23-05-2012, 21:31:35
Torres Dulce, además de ser "Eduardo el malo", es ahora "El Hombre que mató a Liberty Valance", remoquete inventado para él por... quién iba a ser, Federico Jiménez Losantos, basándose en las aficiones del Fiscal General por el cine, y concretamente por el "western" y específicamente por las películas de John Wayne.
Un apunte personal: Federico, como en él es costumbre, bajo esa máscara de extensa cultura que pretende ofrecer, a veces presenta unas lagunas extraordinarias, que oculta bajo verborrea, críticas acerbas, insultos y tonterías varias.
Para quien no recuerde la película, John Wayne interpreta un pistolero como los que tantas veces hemos visto en la pantalla, y James Stewart un abogado pacífico, idealista y honrado que llega a un pueblo, para ser inmediatamente asaltado por unos bandidos. Stewart y Wayne se hacen amigos, y también rivales por una mujer (interpretada por Vera Miles) a la que cortejan los dos.
Es el caso que aparece Lee Marvin (Liberty Valance), un matón que humilla a James Stewart, se las hace pasar canutas, y trata de hacerse con el control del pueblo. John Wayne trata de salir en defensa de James Stewart, pero el abogado le dice que no lo haga, porque cree en la ley, el orden y los medios pacíficos para resolver las cuestiones.
Como no puede ser de otra manera, Stewart acaba aceptando un duelo a muerte; sorprendentemente, porque lo más parecido a una pistola que ha visto es un porrón de kalimotxo, sale vencedor mediente lo que parece un tiro de fortuna; así, se convierte en el héroe, el "hombre que mató a Liberty Valance", hace carrera política y llega a senador; sin embargo, tiene terribles remordimientos por creerse un asesino. Entonces John Wayne le confiesa que fue él quien, desde un callejón, mató a Valance, porque estaba convencido de que Stewart no tenía ninguna posibilidad.
¡Atención!, pues el pistolero John Wayne en la película es tan bueno bueno bueno que, no solo mata al malo maloso, sino que cede a Stewart el honor de ser un héroe, la posibilidad de hacer carrera ... y la chica, pues se casa con el político y futuro senador. Al final de la película, cuando Stewart y señora asisten al funeral de John Wayne -años después de los hechos- la gente sigue saludándole como "El Hombre que mató a Liberty Valance" pero el espectador, ya enterado de todo lo que ocurrió, ve una clara mirada de remordimiento en Stewart e incluso desprecio en su esposa, que le considera un "bluff"
El mensaje de la película es, en líneas generales, transparente y destinado para un público -y que me perdonen los amantes de los westerns, no va con ellos, sino con la gran mayoría de los quie veían el film en su momento- plano como un dibujo animado o que va al cine con la única pretensión de poner en danza cuantas menos neuronas mejor; a saber, el público sale bombardeado con la idea de que con determinada gente los medios pacíficos no valen para nada y hay que usar el garrote; el abogado es una nenaza al que le tiene que salvar John Wayne y que luego hace su carrera política gracias a un farol, un equívoco, un "bluff"; John Wayne es el brutote que lo arregla todo, pero que además nos desparrama a todos con su sacrificio, heroísmo, nobleza y honradez.
Quizás debiera añadir que la película se rueda en 1962 -en plena guerra fría- para que comprendan qué mensaje recibían los americanos medios que leían todas las mañanas noticias sobre las "provocaciones" de Castro, Breznev, etc
Huelga decir quién es aquí, según Federico, Torres Dulce: el político que resulta ser un "bluff" -en este caso por la esperanza en que reabriría el 11-M- o que ha traicionado con mentiras a las personas que confiaban en él.
A saber quién es John Wayne: él mismo, o Pedro Jota
Pero, como decía, y repito que es una apreciación personal, Federico peca una vez más de su gusto por insultar y escarnecer a la gente sin pensar mucho en sus mofas.
Porque, vean ustedes, yo me sigo quedando con el " Hombre que NO mató a Liberty Valance".
Esto es, con James Stewart.
Porque, mensajes políticos aparte, en realidad hace falta mucho valor para coger una pistola y enfrentarse a una muerte segura si no tienes la menor habilidad con las armas.
Porque también hace falta mucho valor para sentir remordimientos, tanto por haber matado a un hombre como por haber fundado tu vida -aunque no lo supieras- en una mentira.
Porque John Wayne, en realidad, asesina a traición a Liberty Valance, por muy malo que este fuese.
