La primera,
Vociferio y conspiranoia sobre el 11M,
resulta de gran valor científico, ya que por fin el Titadine es descrito con el rigor que merece: «ese hermoso elemento que hace BOOOUM, y te deja hecho pedacitos pequeños», en vista de lo cual la prestigiosa revista Scientific American ha consultado con distintos expertos si el Titadine está emparentado con el bichito de Sancho Rof que si se caía de la mesa se mataba. Por lo demás, alguno de los anacronismos de esta primera teoría invitan a la meditación sobre problemas angustiantes del espacio-tiempo, y la certidumbre pqylv que transpira respecto de ciertos elementos del caso resulta un gran consuelo epistemológico.
La segunda,
Confirmado: el 11-M fue organizado por los servicios secretos marroquíes y Zapatero lo sabe,
no es tanto un FJL revisited cuanto una dignísima demostración del daño que el traidor de Séneca le hizo a los procedimientos judiciales —que, sabios ellos, nunca le tuvieron en cuenta—, pero sobre todo constituye un primoroso ejemplo de aposteriorismo apriorístico, fenómeno este que HG Wells definió en su desconocida novelucha La máquina del tiempo como salpicar antes de mear (to salpic before to pee, en el original).
Vociferio y conspiranoia sobre el 11M,
resulta de gran valor científico, ya que por fin el Titadine es descrito con el rigor que merece: «ese hermoso elemento que hace BOOOUM, y te deja hecho pedacitos pequeños», en vista de lo cual la prestigiosa revista Scientific American ha consultado con distintos expertos si el Titadine está emparentado con el bichito de Sancho Rof que si se caía de la mesa se mataba. Por lo demás, alguno de los anacronismos de esta primera teoría invitan a la meditación sobre problemas angustiantes del espacio-tiempo, y la certidumbre pqylv que transpira respecto de ciertos elementos del caso resulta un gran consuelo epistemológico.
La segunda,
Confirmado: el 11-M fue organizado por los servicios secretos marroquíes y Zapatero lo sabe,
no es tanto un FJL revisited cuanto una dignísima demostración del daño que el traidor de Séneca le hizo a los procedimientos judiciales —que, sabios ellos, nunca le tuvieron en cuenta—, pero sobre todo constituye un primoroso ejemplo de aposteriorismo apriorístico, fenómeno este que HG Wells definió en su desconocida novelucha La máquina del tiempo como salpicar antes de mear (to salpic before to pee, en el original).
