperaciones policiales, que contaron con la intervención de más de 500 efectivos policiales, comenzaron en marzo de 2004, inmediatamente después del 11-M, y permitieron conocer la presencia en distintos puntos de la geografía española de musulmanes que habían consolidado una red vinculada a Ansar al Islam, la organización de Ayman al Zawahiri, número dos de Bin Laden.
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
