José María de Pablo Wrote:Los acusados Hassan el Haski, Youssef Belhadj, Fouad el Morabit, Saed el Harrak, Mohamed Bouharrat, Mohamed Larbi ben Sellam y Abdelmajid Bouchar fueron condenados por pertenecer a diferentes grupos terroristas sin ninguna relación con el 11-M.
Hassan El Haski fue condenado por su pertenencia, en calidad de dirigente, al GICM (14 años por pertenecer y ser dirigente de un grupo terrorista con graves atentados a sus espaldas: la máxima pena); efectivamente, sin ninguna relación probada con el 11-M.
Youssef Belhadj fue condenado por su pertenencia a Al Qaeda (12 años por pertenecer a un grupo terrorista con graves atentados a sus espaldas: la máxima pena); también sin ninguna relación probada con el 11-M.
Mohamed Larbi Ben Sellam fue condenado por su pertenencia, en calidad de dirigente, de una célula terrorista que operaba en Barcelona y que servía de ayuda a terroristas que la necesitasen (9 años por pertenecer a un grupo terrorista del que no se conocen atentados: no es la pena máxima, aun cuando se considera dirigente del grupo terrorista); sin ninguna relación probada con el 11-M.
Fouad El Morabit, Saed El Harrak, Mohamed Bouharrat y Abdelmajid Bouchar (además de Rachid Aglif y Hamid Ahmidan, no citados por José María de Pablo) también fueron condenados por pertenencia a un grupo terrorista. Según lo afirmado por el abogado conspiracionista, las condenas deberían corresponder, como en el caso de Mohamed Larbi Ben Sellam, a penas por debajo del máximo penal (que es de 12 años), dado que ninguno de ellos tenía relación con ningún grupo terrorista que tuviese graves atentados a sus espaldas.
Sin embargo, las condenas de todos y cada uno de ellos fueron de 12 años (la pena máxima) por pertenencia a un grupo terrorista... con graves atentados a sus espaldas.
Sin duda, un abogado penalista como José María de Pablo tendrá una explicación a esta extraña circunstancia (condenar a la pena máxima a unos terroristas que no han hecho nada). La pregunta es cuál debe ser esa explicación, pero me temo que no la dará nunca (al menos en público).
