13-12-2006, 11:58:32
Manuel Rico en Periodismo incendiario escribe sobre el tema, no tiene desperdicio. Pego debajo del enlace el artículo completo:
13.12.06
Teoría y práctica del Viceperiodismo
Aquella España atrasada que gritaba “que inventen ellos” ya es historia. Aquí ahora se inventa algo casi todos los días. Una de las invenciones que tiene asombrado al orbe cristiano es el Viceperiodismo. Como su nombre indica, supone reducir el Periodismo Tradicional a la mitad. Quedan las formas: el ciudadano compra un periódico investigador o pone una emisora episcopal y en apariencia recibe el mismo producto de siempre (un centenar de páginas con titulares, textos y fotos o unos señores hablando por un micrófono). Pero se ha producido una reducción en el contenido: se ha esfumado la verdad, las historias son inventadas. Ha nacido el Viceperiodismo: queda el 100% de la forma y el 0% del contenido.
Cualquier Teoría General sobre el Viceperiodismo deberá tener en cuenta que se apoya básicamente en dos géneros. A saber:
1) El Periodismo de Coincidencias. El razonamiento básico es muy sencillo. Si hay una tarjeta de la Orquesta Mondragón en el salpicadero de una furgoneta, es probable que pertenezca a algún terrorista vasco. Y si no, que la furgoneta demuestre que es inocente.
2) El Periodismo Placebo. Este género es la invención pura y dura. El ciudadano cree que le están dando periodismo, pero en realidad le están administrando novelitas.
Vamos a ver cómo funciona el Viceperiodismo con un ejemplo práctico: las últimas noticias publicadas en El Mundo sobre Rafael Vera. Es un poco extenso, pero a cambio confío en que sea instructivo.
El 13 de marzo de 2006, el periódico de Pedro J. publica “a tó trapo” en portada el siguiente titular: “La mochila de Vallecas no estaba entre los objetos que la Policía recogió del tren”. No hace falta que les diga que este titular es falso de toda falsedad, pero no perdamos el hilo porque la historia es otra. Y es que en el texto se puede leer:
Pero según los novísimos modos y maneras del Viceperiodismo la forma de proceder es otra: ni se publica la rectificación, ni se pide disculpas por mentir en marzo y encima, para regodearse en el insulto a la inteligencia de los lectores, con total tranquilidad se publica una historia explicando que no era Margarita, que era Rafael.
Llegados a este punto, el ciudadano bondadoso puede pensar que la confusión de nombres es un simple error. Y que ahora el periódico aporta documentos contundentes o cita fuentes muy fiables. Pues no. Eso son prácticas del Periodismo Tradicional. En el Viceperiodismo no hacen falta ni fuentes ni documentos. Ni una fuente, ni medio documento. Cero.
Pero esto no es todo, amiguitos. Hay más. En la novelita sin fuentes, se realiza la siguiente afirmación:
Pensarán que hasta aquí han llegado las lecciones del Viceperiodismo. Pues no. Todavía hay más. Y es que El Mundo tuvo el desparpajo de publicar un editorial donde afirma:
Estos son los principios del Viceperiodismo: mentir y no rectificar, lanzar acusaciones sin pruebas ni fuentes, montar falsos escándalos para denigrar a los adversarios, ocultar los desmanes de los amigos...
Después de este extenso análisis, quizá se sorprendan de que todavía no haya hablado sobre el asunto central de la presunta noticia (en el muy improbable caso de que fuese cierta): que Rafael Vera sabía el 12-M que al día siguiente iban a detener a unos islamistas. Normal. En qué cabeza cabe que alguien que trabaja durante 10 años en el Ministerio del Interior no tenga fuentes en dicho lugar. ¿Acaso no hay ahora funcionarios que le pasan información a Ángel Acebes o a Ignacio Astarloa? Es de Perogrullo.
Pero esta es otra característica del Viceperiodismo: no importa sobre qué se habla, lo único relevante es extender porquería. Y vender diarios. Y comprar chalés. Y disfrutar de piletas ilegales.
