04-11-2006, 16:35:20
Ayer se produjo un extraño movimiento en la AN al producirse el traslado de uno de los miembros del tribunal del 11M. Hoy los medios coinciden en que el probable sustituto será Felix Alfonso Guevara, copio aquí una extensa biografía suya:
Félix Alfonso Guevara, el juez implacable
El magistrado que se enfrentó a "Txapote" en la Audiencia Nacional compagina actuaciones polémicas, con sentencias brillantes y decisiones independientes.
ALFONSO TORICES. Madrid | El nombre de Félix Alfonso Guevara, el magistrado de 50 años que preside la Sección Tercera de la Audiencia Nacional, se ha hecho popular por sus reiterados y televisados enfrentamientos con etarras -especialmente con el ex jefe de ETA "Txapote"- durante los juicios celebrados en el último mes y medio, como los de Miguel Ángel Blanco o Fernando Múgica, o en procesos un poco más antiguos, como el que juzgó a la dirección de Jarrai y del resto de organizaciones juveniles de la izquierda abertzale, en febrero de 2005.
Las imágenes sólo han mostrado la cara más tensa y visceral de un juez que, en sus 27 años de carrera, ha compaginado las actuaciones polémicas y el protagonismo en juicios de relevancia con la fama de jurista brillante, de profesional trabajador y ordenado y de magistrado conservador (afiliado a la APM), pero independiente en sus decisiones. Los que le conocen se extrañan a veces de que un hombre serio, aunque irónico, y de carácter más bien flemático en el día a día, estalle en algunos juicios como las gaseosas. Pero casi siempre fue así.
Guevara, hijo de otro magistrado famoso, el que presidió el juicio por el asesinato de los marqueses de Urquijo, uno de los más populares de la justicia española, fue tocado por la polémica desde joven. Cuando rondaba la treintena y estaba destinado en el Juzgado de Instrucción 22 de Madrid metió en un calabozo de Plaza de Castilla durante horas a Pedro J. Ramírez, el director de "El Mundo", por entonces director de "Diario 16". Le citó a declarar en una causa, originada por un artículo de Jimmy Giménez Arnau, y Ramírez no acudió. Días después, se enteró de que el periodista estaba en los juzgados y, sin pensarlo dos veces, ordenó a la policía que le prendiese, le encerrase y luego lo llevase a declarar a su despachó. Desde joven se ganó fama de rotundo en sus decisiones.
El tribunal de Lola Flores
La anécdota ocurrió pocos años antes de que, ya destinado en la Audiencia Provincial de Madrid, en 1989, con sólo 32 años, presidiese el tribunal que se ocupó del proceso del año, el juicio en el que el fiscal le pidió dos años y medio de cárcel y más de 100 millones de pesetas a Lola Flores, por haber defraudado a Hacienda y por no hacer declaración de 1982 a 1985. En una época en la que la justicia todavía era un coto privado, Guevara fue pionero y abrió la sala de vistas a la prensa. Para su sorpresa, entraron medio centenar de fotógrafos y redactores y cinco televisiones. Durante varias sesiones le tocó capear los lamentos, quejas y excusas de "La Faraona" y, al final, no la pudo condenar, pese a dejar claro en la sentencia que la tonadillera había defraudado al fisco a sabiendas, por un vacío legal.
Llegó a la Audiencia Nacional hace cuatro años, pero son muchos los compañeros de estrados que consideran que es el jurista "más válido" del tribunal y pocos se extrañaron de que en 2004 pidiese la plaza vacante de presidente de la Sala de lo Penal, que no consiguió. Le tienen por un juez brillante, con amplios conocimientos de derecho y de jurisprudencia, que realiza sentencias con gran calidad técnica, y al que consultan con frecuencia algunas dudas. También, pese a sus "calentones" en la sala de vistas, afirman que es un hombre discreto, que todos los días está en su despacho a las ocho y media de la mañana como un clavo. En pocos meses -tres o cuatro- ha logrado poner orden en la Sección Tercera, un tribunal "maldito" que desde hace años sufría un importante atasco, con algunos asuntos al borde de provocar excarcelaciones de terroristas o narcotraficantes por agotamiento del tiempo máximo de permanencia en prisión preventiva a la espera de juicio.
