12-11-2008, 21:09:18
Bueno, espero que no se cumpla la profecía urodonaliana “el elegido abrirá un hilo, y todo el mundo pasará de él “ :lol:
Desde hace tiempo hay en mí, al respecto del conspiracionismo 11-M, un pequeño debate interno entre lo que podríamos llamar el “paternalismo socialdemocráta” y el “sálvese quien pueda” liberalista. No hablo de política, en la medida en que no lo sea referirse a algo así como dos formas diferentes de vivir la ciudadanía
Supongo que el origen de este debate fue la presencia de Castigador, que aunque suele intervenir puntualmente, también discutió más ampliamente sobre otros temas. Esto no es una alusión hacia él, ni una invitación personal al debate, pero prefiero decirlo porque si no igual sí que lo va a parecer, más después de las últimas desavenencias que la luminosa aparición de Palas desató entre aqueos y troyanos, y que sí que actualizan mi debate interno
Me imagino un liberal (en todo su sentido, no en el estrictamente económico), y me es evidente que estaría 100% de acuerdo con los objetivos de este blog y con sus argumentos en las mil y una discusiones, estrictamente onceemianas, contra los conspiracionistas. Simplemente porque eso no tiene que ver con ser liberal o no, sino con ser razonable, y así me lo he imaginado. Sin embargo, siento que sentiría rechazo ante lo que podría parecer, o el vería como actitudes no ya inquisidoras pero sí al menos pretensiosas de controlar, en cierta medida, la conducta y/o las opiniones de los demás. Creo que sentiría también algo así como un poco de vergüenza ajena ante discursos “enaltecedores” de la defensa de las virtudes democráticas y todo eso, lo vería como discursos de “aspirantes a iluminados” o algo así, no sé si me explico, de gente que se arrogan un papel de jueces que nadie les ha pedido que hagan (al estilo peón, pero inversamente, incluso podría pensar)
Resumiendo, que no estaría en contra de denunciar el hecho, pero igual tampoco lo ve como una obligación moral ni nada de eso, y considera que en todo caso los afectados por el conspiracionismo serán los que tengan que decidir si actuar o no, y a otra cosa mariposa. En relación con esto creo que está relacionado también lo que vendría a querer decir Minerva sobre la responsabilidad de cada uno en no dejarse engañar. Y que ese obsesionarse con la “maldad” de PJ no es sino deseo inquisidor, algo totalitario, anti-liberal, vamos
En ese otro lado estaría yo, alertando de supuestos peligros terribles para la democracia (tal vez un “España se rompe” pero inversamente también) y escandalizado por la falta de responsabilidad ciudadana de personas públicas y no públicas. Quizás, desde su punto de vista, sería el progre que se cree más listo que los demás y se lame el ego haciendo de protector de los pobrecitos ignorantes
Como no diga nada nadie, tendré que humillarme y hacerme pasar por otro y contestarme a mí mismo
Desde hace tiempo hay en mí, al respecto del conspiracionismo 11-M, un pequeño debate interno entre lo que podríamos llamar el “paternalismo socialdemocráta” y el “sálvese quien pueda” liberalista. No hablo de política, en la medida en que no lo sea referirse a algo así como dos formas diferentes de vivir la ciudadanía
Supongo que el origen de este debate fue la presencia de Castigador, que aunque suele intervenir puntualmente, también discutió más ampliamente sobre otros temas. Esto no es una alusión hacia él, ni una invitación personal al debate, pero prefiero decirlo porque si no igual sí que lo va a parecer, más después de las últimas desavenencias que la luminosa aparición de Palas desató entre aqueos y troyanos, y que sí que actualizan mi debate interno
Me imagino un liberal (en todo su sentido, no en el estrictamente económico), y me es evidente que estaría 100% de acuerdo con los objetivos de este blog y con sus argumentos en las mil y una discusiones, estrictamente onceemianas, contra los conspiracionistas. Simplemente porque eso no tiene que ver con ser liberal o no, sino con ser razonable, y así me lo he imaginado. Sin embargo, siento que sentiría rechazo ante lo que podría parecer, o el vería como actitudes no ya inquisidoras pero sí al menos pretensiosas de controlar, en cierta medida, la conducta y/o las opiniones de los demás. Creo que sentiría también algo así como un poco de vergüenza ajena ante discursos “enaltecedores” de la defensa de las virtudes democráticas y todo eso, lo vería como discursos de “aspirantes a iluminados” o algo así, no sé si me explico, de gente que se arrogan un papel de jueces que nadie les ha pedido que hagan (al estilo peón, pero inversamente, incluso podría pensar)
Resumiendo, que no estaría en contra de denunciar el hecho, pero igual tampoco lo ve como una obligación moral ni nada de eso, y considera que en todo caso los afectados por el conspiracionismo serán los que tengan que decidir si actuar o no, y a otra cosa mariposa. En relación con esto creo que está relacionado también lo que vendría a querer decir Minerva sobre la responsabilidad de cada uno en no dejarse engañar. Y que ese obsesionarse con la “maldad” de PJ no es sino deseo inquisidor, algo totalitario, anti-liberal, vamos
En ese otro lado estaría yo, alertando de supuestos peligros terribles para la democracia (tal vez un “España se rompe” pero inversamente también) y escandalizado por la falta de responsabilidad ciudadana de personas públicas y no públicas. Quizás, desde su punto de vista, sería el progre que se cree más listo que los demás y se lame el ego haciendo de protector de los pobrecitos ignorantes
Como no diga nada nadie, tendré que humillarme y hacerme pasar por otro y contestarme a mí mismo