13.12.06
Teoría y práctica del Viceperiodismo
Aquella España atrasada que gritaba “que inventen ellos” ya es historia. Aquí ahora se inventa algo casi todos los días. Una de las invenciones que tiene asombrado al orbe cristiano es el Viceperiodismo. Como su nombre indica, supone reducir el Periodismo Tradicional a la mitad. Quedan las formas: el ciudadano compra un periódico investigador o pone una emisora episcopal y en apariencia recibe el mismo producto de siempre (un centenar de páginas con titulares, textos y fotos o unos señores hablando por un micrófono). Pero se ha producido una reducción en el contenido: se ha esfumado la verdad, las historias son inventadas. Ha nacido el Viceperiodismo: queda el 100% de la forma y el 0% del contenido.
Cualquier Teoría General sobre el Viceperiodismo deberá tener en cuenta que se apoya básicamente en dos géneros. A saber:
1) El Periodismo de Coincidencias. El razonamiento básico es muy sencillo. Si hay una tarjeta de la Orquesta Mondragón en el salpicadero de una furgoneta, es probable que pertenezca a algún terrorista vasco. Y si no, que la furgoneta demuestre que es inocente.
2) El Periodismo Placebo. Este género es la invención pura y dura. El ciudadano cree que le están dando periodismo, pero en realidad le están administrando novelitas.
Vamos a ver cómo funciona el Viceperiodismo con un ejemplo práctico: las últimas noticias publicadas en El Mundo sobre Rafael Vera. Es un poco extenso, pero a cambio confío en que sea instructivo.
El 13 de marzo de 2006, el periódico de Pedro J. publica “a tó trapo” en portada el siguiente titular: “La mochila de Vallecas no estaba entre los objetos que la Policía recogió del tren”. No hace falta que les diga que este titular es falso de toda falsedad, pero no perdamos el hilo porque la historia es otra. Y es que en el texto se puede leer:
Quote:En la tarde de ese mismo día fue cuando se produjeron las gigantescas manifestaciones en toda España en repulsa por el atentado. Tras la que tuvo lugar en Madrid, José Blanco se fue a cenar al restaurante La Hacienda (cercano a la sede socialista de Gobelas) con otros dirigentes socialistas. En el curso de la misma, recibió una llamada de Margarita Robles (magistrada de la Audiencia Nacional), quien le informó de que la juez antiterrorista francesa Laurence Lebert le había dicho que, al día siguiente, se iban a a producir detenciones de islamistas en España, según le habían transmitido fuentes de los servicios secretos españoles.Nueve meses más tarde, el 11 de diciembre de 2006, El Mundo decide desmentirse a sí mismo publicando en portada “a tó trapo” esta nueva versión:
Quote:El ex secretario de Estado para la Seguridad Rafael Vera informó telefónicamente a la dirección del Partido Socialista en la noche del 12 de marzo de 2004 de que, al día siguiente, se iban a producir detenciones de islamistas en relación a la masacre del 11-M.De acuerdo con los postulados del Periodismo Tradicional, lo que procede en estos casos es lo siguiente: el diario publica una rectificación y además pide disculpas a sus lectores por haberles mentido en marzo, cuando dijo que Margarita Robles había alertado a Blanco sobre la detención inmediata de islamistas.
Según el propio Vera, su fuente era la juez antiterrorista francesa Laurence Levert, con la que había mantenido una fluida relación cuando él era número dos del Ministerio del Interior, en tiempos de Felipe González. Según esa versión, Levert habría obtenido esa información a través de los servicios secretos españoles.
Pero según los novísimos modos y maneras del Viceperiodismo la forma de proceder es otra: ni se publica la rectificación, ni se pide disculpas por mentir en marzo y encima, para regodearse en el insulto a la inteligencia de los lectores, con total tranquilidad se publica una historia explicando que no era Margarita, que era Rafael.
Llegados a este punto, el ciudadano bondadoso puede pensar que la confusión de nombres es un simple error. Y que ahora el periódico aporta documentos contundentes o cita fuentes muy fiables. Pues no. Eso son prácticas del Periodismo Tradicional. En el Viceperiodismo no hacen falta ni fuentes ni documentos. Ni una fuente, ni medio documento. Cero.
