19-01-2007, 07:32:46
Creo que la presentación más detallada de las redes yihadistas en España desde el 11-S al 11-M es "El agujero" de José María Irujo, periodista de El País. Arranca su libro contando la llamada que recibió de un policía en cierta manera indignado por las informaciones que llevaba un tiempo publicando en el periódico sobre los peligros de las redes yihadistas en España. Según el policía, Irujo estaba alarmando innecesariamente a la sociedad con sus artículos.
Un primer núcleo de yihadistas lo formaron sirios exiliados en España vinculados en primera instancia a la rama siria de los Hermanos Musulmanes. Durante la guerra de Bosnia se dedicaron a reclutar voluntarios y proporcionaban apoyo a los que volvía. Irujo cuenta (creo recordar) que a un veterano de la guerra bosnia le buscaron una clínica donde le vaciaron el globo ocular tras haber perdido el ojo durante la guerra. Los veteranos que pasaban por España a "descansar" tras estar luchando en Bosnia traían vídeos, daban charla y hacían labores de proselitismo. España se consideraba un país de "retaguardia". Por aquí también pasaban rumbo a Francia o se alojaban huyendo de la justicia argelinos durante los años duros del terrorismo islamista en Francia.
Uno de los personajes principales de aquella primera etapa fue Imad Eddin Barakat ("Abú Dadá"), vinculado a Abú Qutada y Mustafá Setmarian. Que las células yihadistas en España eran "pata negra" (valga el juego de palabra) lo indican los contactos, idas y venidas por nuestro país de los terroristas del 11-S.
Tras el atentado de Nueva York se investiga la trama terrorista que se extiende por Alemania y España, donde el juez Garzón detiene a decenas de personas en la Operación Dátil.
En ese momento adquiere protagonismo dentro de las tramas yihadistas argelinos pertenecientes al GIA y al GSPC. Son una segunda generación, más despiadada, dispuesta a cometer atentados en España como "represalia" por el trabajo de Garzón. Tienen vínculos personales con la primera generación, pero eran por así decirlo elemenetos periféricos de las redes. Así algunos pasan desapercibidos para la policía. Hay, sin duda, vínculos entre los terroristas que luego cometieron el 11-M y las redes yihadistas vinculadas a Al Qaeda y que participaron desde España en la comisión del atentado del 11-S.
Cuando la policía investiga el 11-M, sucede lo que en Londres. Muchos policías se echan las manos a la cabeza. La mayoría de los terroristas estaban fichados o estaban vinculados con los yihadistas fichados. Pero nunca nadie había pensado que pasaran de recaudar fondos, ver vídeos o repartir panfletos.
Es dudoso que Bin Laden ordenara ejecutar el 11-M. Las tramas yihadistas del 11-M eran bastante periféricas en la estructura difusa y concéntrica de Al Qaeda. Pero no hay duda de que sus miembros tenían vínculos con yihadistas relevantes en contacto con el núcleo duro de Al Qaeda.
Un primer núcleo de yihadistas lo formaron sirios exiliados en España vinculados en primera instancia a la rama siria de los Hermanos Musulmanes. Durante la guerra de Bosnia se dedicaron a reclutar voluntarios y proporcionaban apoyo a los que volvía. Irujo cuenta (creo recordar) que a un veterano de la guerra bosnia le buscaron una clínica donde le vaciaron el globo ocular tras haber perdido el ojo durante la guerra. Los veteranos que pasaban por España a "descansar" tras estar luchando en Bosnia traían vídeos, daban charla y hacían labores de proselitismo. España se consideraba un país de "retaguardia". Por aquí también pasaban rumbo a Francia o se alojaban huyendo de la justicia argelinos durante los años duros del terrorismo islamista en Francia.
Uno de los personajes principales de aquella primera etapa fue Imad Eddin Barakat ("Abú Dadá"), vinculado a Abú Qutada y Mustafá Setmarian. Que las células yihadistas en España eran "pata negra" (valga el juego de palabra) lo indican los contactos, idas y venidas por nuestro país de los terroristas del 11-S.
Tras el atentado de Nueva York se investiga la trama terrorista que se extiende por Alemania y España, donde el juez Garzón detiene a decenas de personas en la Operación Dátil.
En ese momento adquiere protagonismo dentro de las tramas yihadistas argelinos pertenecientes al GIA y al GSPC. Son una segunda generación, más despiadada, dispuesta a cometer atentados en España como "represalia" por el trabajo de Garzón. Tienen vínculos personales con la primera generación, pero eran por así decirlo elemenetos periféricos de las redes. Así algunos pasan desapercibidos para la policía. Hay, sin duda, vínculos entre los terroristas que luego cometieron el 11-M y las redes yihadistas vinculadas a Al Qaeda y que participaron desde España en la comisión del atentado del 11-S.
Cuando la policía investiga el 11-M, sucede lo que en Londres. Muchos policías se echan las manos a la cabeza. La mayoría de los terroristas estaban fichados o estaban vinculados con los yihadistas fichados. Pero nunca nadie había pensado que pasaran de recaudar fondos, ver vídeos o repartir panfletos.
Es dudoso que Bin Laden ordenara ejecutar el 11-M. Las tramas yihadistas del 11-M eran bastante periféricas en la estructura difusa y concéntrica de Al Qaeda. Pero no hay duda de que sus miembros tenían vínculos con yihadistas relevantes en contacto con el núcleo duro de Al Qaeda.
