04-10-2006, 09:51:47
Original de Harriet Hall, traducido y publicado por RinzeWind. Via Escolar. Cualquier parecido entre Dan y un Peón Negro es mera coincidencia.
¿Es real el Ratoncito Pérez? Una fábula.
Harriet le dijo a su hermano pequeño Dan que no existía el Ratoncito
Pérez: eran sus padres los que ponían el dinero debajo de la almohada.
Dan no creyó a Harriet. El sabía que existía el Ratoncito Pérez. Cada
vez que ponía un diente debajo de su almohada, a la mañana siguiente
aparecía dinero. Y todos sus amigos también decían que el Ratoncito
Pérez les traía dinero. Y no podían ser papá y mamá porque se habría
despertado cuando hubiesen entrado en su habitación y levantado la
almohada. Además, papá y mamá decían que era el Ratoncito Pérez el que
dejaba el dinero por las noches, y ellos nunca le mentirían.
Harriet consiguió que varios niños del vecindario le ayudaran a
comprobar si el Ratoncito Pérez aparecía cuando sus padres no sabían que
se les había caído un diente. Al parecer, cada vez que los padres tenían
conocimiento de la situación, aparecía dinero debajo de la almohada a la
mañana siguiente, pero si no lo sabían, el diente seguía ahí al
amanecer. Dan dijo que el Ratoncito Pérez simplemente rechazaba
participar en esos casos, y que no traería dinero si sabía que se le
estaba poniendo a prueba.
Harriet sacó del armario su Kit del Detective Junior y buscó huellas en
el dinero que el Ratoncito Pérez dejaba a Dan, encontrando las huellas
de sus padres. Dan dijo que eso no probaba nada, porque había muchas
maneras en las que el Ratoncito Pérez podía hacerse con dinero que
previamente hubiesen tocado sus padres. O podía poner ahí las huellas de
forma mágica para confundir a la gente. Y, por supuesto, el Ratoncito
Pérez nunca dejaría sus propias huellas porque es un ser mágico.
La siguiente vez que a Dan se le cayó un diente, Harriet espolvoreó
harina en el suelo, y a la mañana siguiente le enseñó a Dan las huellas
de sus padres. Él dijo que eso no probaba nada probablemente sus
padres simplemente se habían acercado a ver cómo estaba, y el Ratoncito
Pérez había llegado más tarde. No había huellas del Ratoncito Pérez
porque se puede meter por huecos entre las paredes y no tenía que pasar
justamente por encima de la harina.
La siguiente vez, Harriet colocó una cámara de vídeo en la habitación de
Dan y pilló a sus padres en el acto (en el acto de coger el diente de
debajo de la almohada y poner dinero en su lugar, claro está.) Dan dijo
que eso tampoco probaba nada. Quizá el Ratoncito Pérez no aparecía si
había una cámara grabando. Quizá tiene la capacidad de cambiar de forma
y parecerse a sus padres en la grabación. Quizá le pidió a papá y a mamá
el favor de hacer el cambio sólo esta vez.
Harriet cogió a Dan y le llevó a la habitación de sus padres, abrió un
armario y le enseñó una caja que contenía todos los dientes que se les
habían ido cayendo, perfectamente etiquetados y fechados. Ella dijo que
eso era prueba suficiente de que sus padres estaban cogiendo los dientes
y dejando el dinero. Dan dijo que eso no era correcto; el Ratoncito
Pérez probablemente les daba a sus padres los dientes como recuerdo, o
quizá se los vendía para conseguir más dinero que poner debajo de la
almohada la próxima vez. ¡Eh, eso explicaría las huellas en los
billetes!
Harriet y Dan hablaron con sus padres, que admitieron que eran ellos los
que cogían los dientes y dejaban el dinero. Dan dijo que probablemente
estaban mintiendo. ¿Por qué creerse lo que dice la gente? Él simplemente
iba a ignorarlo todo excepto lo que sabía: que el mecanismo de dejar un
diente debajo de la almohada funcionaba. Que el Ratoncito Pérez era
real.
Harriet gritó de frustración y se arrancó el pelo a tirones. Lo dejó
bajo su almohada. A la mañana siguiente, aún seguía allí.