Su afiliación a la Asociación Profesional de la Magistratura (APM) le etiqueta como conservador, pero en su breve estancia en la Audiencia Nacional ha dado ya varios disgustos a quienes creen que eso es sinónimo de partidismo. Muchos piensan que el 16 de julio de 2004 se jugó la pocas opciones que tenía de recibir algún apoyo de la mayoría conservadora del Poder Judicial para su candidatura a la presidencia de la Sala de lo Penal. Cinco días antes de la elección, su tribunal obligó a la Audiencia Nacional a investigar las irregularidades en el accidente del YAK-42 en contra del criterio de la juez instructora y de la Fiscalía, un asunto especialmente sensible para muchos dirigentes del PP.
Sentó a Botín en el banquillo
No era la primera vez que subrayaba su independencia, ni sería la última. En febrero de ese mismo año (2004), su tribunal fue el que dio el empujón definitivo para que Emilio Botín y otros ex dirigentes del Santander tuviesen que sentarse en el banquillo de los acusados por posibles delitos de gestión. La Fiscalía no acusaba y las defensas pidieron a la sala el archivo de la instrucción. Hubo insistentes rumores de presiones desde el Poder Judicial, pero la Sección Cuarta, entonces su tribunal, dio "luz verde" para que se celebrase el juicio.
También en febrero, pero del 2005, Guevara presidió el juicio contra los 33 dirigentes de Jarrai, Haika y Segi. En junio, el tribunal dictó una sentencia que sentó como una bomba entre los magistrados, fiscales y políticos que habían mantenido durante años el axioma de que todas las organizaciones de la izquierda "abertzale" son parte integrante de ETA. Su tribunal concluyó que estas tres organizaciones juveniles no forman parte de la banda criminal, porque no son "grupos armados" ni utilizan métodos terroristas, aunque sean grupos "satélites" (asociaciones ilícitas) que colaboran en sus objetivos.
De hecho, quienes creen que Guevara sólo mantiene en la sala de vistas pulsos dialécticos con los etarras están equivocados. Sólo hay que recordar el propio juicio de Jarrai. Pese a que durante el proceso tuvo algunos encontronazos con los acusados y con los familiares que acudían como público -hasta el punto de que el Gobierno Vasco envió un observador para verificar su presunta parcialidad-, la colisión más contundente se produjo con el abogado de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Pedro Cerracín, al que terminó por expulsar. El 25 de febrero de 2005, tras varios días de fricciones y desencuentros con el letrado, la discusión terminó con el grito de "cállese ya y abandone la sala". "Esta decisión la tenía que haber tomado hace días", se le oyó decir a Guevara, ya en voz más baja, por la megafonía de la sala de vistas.
http://www.heraldo.es/heraldo.html?noticia=173059
Félix Alfonso Guevara, el juez implacable
El magistrado que se enfrentó a "Txapote" en la Audiencia Nacional compagina actuaciones polémicas, con sentencias brillantes y decisiones independientes.
ALFONSO TORICES. Madrid | El nombre de Félix Alfonso Guevara, el magistrado de 50 años que preside la Sección Tercera de la Audiencia Nacional, se ha hecho popular por sus reiterados y televisados enfrentamientos con etarras -especialmente con el ex jefe de ETA "Txapote"- durante los juicios celebrados en el último mes y medio, como los de Miguel Ángel Blanco o Fernando Múgica, o en procesos un poco más antiguos, como el que juzgó a la dirección de Jarrai y del resto de organizaciones juveniles de la izquierda abertzale, en febrero de 2005.
Las imágenes sólo han mostrado la cara más tensa y visceral de un juez que, en sus 27 años de carrera, ha compaginado las actuaciones polémicas y el protagonismo en juicios de relevancia con la fama de jurista brillante, de profesional trabajador y ordenado y de magistrado conservador (afiliado a la APM), pero independiente en sus decisiones. Los que le conocen se extrañan a veces de que un hombre serio, aunque irónico, y de carácter más bien flemático en el día a día, estalle en algunos juicios como las gaseosas. Pero casi siempre fue así.
Guevara, hijo de otro magistrado famoso, el que presidió el juicio por el asesinato de los marqueses de Urquijo, uno de los más populares de la justicia española, fue tocado por la polémica desde joven. Cuando rondaba la treintena y estaba destinado en el Juzgado de Instrucción 22 de Madrid metió en un calabozo de Plaza de Castilla durante horas a Pedro J. Ramírez, el director de "El Mundo", por entonces director de "Diario 16". Le citó a declarar en una causa, originada por un artículo de Jimmy Giménez Arnau, y Ramírez no acudió. Días después, se enteró de que el periodista estaba en los juzgados y, sin pensarlo dos veces, ordenó a la policía que le prendiese, le encerrase y luego lo llevase a declarar a su despachó. Desde joven se ganó fama de rotundo en sus decisiones.
