En mi modesta opinión y sin dirigirme a nadie en particular, querría hacer la siguiente reflexión general sin la menor aspereza:
Salvo casos excepcionales, me incomoda por principio (y por elemental cortesía) la idea de exponer lo que otros participantes han expresado en otros foros con ánimo más o menos denunciatorio (otra cosa es que cada cual lo haga privadamente para su propia información). No sé si delfin4 es un troll encubierto o no, pero pienso que, mientras mantenga "las formas", eso no debería importarnos demasiado. Tengo en mente las palabras de Hamilton en su primer artículo Federalista: "Mis motivos han de permanecer encerrados en mi fuero interno, pero mis argumentos se mostrarán abiertamente a todos y todos podrán juzgarlos". No me interesan los motivos de este caballero, mientras exponga con corrección sus puntos de vista. A algunos de los aquí presentes los han baneado chez del Pino de manera injusta por discrepar. Creo que es preferible pecar de buena fe, es decir, seguir desarrollando (inútilmente?) un trabajo digno de Sísifo, antes que equivocarnos al catalogar como saboteador a alguien que puede serlo o no. Si el interviniente es sincero y se le recibe con suspicacia, probablemente se reafirme, por pura reacción psicológica, en sus argumentos. Por otro lado, quienes nos lean sin animarse a participar pueden extraer conclusiones poco halagüeñas sobre este foro. Finalmente, siempre puede optarse por ignorar los mensajes de quienes se dediquen a molestar, si eso es lo que creemos que hacen. No somos como la administración de justicia, nadie nos obliga a responder, de modo que somos libres de no dejarnos "distraer".
En general, creo que las posturas que uno adopta con cierta trascendencia moral deben ser en la medida de lo posible independientes de las presuntas transgresiones de los demás. Si yo decido no parecerme a un peón negro faltón, intentaré ser respetuoso incluso con quien no lo sea conmigo (ojo, no siempre lo consigo, que no soy un santo, es una reflexión en voz alta). Si hemos decidido discutir abierta y mesuradamente, discutamos incluso con quien (presuntamente) no se lo merezca, que sean ellos los que se pongan en evidencia y no nosotros. Mantener una virtud tiene costes: paguémoslos. Y, repito, en última instancia siempre es posible hacer caso omiso de aquello que nos desagrade o nos provoque.
Por favor, que nadie se lo tome como algo personal, es mi humilde postura y yo no estoy libre de pecado.
Salvo casos excepcionales, me incomoda por principio (y por elemental cortesía) la idea de exponer lo que otros participantes han expresado en otros foros con ánimo más o menos denunciatorio (otra cosa es que cada cual lo haga privadamente para su propia información). No sé si delfin4 es un troll encubierto o no, pero pienso que, mientras mantenga "las formas", eso no debería importarnos demasiado. Tengo en mente las palabras de Hamilton en su primer artículo Federalista: "Mis motivos han de permanecer encerrados en mi fuero interno, pero mis argumentos se mostrarán abiertamente a todos y todos podrán juzgarlos". No me interesan los motivos de este caballero, mientras exponga con corrección sus puntos de vista. A algunos de los aquí presentes los han baneado chez del Pino de manera injusta por discrepar. Creo que es preferible pecar de buena fe, es decir, seguir desarrollando (inútilmente?) un trabajo digno de Sísifo, antes que equivocarnos al catalogar como saboteador a alguien que puede serlo o no. Si el interviniente es sincero y se le recibe con suspicacia, probablemente se reafirme, por pura reacción psicológica, en sus argumentos. Por otro lado, quienes nos lean sin animarse a participar pueden extraer conclusiones poco halagüeñas sobre este foro. Finalmente, siempre puede optarse por ignorar los mensajes de quienes se dediquen a molestar, si eso es lo que creemos que hacen. No somos como la administración de justicia, nadie nos obliga a responder, de modo que somos libres de no dejarnos "distraer".
En general, creo que las posturas que uno adopta con cierta trascendencia moral deben ser en la medida de lo posible independientes de las presuntas transgresiones de los demás. Si yo decido no parecerme a un peón negro faltón, intentaré ser respetuoso incluso con quien no lo sea conmigo (ojo, no siempre lo consigo, que no soy un santo, es una reflexión en voz alta). Si hemos decidido discutir abierta y mesuradamente, discutamos incluso con quien (presuntamente) no se lo merezca, que sean ellos los que se pongan en evidencia y no nosotros. Mantener una virtud tiene costes: paguémoslos. Y, repito, en última instancia siempre es posible hacer caso omiso de aquello que nos desagrade o nos provoque.
Por favor, que nadie se lo tome como algo personal, es mi humilde postura y yo no estoy libre de pecado.
