19-10-2009, 18:29:38
Mangeclous Wrote:Festival de humor en el supuesto periódico. Con el noble propósito de ilustrar a sus lectores acerca de las diversas teorías conspirativas que han circulado en relación con la gripe A, el diario del Sr. Ramírez se toma la libertad de dar lecciones a los demás. Lean, lean, no tiene desperdicio.
El Mundo Wrote:(...)
En un excelente artículo publicado en el suplemento 'ES' de La Vanguardia (19 de septiembre de 2009), el psicólogo Luis Muiño describía las bases de la "conspiranoia" (neologismo fusionado de conspiración y paranoia). La clave, según el autor, es que estas teorías cospiranoicas son indemostrables: nunca se podrán refutar ni probar. Los individuos que se apuntan o crean estas teorías consideran que detrás de todo acto hay algo oculto, se convierten en expertos y sacan conclusiones a partir de ellos. El lado oscuro de esta forma de pensamiento es peligroso: pueden caer en una interpretación paranoide de la realidad y acaban confundiendo casualidad con causalidad.
Los que defienden estas teorías son, además, muy pesados: una vez empiezan a hablar, les cuesta mucho callarse, y sus afirmaciones encuentran eco en los medios, especialmente en la red. Tratan de llamar a la desobediencia civil o a la formación de movimientos ciudadanos. Su vertiente mesiánica les lleva a intentar salvarnos a todos de las calamidades que ellos ven y nosotros no acertamos a distinguir. Como dice muy bien Muiño en su artículo, ver conspiraciones en todas partes puede resultar entretenido si nos lo tomamos con cierta distancia. Sin embargo, hay que tener cuidado: un proverbio chino afirma que lo malo de mirar siempre el fondo de las cosas es que uno acaba por quedarse allí.
(...)
Habría que preguntarle al Sr. Trilla, que firma el artículo, su opinión acerca de otras teorías conspirativas.
¡Por favor, que alguien lo vaya copypasteando en los foros peónidos! Ya sé que no serviría de nada, pero me gustaría ver como reaccionan. Seguro que acusando a EL MUNDO de estar en el ajo.
Pensándolo mejor, para qué perder el tiempo con estas cosas. Sigámonos riendo de las ocurrencias de D. Pepino y su banda de inasequibles al desaliento. Hala pues.
