25-01-2011, 14:44:55
Qué fuerte.
Por desgracia, el dinero que se mueve en torno a la industria farmacéutica es, en ocasiones, tan sucio como pueda serlo el de las armas. Muchos medicamentos son promocionados de una manera artificiosa para enfermedades que no mejoran con su administración, o incluso que no extisten, como la "enterocolitis autista" que se inventó el sinvergüenza éste; años después se descubre su ineficacia, incluso sus graves daños, pero para entonces hay miles de persopnas que han sufrido graves efectos secundarias, en ocasiones incluso muerte.
Uno de los casos más aparatosos que recuerdo es el caso de la Terapia Hormonal Sustitutiva ("los parches de estrógenos") que en la década de los noventa se prescribían como una verdadera moda.
Véase ésta reseña de un farmacólogo sobre un libro de un autor alemán, J. Blëch, que escribió "Los inventores de enfermedades", donde se denuncian éste y otros casos.
Otro más sangrante aún, el del Vioxx:
El libro de Blëch es muy bueno, altamente recomendable: habla de la fobia social (anteriormente timidez), de los niños hiperactivos (antes, revoltosos), del Síndrome Premenstrual (antes, ya estoy otra vez con la mierda de la regla), de la menopausia y por qué en los hombres no se habla casi de andropausia (porque las farmacéuticas aún no tienen un fármaco aceptable que venderles), del "síndrome post-vacacional" (antes, ya me toca verle la cara otra vez al Jefe) y otros "descubrimientos" de la industria farmacéutica; aunque, desafortunadamente no se le haga mucho caso, al menos entre quienes dirigen este cotarro.
Por desgracia, el dinero que se mueve en torno a la industria farmacéutica es, en ocasiones, tan sucio como pueda serlo el de las armas. Muchos medicamentos son promocionados de una manera artificiosa para enfermedades que no mejoran con su administración, o incluso que no extisten, como la "enterocolitis autista" que se inventó el sinvergüenza éste; años después se descubre su ineficacia, incluso sus graves daños, pero para entonces hay miles de persopnas que han sufrido graves efectos secundarias, en ocasiones incluso muerte.
Uno de los casos más aparatosos que recuerdo es el caso de la Terapia Hormonal Sustitutiva ("los parches de estrógenos") que en la década de los noventa se prescribían como una verdadera moda.
Véase ésta reseña de un farmacólogo sobre un libro de un autor alemán, J. Blëch, que escribió "Los inventores de enfermedades", donde se denuncian éste y otros casos.
Quote:...en los años noventa el tratamiento hormonal sustitutivo (THS), que sólo se usaba para los sofocos de la menopausia, fue alegremente promovido para la prevención de la osteoporosis, el infarto de miocardio y la enfermedad de Alzheimer. Millones de mujeres han recibido o siguen recibiendo THS. En 2002, precisamente cuando comenzaron a caducar las patentes sobre los dispositivos de aplicación transdérmica (parches), se reconoció que no sólo no protegen del infarto
de miocardio ni de la enfermedad de Alzheimer, sino que en realidad aumentan su riesgo, así como el de cáncer de mama Se calcula que en el Reino Unido pueden haber causado 20.000 casos adicionales de cáncer de mama. En España pueden haber producido unos 16.000 casos adicionales de cáncer de mama, 6.000 de ictus y 8.000 de embolia pulmonar, a cambio de reducir el número de casos de cáncer colorrectal en 6.000, y el de fracturas de cuello de fémur en 2.500. En cuanto a la demencia, se registró una incidencia del doble entre las usuarias de THS, comparadas con las no usuarias. Una revisión de los conocimientos sobre estos riesgos pone de manifiesto que en 1974 ya se conocía que los estrógenos incrementan el riesgo de infarto de miocardio, embolia y cáncer de endometrio, y en 1978 ya se sugirió que también incrementan el riesgo de cáncer de mama.
Otro más sangrante aún, el del Vioxx:
Quote:cía de la toxicidad gastrointestinal de sus congéneres. Pocos meses después de su lanzamiento, a
finales de 1999 comenzaron a acumularse datos que indicaban que incrementaba el riesgo de infarto de
miocardio, riesgo que a finales de 2000 se confirmó. A pesar de ello la compañía fabricante fue escondiendo
estas señales bajo la alfombra. En 2002 y 2003 Merck incluso persiguió judicialmente u hostigó a varios
científicos que advertían sobre estos riesgos. En septiembre de 2004 la fuerza de la evidencia la obligó a
retirar el fármaco del mercado en todo el mundo. Se calcula que sólo en Estados Unidos puede haber
causado entre 80.000 y 140.000 casos de infarto de miocardio, aparte de un número probablemente
similar de ictus y otros efectos adversos graves. Dado que la mitad del consumo se había realizado en Estados
Unidos, en conjunto puede haber producido más víctimas que el tsunami del 26 de diciembre de 2004. Se
trata probablemente de la mayor tragedia atribuible a un medicamento. En realidad, este fármaco
no era más seguro que sus competidores. Pero fue aprobado y se le concedió un precio más alto que a los
demás, por su supuesta y no confirmada seguridad. Nueve meses después de su retirada, en Estados Unidos
se han presentado unas 10.000 demandas de compensación por daños. En Europa ni un solo gobierno,
ninguna autoridad reguladora ni ningún sistema de salud ha reclamado a Merck. Las autoridades reguladoras,
cuya misión es proteger la salud pública, no han sabido o no han querido pedir responsabilidades... quién
sabe si por temor a que se les pidan a ellas.
El libro de Blëch es muy bueno, altamente recomendable: habla de la fobia social (anteriormente timidez), de los niños hiperactivos (antes, revoltosos), del Síndrome Premenstrual (antes, ya estoy otra vez con la mierda de la regla), de la menopausia y por qué en los hombres no se habla casi de andropausia (porque las farmacéuticas aún no tienen un fármaco aceptable que venderles), del "síndrome post-vacacional" (antes, ya me toca verle la cara otra vez al Jefe) y otros "descubrimientos" de la industria farmacéutica; aunque, desafortunadamente no se le haga mucho caso, al menos entre quienes dirigen este cotarro.
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