El tribunal de Lola Flores
La anécdota ocurrió pocos años antes de que, ya destinado en la Audiencia Provincial de Madrid, en 1989, con sólo 32 años, presidiese el tribunal que se ocupó del proceso del año, el juicio en el que el fiscal le pidió dos años y medio de cárcel y más de 100 millones de pesetas a Lola Flores, por haber defraudado a Hacienda y por no hacer declaración de 1982 a 1985. En una época en la que la justicia todavía era un coto privado, Guevara fue pionero y abrió la sala de vistas a la prensa. Para su sorpresa, entraron medio centenar de fotógrafos y redactores y cinco televisiones. Durante varias sesiones le tocó capear los lamentos, quejas y excusas de "La Faraona" y, al final, no la pudo condenar, pese a dejar claro en la sentencia que la tonadillera había defraudado al fisco a sabiendas, por un vacío legal.
Llegó a la Audiencia Nacional hace cuatro años, pero son muchos los compañeros de estrados que consideran que es el jurista "más válido" del tribunal y pocos se extrañaron de que en 2004 pidiese la plaza vacante de presidente de la Sala de lo Penal, que no consiguió. Le tienen por un juez brillante, con amplios conocimientos de derecho y de jurisprudencia, que realiza sentencias con gran calidad técnica, y al que consultan con frecuencia algunas dudas. También, pese a sus "calentones" en la sala de vistas, afirman que es un hombre discreto, que todos los días está en su despacho a las ocho y media de la mañana como un clavo. En pocos meses -tres o cuatro- ha logrado poner orden en la Sección Tercera, un tribunal "maldito" que desde hace años sufría un importante atasco, con algunos asuntos al borde de provocar excarcelaciones de terroristas o narcotraficantes por agotamiento del tiempo máximo de permanencia en prisión preventiva a la espera de juicio.
Su afiliación a la Asociación Profesional de la Magistratura (APM) le etiqueta como conservador, pero en su breve estancia en la Audiencia Nacional ha dado ya varios disgustos a quienes creen que eso es sinónimo de partidismo. Muchos piensan que el 16 de julio de 2004 se jugó la pocas opciones que tenía de recibir algún apoyo de la mayoría conservadora del Poder Judicial para su candidatura a la presidencia de la Sala de lo Penal. Cinco días antes de la elección, su tribunal obligó a la Audiencia Nacional a investigar las irregularidades en el accidente del YAK-42 en contra del criterio de la juez instructora y de la Fiscalía, un asunto especialmente sensible para muchos dirigentes del PP.
Sentó a Botín en el banquillo
No era la primera vez que subrayaba su independencia, ni sería la última. En febrero de ese mismo año (2004), su tribunal fue el que dio el empujón definitivo para que Emilio Botín y otros ex dirigentes del Santander tuviesen que sentarse en el banquillo de los acusados por posibles delitos de gestión. La Fiscalía no acusaba y las defensas pidieron a la sala el archivo de la instrucción. Hubo insistentes rumores de presiones desde el Poder Judicial, pero la Sección Cuarta, entonces su tribunal, dio "luz verde" para que se celebrase el juicio.
También en febrero, pero del 2005, Guevara presidió el juicio contra los 33 dirigentes de Jarrai, Haika y Segi. En junio, el tribunal dictó una sentencia que sentó como una bomba entre los magistrados, fiscales y políticos que habían mantenido durante años el axioma de que todas las organizaciones de la izquierda "abertzale" son parte integrante de ETA. Su tribunal concluyó que estas tres organizaciones juveniles no forman parte de la banda criminal, porque no son "grupos armados" ni utilizan métodos terroristas, aunque sean grupos "satélites" (asociaciones ilícitas) que colaboran en sus objetivos.
De hecho, quienes creen que Guevara sólo mantiene en la sala de vistas pulsos dialécticos con los etarras están equivocados. Sólo hay que recordar el propio juicio de Jarrai. Pese a que durante el proceso tuvo algunos encontronazos con los acusados y con los familiares que acudían como público -hasta el punto de que el Gobierno Vasco envió un observador para verificar su presunta parcialidad-, la colisión más contundente se produjo con el abogado de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Pedro Cerracín, al que terminó por expulsar. El 25 de febrero de 2005, tras varios días de fricciones y desencuentros con el letrado, la discusión terminó con el grito de "cállese ya y abandone la sala". "Esta decisión la tenía que haber tomado hace días", se le oyó decir a Guevara, ya en voz más baja, por la megafonía de la sala de vistas.
http://www.heraldo.es/heraldo.html?noticia=173059