Pero esto no es todo, amiguitos. Hay más. En la novelita sin fuentes, se realiza la siguiente afirmación:
Quote:Ya en la mañana del día 11 de marzo, Vera contactó con su amigo el presidente de la Junta de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, para hacerle una petición un tanto peculiar. El ex secretario de Seguridad del Estado, que se había puesto manos a la obra para ayudar a su partido cuando todavía se estaban contabilizando los muertos, no se fiaba de su teléfono porque sospechaba que podía estar controlado por la Policía. Así que pidió a Rodríguez Ibarra que le proporcionara medios para realizar sus gestiones con ciertas garantías.Pues bien, los dos personajes mencionados aseguran que todo es rotundamente falso. Y Vera ofrece detalles: la mentira es fácil de comprobar porque el día de autos estuvo en un hospital de Madrid, con motivo del nacimiento de un nieto suyo. ¿Qué esperaría un lector en los tiempos del Periodismo Tradicional? Pues que al día siguiente el diario aporte alguna prueba que demuestre la utilización del despacho extremeño por parte de Vera: una foto, un nombre en el libro de registro… Tonterías. Remilgos. Antiguallas. Lo que el periódico publica al día siguiente es una mezcla de titulares embarullados, articulitos de opinión de virgen ofendida y editoriales sin sentido. ¿Pero pruebas? Hombre, por Dios, no seamos ingenuos.
El presidente de la Junta extremeña no vaciló un momento y le ofreció un despacho y un teléfono seguros en las cercanías de Mérida, para que éste instalara allí su improvisado centro de operaciones. En efecto, Vera se trasladó hasta la provincia de Badajoz y, desde un lugar secreto, movilizó a todos sus contactos policiales en España y Francia.
Pensarán que hasta aquí han llegado las lecciones del Viceperiodismo. Pues no. Todavía hay más. Y es que El Mundo tuvo el desparpajo de publicar un editorial donde afirma:
Quote:Fuera cual fuera su papel en esas horas, lo que ya no es ningún secreto es el beneficio obtenido por Vera con el cambio de Gobierno: sus siete años de condena se han saldado con menos de una quinta parte de prisión efectiva. Sólo le supera el ex general Galindo, también vinculado a Hernando, cuyos 75 años de cárcel por torturas y asesinato se quedaron en cinco «por motivos de salud». Unos privilegios que deberían suscitar el escándalo de la oposición y que con toda propiedad pueden ser definidos como las «rebajas del 14-M».Esta sí que es buena: o sea que la reducción de condena al delincuente Vera debe suscitar enorme “escándalo” y se puede calificar como “las rebajas del 14-M”. Perfecto, ¿pero alguien tendría la amabilidad de explicar cómo hay que denominar entonces al indulto que le concedió el empleado de Murdoch al mismo delincuente? ¿Y desvelar a cambio de qué indultó Aznar a Vera? ¿Y aclarar cómo debemos bautizar aquellas gigantescas rebajas? Queremos saber.
Estos son los principios del Viceperiodismo: mentir y no rectificar, lanzar acusaciones sin pruebas ni fuentes, montar falsos escándalos para denigrar a los adversarios, ocultar los desmanes de los amigos...
Después de este extenso análisis, quizá se sorprendan de que todavía no haya hablado sobre el asunto central de la presunta noticia (en el muy improbable caso de que fuese cierta): que Rafael Vera sabía el 12-M que al día siguiente iban a detener a unos islamistas. Normal. En qué cabeza cabe que alguien que trabaja durante 10 años en el Ministerio del Interior no tenga fuentes en dicho lugar. ¿Acaso no hay ahora funcionarios que le pasan información a Ángel Acebes o a Ignacio Astarloa? Es de Perogrullo.
Pero esta es otra característica del Viceperiodismo: no importa sobre qué se habla, lo único relevante es extender porquería. Y vender diarios. Y comprar chalés. Y disfrutar de piletas ilegales.
