Sobre la pregunta 14 (la falsedad de la Kangoo por la hora de entrada), sólo unas consideraciones a vuelapluma que ya se han comentado aquí en diversas ocasiones y otras que improviso sobre la marcha.
Cualquier planificador de ruta (viamichelin, Tom Tom, etc), da una distancia para el recorrido entre la C. Infantado de Alcalá de Henares y la Gran Vía de Hortaleza s/n (Complejo de Canillas) de unos 31 o 32 kilómetros y de aproximadamente 30 minutos para un coche normal sin tener en cuenta la posibilidad de atascos y las peculiaridades del día. Pensar que eso puede hacerse en 15 minutos (LdP dice que la grúa salió a las 14:15 y llegó a las 14:30) significa que la grúa, remolcando la furgoneta Kangoo, circuló a una media de 120 km/h. Ya.
Puesto que LdP abandona las referencias a todos los demás puntos oscuros de la Kangoo enunciados en anteriores intervenciones (los testigos no habían visto "nada", etc...), debemos suponer que para su serie de 21 preguntas ha seleccionado lo que considera más relevante. Pero el resultado es realmente patético e ilustra a la perfección la debilidad de sus argumentaciones.
Para empezar, la inverosimilitud de los hechos que aduce (véase lo que acabo de señalar sobre la distancia y el tiempo del trayecto); la irrelevancia de los datos en que se fija aunque fueran ciertos; y la enormidad de las conclusiones que de ellos pretende extraer. Pongámonos en el mejor de los casos, es decir, que realmente LdP tuviera razón y la furgoneta hubiera entrado antes en Canillas. Es decir, supongamos que el hecho de la entrada de la furgoneta en Canillas antes de lo que se creía fuera cierto. ¿Qué importancia tendría eso? Del Pino habría descubierto una errata en un documento, un simple dato inexacto. Pero él deduce dos cosas tremendas. 1) Que la hora de entrada fue "falsificada". Creo que cualquier persona que no esté seriamente incapacitada por el sectarismo o alguna afección mental sabrá distinguir entre un error y una falsificación. Repito: en el mejor de los casos, se trataría de un error. ¿Dónde está la prueba de una "falsificación"? No está. A LdP no le hace falta.
2) Que la furgoneta "estuvo desaparecida a efectos oficiales..." Esta es una de esas frases que ha repetido en numerosas ocasiones y resulta en sí misma desternillante. Algo está "desaparecido" cuando no se sabe su paradero, cuando no está localizado. Puesto que incluso los gruístas sobre cuyo supuesto testimonio se basa LdP le dijeron, según él mismo relata en diversas ocasiones, que la furgoneta se entregó directamente en Canillas; puesto que están perfectamente identificados los agentes que la acompañaron y se hicieron cargo de ella; en suma, puesto que la cadena de custodia está perfectametne acreditada, ¿cómo puede estar "desaparecida" esa Kangoo cuya localización es indubitada. Que un documento pudiera contener un error en cuanto a la hora real de entrada no cambia ese hecho físico.
Por último, resulta estupefaciente pero muy característico, el razonamiento del Sr. Del Pino. Dice que "sabemos" que la Kangoo es "falsa" (nada menos) porque estuvo "desaparecida" (sic) un "tiempo suficiente para colocar en su interior cualquier cosa".
Aquí encaja perfectamente una reflexión que Vincent Bugliosi hace en su monumental libro
dedicado a desmontar el conspiracionismo en torno al asesinato de JFK ("Reclaiming History"): para los conspiracionistas, que algo sea teóricamente posible (y en abstracto casi todo lo es) significa, no ya que ese algo podría haber ocurrido, sino que, de hecho, ocurrió.
Por eso LdP se siente exonerado de la carga de probar que, de hecho, en la furgoneta se "colocó cualquier cosa", es decir, se "falsificó". A él le basta con creer que ha demostrado que tal cosa era físicamente posible y de ahí deduce el "hecho".