Y porque, de todos modos, siempre prefiero el recurso al diálogo, la legalidad vigente, la honestidad y la honradez que representa James Stewart (el Torres Dulce de Federico) que el matonismo, la violencia, el insulto por la espalda y el escarnio a quemarropa de Pedro Jota y su pandilla de gángsters (Casimiro y otros extorsionistas) o Jiménez Losantos y su banda de hamsters (todos dan vueltas a la rueda mientras Federico les echa alpiste)
Un apunte personal: Federico, como en él es costumbre, bajo esa máscara de extensa cultura que pretende ofrecer, a veces presenta unas lagunas extraordinarias, que oculta bajo verborrea, críticas acerbas, insultos y tonterías varias.
Para quien no recuerde la película, John Wayne interpreta un pistolero como los que tantas veces hemos visto en la pantalla, y James Stewart un abogado pacífico, idealista y honrado que llega a un pueblo, para ser inmediatamente asaltado por unos bandidos. Stewart y Wayne se hacen amigos, y también rivales por una mujer (interpretada por Vera Miles) a la que cortejan los dos.
Es el caso que aparece Lee Marvin (Liberty Valance), un matón que humilla a James Stewart, se las hace pasar canutas, y trata de hacerse con el control del pueblo. John Wayne trata de salir en defensa de James Stewart, pero el abogado le dice que no lo haga, porque cree en la ley, el orden y los medios pacíficos para resolver las cuestiones.
Como no puede ser de otra manera, Stewart acaba aceptando un duelo a muerte; sorprendentemente, porque lo más parecido a una pistola que ha visto es un porrón de kalimotxo, sale vencedor mediente lo que parece un tiro de fortuna; así, se convierte en el héroe, el "hombre que mató a Liberty Valance", hace carrera política y llega a senador; sin embargo, tiene terribles remordimientos por creerse un asesino. Entonces John Wayne le confiesa que fue él quien, desde un callejón, mató a Valance, porque estaba convencido de que Stewart no tenía ninguna posibilidad.
¡Atención!, pues el pistolero John Wayne en la película es tan bueno bueno bueno que, no solo mata al malo maloso, sino que cede a Stewart el honor de ser un héroe, la posibilidad de hacer carrera ... y la chica, pues se casa con el político y futuro senador. Al final de la película, cuando Stewart y señora asisten al funeral de John Wayne -años después de los hechos- la gente sigue saludándole como "El Hombre que mató a Liberty Valance" pero el espectador, ya enterado de todo lo que ocurrió, ve una clara mirada de remordimiento en Stewart e incluso desprecio en su esposa, que le considera un "bluff"
El mensaje de la película es, en líneas generales, transparente y destinado para un público -y que me perdonen los amantes de los westerns, no va con ellos, sino con la gran mayoría de los quie veían el film en su momento- plano como un dibujo animado o que va al cine con la única pretensión de poner en danza cuantas menos neuronas mejor; a saber, el público sale bombardeado con la idea de que con determinada gente los medios pacíficos no valen para nada y hay que usar el garrote; el abogado es una nenaza al que le tiene que salvar John Wayne y que luego hace su carrera política gracias a un farol, un equívoco, un "bluff"; John Wayne es el brutote que lo arregla todo, pero que además nos desparrama a todos con su sacrificio, heroísmo, nobleza y honradez.
Quizás debiera añadir que la película se rueda en 1962 -en plena guerra fría- para que comprendan qué mensaje recibían los americanos medios que leían todas las mañanas noticias sobre las "provocaciones" de Castro, Breznev, etc
Huelga decir quién es aquí, según Federico, Torres Dulce: el político que resulta ser un "bluff" -en este caso por la esperanza en que reabriría el 11-M- o que ha traicionado con mentiras a las personas que confiaban en él.
A saber quién es John Wayne: él mismo, o Pedro Jota
Pero, como decía, y repito que es una apreciación personal, Federico peca una vez más de su gusto por insultar y escarnecer a la gente sin pensar mucho en sus mofas.
Porque, vean ustedes, yo me sigo quedando con el " Hombre que NO mató a Liberty Valance".
Esto es, con James Stewart.
Porque, mensajes políticos aparte, en realidad hace falta mucho valor para coger una pistola y enfrentarse a una muerte segura si no tienes la menor habilidad con las armas.
Porque también hace falta mucho valor para sentir remordimientos, tanto por haber matado a un hombre como por haber fundado tu vida -aunque no lo supieras- en una mentira.
Porque John Wayne, en realidad, asesina a traición a Liberty Valance, por muy malo que este fuese.
Y porque, de todos modos, siempre prefiero el recurso al diálogo, la legalidad vigente, la honestidad y la honradez que representa James Stewart (el Torres Dulce de Federico) que el matonismo, la violencia, el insulto por la espalda y el escarnio a quemarropa de Pedro Jota y su pandilla de gángsters (Casimiro y otros extorsionistas) o Jiménez Losantos y su banda de hamsters (todos dan vueltas a la rueda mientras Federico les echa alpiste)
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
