09-02-2010, 14:16:33
Lo dicho
La lugarteniente de Luis del Pino trae aquí una de las bazofias de siempre:
Oculta que los reproches a la instrucción no lo fueron por perseguir inocentes, sino, por el contrario, por defectos que ocasionaron la nulidad de las actuaciones y que peligrosos radicales queden en la calle, para alborozo de los conspiracionistas.
La lugarteniente de Luis del Pino trae aquí una de las bazofias de siempre:
Quote:La 'operación Tigris' se queda en tres condenas
El Supremo 'desinfla' aún más el proceso con la absolución de otro acusado
MARÍA PERAL
Madrid
El juez Baltasar Garzón procesó a 32 personas, sólo fueron a juicio 14 de ellas y la Audiencia Nacional condenó a cuatro. Ahora, la Sala Penal del Supremo no sólo no ha estimado la impugnación con la que la Fiscalía pretendía aumentar el número de condenas, sino que las ha reducido aún más al acoger el recurso interpuesto por Mohamed el Idrissi, al que la Audiencia había impuesto cinco años de prisión por un delito de colaboración con organización terrorista que el Alto Tribunal declara inexistente.
Tres condenados es, pues, el balance de la operación Tigris, en la que se investigó -bajo un secreto sumarial que se prolongó a lo largo de tres años- una red de contactos entre musulmanes radicales para llevar a cabo tareas de adoctrinamiento, recluta y ayuda material y logística a muyahidin.
El pasado 30 de abril, en una sentencia plagada de reproches a la instrucción, la Audiencia Nacional condenó a Samir Tahtah y Kamal Ahbar a nueve años de prisión a cada uno de ellos por ser miembros de la red terrorista, que ayudó a huidos del 11-M como Mohamed Afalah, Daoud Ouhnane y Said Berraj. También condenó a Tarek Hamed Hamu a dos años de prisión por falsificación documental y a El Idrissi a cinco años.
El Supremo ha absuelto a este último al considerar que la única acción que se le atribuía -comprar un teléfono móvil para hacérselo llegar al padre de Afalah, que quería despedirse de su familia antes de participar en una acción terrorista en Irak- no constituye una actuación de colaboración con el terrorismo. No supone, explica, «un acto logístico, material, de cooperación o ayuda, de cualquier orden, con las actividades de la organización terrorista».
Oculta que los reproches a la instrucción no lo fueron por perseguir inocentes, sino, por el contrario, por defectos que ocasionaron la nulidad de las actuaciones y que peligrosos radicales queden en la calle, para alborozo de los conspiracionistas.
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