¿Es real el Ratoncito Pérez? Una fábula.
Harriet le dijo a su hermano pequeño Dan que no existía el Ratoncito
Pérez: eran sus padres los que ponían el dinero debajo de la almohada.
Dan no creyó a Harriet. El sabía que existía el Ratoncito Pérez. Cada
vez que ponía un diente debajo de su almohada, a la mañana siguiente
aparecía dinero. Y todos sus amigos también decían que el Ratoncito
Pérez les traía dinero. Y no podían ser papá y mamá porque se habría
despertado cuando hubiesen entrado en su habitación y levantado la
almohada. Además, papá y mamá decían que era el Ratoncito Pérez el que
dejaba el dinero por las noches, y ellos nunca le mentirían.
Harriet consiguió que varios niños del vecindario le ayudaran a
comprobar si el Ratoncito Pérez aparecía cuando sus padres no sabían que
se les había caído un diente. Al parecer, cada vez que los padres tenían
conocimiento de la situación, aparecía dinero debajo de la almohada a la
mañana siguiente, pero si no lo sabían, el diente seguía ahí al
amanecer. Dan dijo que el Ratoncito Pérez simplemente rechazaba
participar en esos casos, y que no traería dinero si sabía que se le
estaba poniendo a prueba.
Harriet sacó del armario su Kit del Detective Junior y buscó huellas en
el dinero que el Ratoncito Pérez dejaba a Dan, encontrando las huellas
de sus padres. Dan dijo que eso no probaba nada, porque había muchas
maneras en las que el Ratoncito Pérez podía hacerse con dinero que
previamente hubiesen tocado sus padres. O podía poner ahí las huellas de
forma mágica para confundir a la gente. Y, por supuesto, el Ratoncito
Pérez nunca dejaría sus propias huellas porque es un ser mágico.
La siguiente vez que a Dan se le cayó un diente, Harriet espolvoreó
harina en el suelo, y a la mañana siguiente le enseñó a Dan las huellas
de sus padres. Él dijo que eso no probaba nada probablemente sus
padres simplemente se habían acercado a ver cómo estaba, y el Ratoncito
Pérez había llegado más tarde. No había huellas del Ratoncito Pérez
porque se puede meter por huecos entre las paredes y no tenía que pasar
justamente por encima de la harina.
La siguiente vez, Harriet colocó una cámara de vídeo en la habitación de
Dan y pilló a sus padres en el acto (en el acto de coger el diente de
debajo de la almohada y poner dinero en su lugar, claro está.) Dan dijo
que eso tampoco probaba nada. Quizá el Ratoncito Pérez no aparecía si
había una cámara grabando. Quizá tiene la capacidad de cambiar de forma
y parecerse a sus padres en la grabación. Quizá le pidió a papá y a mamá
el favor de hacer el cambio sólo esta vez.
Harriet cogió a Dan y le llevó a la habitación de sus padres, abrió un
armario y le enseñó una caja que contenía todos los dientes que se les
habían ido cayendo, perfectamente etiquetados y fechados. Ella dijo que
eso era prueba suficiente de que sus padres estaban cogiendo los dientes
y dejando el dinero. Dan dijo que eso no era correcto; el Ratoncito
Pérez probablemente les daba a sus padres los dientes como recuerdo, o
quizá se los vendía para conseguir más dinero que poner debajo de la
almohada la próxima vez. ¡Eh, eso explicaría las huellas en los
billetes!
Harriet y Dan hablaron con sus padres, que admitieron que eran ellos los
que cogían los dientes y dejaban el dinero. Dan dijo que probablemente
estaban mintiendo. ¿Por qué creerse lo que dice la gente? Él simplemente
iba a ignorarlo todo excepto lo que sabía: que el mecanismo de dejar un
diente debajo de la almohada funcionaba. Que el Ratoncito Pérez era
real.
Harriet gritó de frustración y se arrancó el pelo a tirones. Lo dejó
bajo su almohada. A la mañana siguiente, aún seguía allí.
[A los creyentes] les competerá difundir lo que otros han acuñado; ya que ningún hombre suelta y expande la mentira con tanta gracia como el que se la cree.