Si llevamos su infalible método al extremo, llegamos a conclusiones muy interesantes. Así, en su libro "11-M. Golpe de Régimen", señala que los gruistas le comentaron que en Canillas, una señora con bata blanca les dijo que esperaran un momento. El agente de policía que los acompañaba, dicen, entró con ella en un edificio unos instantes y luego volvió a salir y entonces introdujeron la furgoneta en una especie de hangar.
Pues bien, juguemos al "Being Lewis Pinewood". Puesto que es teóricamente posible que en esos breves instantes en que desaparecieron del campo de visión de los gruístas, el policía y la señora de la bata se metieran una raya de coca cada uno (¿acaso no es físicamente posible hacerlo en unos segundos?), yo puedo concluir que he "demostrado" que todo y todos en Canillas estaban "colocados". O sea, los objetos de la Kangoo y los polis que la recibieron.
Disculpad el desbarre.
En cuanto a que los perros no olieron el resto de cartucho, quizá no estaría mal recordar algo que ya apunté por aquí y que tiene que ver con lo que en su día, paradójicamente, defendió Del Burgo en la Comisión. Lo pego:
Cualquier planificador de ruta (viamichelin, Tom Tom, etc), da una distancia para el recorrido entre la C. Infantado de Alcalá de Henares y la Gran Vía de Hortaleza s/n (Complejo de Canillas) de unos 31 o 32 kilómetros y de aproximadamente 30 minutos para un coche normal sin tener en cuenta la posibilidad de atascos y las peculiaridades del día. Pensar que eso puede hacerse en 15 minutos (LdP dice que la grúa salió a las 14:15 y llegó a las 14:30) significa que la grúa, remolcando la furgoneta Kangoo, circuló a una media de 120 km/h. Ya.
Puesto que LdP abandona las referencias a todos los demás puntos oscuros de la Kangoo enunciados en anteriores intervenciones (los testigos no habían visto "nada", etc...), debemos suponer que para su serie de 21 preguntas ha seleccionado lo que considera más relevante. Pero el resultado es realmente patético e ilustra a la perfección la debilidad de sus argumentaciones.
Para empezar, la inverosimilitud de los hechos que aduce (véase lo que acabo de señalar sobre la distancia y el tiempo del trayecto); la irrelevancia de los datos en que se fija aunque fueran ciertos; y la enormidad de las conclusiones que de ellos pretende extraer. Pongámonos en el mejor de los casos, es decir, que realmente LdP tuviera razón y la furgoneta hubiera entrado antes en Canillas. Es decir, supongamos que el hecho de la entrada de la furgoneta en Canillas antes de lo que se creía fuera cierto. ¿Qué importancia tendría eso? Del Pino habría descubierto una errata en un documento, un simple dato inexacto. Pero él deduce dos cosas tremendas. 1) Que la hora de entrada fue "falsificada". Creo que cualquier persona que no esté seriamente incapacitada por el sectarismo o alguna afección mental sabrá distinguir entre un error y una falsificación. Repito: en el mejor de los casos, se trataría de un error. ¿Dónde está la prueba de una "falsificación"? No está. A LdP no le hace falta.
2) Que la furgoneta "estuvo desaparecida a efectos oficiales..." Esta es una de esas frases que ha repetido en numerosas ocasiones y resulta en sí misma desternillante. Algo está "desaparecido" cuando no se sabe su paradero, cuando no está localizado. Puesto que incluso los gruístas sobre cuyo supuesto testimonio se basa LdP le dijeron, según él mismo relata en diversas ocasiones, que la furgoneta se entregó directamente en Canillas; puesto que están perfectamente identificados los agentes que la acompañaron y se hicieron cargo de ella; en suma, puesto que la cadena de custodia está perfectametne acreditada, ¿cómo puede estar "desaparecida" esa Kangoo cuya localización es indubitada. Que un documento pudiera contener un error en cuanto a la hora real de entrada no cambia ese hecho físico.
Por último, resulta estupefaciente pero muy característico, el razonamiento del Sr. Del Pino. Dice que "sabemos" que la Kangoo es "falsa" (nada menos) porque estuvo "desaparecida" (sic) un "tiempo suficiente para colocar en su interior cualquier cosa".
