05-09-2009, 13:43:24
Nuevo hilo de Del Pino sobre lel recurso de Moris y compañía:
http://blogs.libertaddigital.com/enigmas...ldad-5177/
Insisten en que no responde a lo que se pregunta...
En realidad, el juez, además de declarar las peticiones "extemporáneas", también las califica de "redundantes", por ser "cuestión ya juzgada" y por haber sido ya rechazadas en su momento en otro auto donde se calificaban, más o menos, de inútiles y dilatorias.
Por lo tanto, es normal que el juez no pase siquiera a considerar el fondo de la cuestión.
Y es que, por mucho que se empeñen, y por simpatía que despierten las víctimas de cualquier acto criminal (no sólo las de los atentados) no se puede, ni se debe, estar repitiendo continuamente los análisis realizados, hasta que salgan unos que nos convengan más.
Lógicamente, a quien menos bien les hace es a las propias víctimas, que ven impedido así su duelo.
http://blogs.libertaddigital.com/enigmas...ldad-5177/
Quote:La necesaria frialdad
4 de Septiembre de 2009 - 13:48:22 - Luis del Pino
Los abogados de Gabriel Moris y Pilar Crespo han recurrido finalmente el auto del juez Velasco en el que éste denegaba la realización de las pruebas periciales propuestas para averiguar la naturaleza de los explosivos usados en los trenes del 11-M.
Se acusa en el recurso al juez Velasco, con razón, de no haber contestado al fondo de lo que se plantea, es decir, de no haber contestado sobre la pertinencia de las pruebas propuestas. En efecto, Velasco se limita a rechazar las diligencias solicitadas argumentando que ya hay una sentencia firme, lo cual no deja de ser una respuesta absurda. Que se vuelve todavía más absurda, como el propio recurso recuerda, porque antes ya se rechazaron en otra ocasión esas mismas solicitudes de diligencias argumentando justo lo contrario: que había que esperar a que hubiera una sentencia firme. En otras palabras: que si no hay sentencia firme, se rechazan las diligencias; y si hay sentencia firme, también.
Y, mientras tanto, seguimos sin saber qué es lo que explotó en los trenes.
Publicaba Víctor Llano hace unos días en Asturias Liberal un acertado artículo en el que reprochaba al juez Velasco la falta de humanidad que parece desprenderse de la literalidad de su auto denegatorio:
No conozco a nadie capaz de firmar lo que firmó el juez Velasco
Se preguntaba el autor del artículo qué necesidad tenía el juez Velasco de llenar su auto de afirmaciones que destilan una frialdad y una falta de empatía para con las víctimas realmente llamativas, en lugar de haberse limitado a denegar las diligencias sin entrar en disquisiciones hirientes.
Pero creo que esa pregunta es incorrecta. En realidad, lo que sería sorprendente, desde mi modesto punto de vista, sería justo lo contrario. Lo que sería sorprendente es que un juez pueda denegar las solicitudes que las víctimas presentan para tratar de averiguar qué fue lo que pasó el 11-M, sin previamente revestirse de una capa de frialdad que le permita acallar la voz de su propia conciencia. Si no acallara antes esa voz, si no se volviera conscientemente frío, ¿cómo podría denegar lo que es justo?
Insisten en que no responde a lo que se pregunta...
En realidad, el juez, además de declarar las peticiones "extemporáneas", también las califica de "redundantes", por ser "cuestión ya juzgada" y por haber sido ya rechazadas en su momento en otro auto donde se calificaban, más o menos, de inútiles y dilatorias.
Por lo tanto, es normal que el juez no pase siquiera a considerar el fondo de la cuestión.
Y es que, por mucho que se empeñen, y por simpatía que despierten las víctimas de cualquier acto criminal (no sólo las de los atentados) no se puede, ni se debe, estar repitiendo continuamente los análisis realizados, hasta que salgan unos que nos convengan más.
Lógicamente, a quien menos bien les hace es a las propias víctimas, que ven impedido así su duelo.
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