Aquí encaja perfectamente una reflexión que Vincent Bugliosi hace en su monumental libro
dedicado a desmontar el conspiracionismo en torno al asesinato de JFK ("Reclaiming History"): para los conspiracionistas, que algo sea teóricamente posible (y en abstracto casi todo lo es) significa, no ya que ese algo podría haber ocurrido, sino que, de hecho, ocurrió.
Por eso LdP se siente exonerado de la carga de probar que, de hecho, en la furgoneta se "colocó cualquier cosa", es decir, se "falsificó". A él le basta con creer que ha demostrado que tal cosa era físicamente posible y de ahí deduce el "hecho".
Si llevamos su infalible método al extremo, llegamos a conclusiones muy interesantes. Así, en su libro "11-M. Golpe de Régimen", señala que los gruistas le comentaron que en Canillas, una señora con bata blanca les dijo que esperaran un momento. El agente de policía que los acompañaba, dicen, entró con ella en un edificio unos instantes y luego volvió a salir y entonces introdujeron la furgoneta en una especie de hangar.
Pues bien, juguemos al "Being Lewis Pinewood". Puesto que es teóricamente posible que en esos breves instantes en que desaparecieron del campo de visión de los gruístas, el policía y la señora de la bata se metieran una raya de coca cada uno (¿acaso no es físicamente posible hacerlo en unos segundos?), yo puedo concluir que he "demostrado" que todo y todos en Canillas estaban "colocados". O sea, los objetos de la Kangoo y los polis que la recibieron.
Disculpad el desbarre.
En cuanto a que los perros no olieron el resto de cartucho, quizá no estaría mal recordar algo que ya apunté por aquí y que tiene que ver con lo que en su día, paradójicamente, defendió Del Burgo en la Comisión. Lo pego:
Quote:Lo curioso es que el representante del Grupo Popular en la Comisión de Investigación del 11-M, Jaime Ignacio del Burgo, lo que defendió repetidas veces en su día era precisamente que los perros podían no oler. Eran tiempos en los que se trataba de defender al Gobierno del PP de la acusación de que había descubierto inmediatamente los restos de explosivo y detonadores en la Kangoo, pero lo había ocultado a la opinión pública. No, venía a responder Del Burgo, esos elementos no se encontraron hasta más tarde, porque los perros no los detectaron in situ y esto último no tiene nada de extraño. A lo largo de diversas sesiones, Del Burgo se preocupa por acreditar la "profesionalidad" de los perros. De paso, señala que "si se entra [a la Kangoo] por detrás, difícilmente el policía que acompaña al perro puede determinar qué es lo que hay debajo del asiento delantero del conductor [donde se hallaron los detonadores y restos de explosivo]" [DSCD, Comisiones de Investigación, Sobre el 11 de Marzo de 2004, nº 2, de 6.7.04, p. 60]. Y lo hallado, indica este diputado,
Quote:es una cosa insignificante, pequeñísima. Eso estaba dentro de una bolsa de plástico de las que se usan para la basura. Una de las funciones de la bolsa de basura no es sólo recoger la basura, sino además evitar que huela. Mi pregunta es: ¿El perro podía tener tal olfato como para poder llegar a oler esa minúscula cosa, que no era un explosivo, que además estaba debajo del asiento? ¿Usted cree que el perro, por muy profesional que fuera, estaba en condiciones de olerlo? [ibid]Por tanto, "es normal que el perro no hubiera olido aquel pequeño rastro de explosivo que había en la furgoneta", afirma el representante del Grupo Popular en la sesión de 7 de julio [DSCD, Comisiones de Investigación, Sobre el 11 de Marzo de 2004, nº 3, de 7.7.04, p. 6]. Además, los animales podían estar cansados, pues "nos encontramos con que esos perros trabajaron mucho antes de ir a la inspección de la furgoneta en el lugar en que se habían producido los atentados […]. El perro había trabajado durante la mañana" [DSCD, Comisiones de Investigación, Sobre el 11 de Marzo de 2004, nº 5, de 14.7.04, p.5].
Pero esos eran días lejanos, ya olvidados en beneficio de turbiedades más rentables.
