12-11-2007, 17:38:59
(This post was last modified: 12-11-2007, 17:39:31 by morenohijazo.)
Hemos visto cómo toda esta gentuza son unos maestros del escapismo, del "Tira el pedrusco y esconde la mano" de la guerra de guerrillas...
Al estilo Pedro Jota, que le gustan mucho las analogías históricas...
En la guerra del Yom Kippur, un joven oficial israelí llamado Zvika Greenberg, al ir que Siria atacaba los Altos del Golán, se dirigió a la retaguardia su unidad, presentándose allí, y vio que estaban sin reservas, sin municiones, sin cobertura aérea, a punto de ser desbordados por las oleadas de acorazados sirios, pidió permiso al Cuartel General y, una vez concedido, cogió tres tanques que habían sufrido graves destrozos y que habían sido reparados mal que bien, y al mando de la exigua fuerza, se dirigió al frente. Pronto perdió sus dos compañeros ante los bombardeos, la artillería, infantería y tanques suizos. En el transcurso de los treinta horas siguientes peleó, a veces con un único tanque, a veces con varios, contra fuerzas infinitamente superiores, frenando varias veces las acometidas sirias con un "truco": aparecía, soltaba cuatro pepinazos, se retiraba, cambiaba de ruta y dirección, aparecía otra vez, más pepinazos, retirada, surgía por otro flanco, disparos, retirada... Los mensajes sirios interceptados dieron constancia de que en ocasiones los sirios creyeron estar luchando contra una fuerza acorazada, cuando en realidad era sólo un tanque (a veces dos o tres).
¿Analogías con nuestro caso? Evidentes. Salvo Federico, uno y único que persiste en el insulto todos los días y a todas las horas, y que además ataca a todo el mundo, inclido al PP, todos los demás atacan (ha sido ETA) se retiran (yo no dije eso ), vuelven a surgir por otro flanco (todo hace pensar que el PSOE sabía lo que se cocía), huida y reagrupamiento (nunca he dicho lo que dicen de mí( nuevo ataque para otro frente (los jueces son prevaricadores) retirada (nadie respeta más que yo a la Justicia).
¿Otra analogía? La bambolla que meten, a veces, hace pensar que son más y más importantes de lo que son. Con ésto no quiero decir que no haya que prestarles atención, ni mucho menos. Hay que prestarles toda la atención. Y más. Pero con tranquilidad. Rebatir todos sus insultos, mentiras, trolas. Pero ¿convencerlos? No se puede convencer a quien se sabe mentiroso pero persiste en el engaño. Poco a poco, pero a por ellos, que son pocos y cobardes, y nunca mejor dicho.
¡Ah, se me olvidaba! ¿Qué pasó con Zvica Greensberg? Bueno, pues espèro que eso sea la diferencia con nuestro caso. El joven oficial, tras treinta horas de combate ininterrumpido, y varias heridas (en hombro, manos, y quemaduras en la cara) se vino abajo, agotado. Fue condecorado con la máxima distinción militar israelí. En la investigación que se siguió para depurar responsabilidades por los errores cometidos (vencedores y todo, los israelíes se tomaron muy en serio sus fallos) y conceder apenas un puñado de distinciones (cinco, creo recordar, fueron los condecorados con la medalla que se dio a Greenberg) el soldado declaró haber puesto fuera de combate, solo o con otros, a unos veinte tanques. La investigación dijo que unos sesenta. Pero lo más importante, añadió, es la sensación transmitida a los que, perdidos en una trinchera, creían estar ante sus últimas horas, de que una fuerza importante luchaba por liberarlos, y el quebranto psicológico que causó en el enemigo que creía enfrentarse a una fuerza al menos comparable a la suya.
Por cierto, actualmente vive y trabaja (trabajaba hasta hace poco, al menos; tendrá unos sesenta años), en una agencia de viajes. Quizás alguno de nosotros le conozca alguna vez.
Esa es la diferencia ¿Me comprenden?: Éstos traidores, canallas, felones, cobardes, e indignos no van a conseguir hacer daños verdaderos al Estado de Derecho. He dicho que no.
Y perdón por la soflama, pero es que esta gente ya me tiene como hasta los burgos.
Al estilo Pedro Jota, que le gustan mucho las analogías históricas...
En la guerra del Yom Kippur, un joven oficial israelí llamado Zvika Greenberg, al ir que Siria atacaba los Altos del Golán, se dirigió a la retaguardia su unidad, presentándose allí, y vio que estaban sin reservas, sin municiones, sin cobertura aérea, a punto de ser desbordados por las oleadas de acorazados sirios, pidió permiso al Cuartel General y, una vez concedido, cogió tres tanques que habían sufrido graves destrozos y que habían sido reparados mal que bien, y al mando de la exigua fuerza, se dirigió al frente. Pronto perdió sus dos compañeros ante los bombardeos, la artillería, infantería y tanques suizos. En el transcurso de los treinta horas siguientes peleó, a veces con un único tanque, a veces con varios, contra fuerzas infinitamente superiores, frenando varias veces las acometidas sirias con un "truco": aparecía, soltaba cuatro pepinazos, se retiraba, cambiaba de ruta y dirección, aparecía otra vez, más pepinazos, retirada, surgía por otro flanco, disparos, retirada... Los mensajes sirios interceptados dieron constancia de que en ocasiones los sirios creyeron estar luchando contra una fuerza acorazada, cuando en realidad era sólo un tanque (a veces dos o tres).
¿Analogías con nuestro caso? Evidentes. Salvo Federico, uno y único que persiste en el insulto todos los días y a todas las horas, y que además ataca a todo el mundo, inclido al PP, todos los demás atacan (ha sido ETA) se retiran (yo no dije eso ), vuelven a surgir por otro flanco (todo hace pensar que el PSOE sabía lo que se cocía), huida y reagrupamiento (nunca he dicho lo que dicen de mí( nuevo ataque para otro frente (los jueces son prevaricadores) retirada (nadie respeta más que yo a la Justicia).
¿Otra analogía? La bambolla que meten, a veces, hace pensar que son más y más importantes de lo que son. Con ésto no quiero decir que no haya que prestarles atención, ni mucho menos. Hay que prestarles toda la atención. Y más. Pero con tranquilidad. Rebatir todos sus insultos, mentiras, trolas. Pero ¿convencerlos? No se puede convencer a quien se sabe mentiroso pero persiste en el engaño. Poco a poco, pero a por ellos, que son pocos y cobardes, y nunca mejor dicho.
¡Ah, se me olvidaba! ¿Qué pasó con Zvica Greensberg? Bueno, pues espèro que eso sea la diferencia con nuestro caso. El joven oficial, tras treinta horas de combate ininterrumpido, y varias heridas (en hombro, manos, y quemaduras en la cara) se vino abajo, agotado. Fue condecorado con la máxima distinción militar israelí. En la investigación que se siguió para depurar responsabilidades por los errores cometidos (vencedores y todo, los israelíes se tomaron muy en serio sus fallos) y conceder apenas un puñado de distinciones (cinco, creo recordar, fueron los condecorados con la medalla que se dio a Greenberg) el soldado declaró haber puesto fuera de combate, solo o con otros, a unos veinte tanques. La investigación dijo que unos sesenta. Pero lo más importante, añadió, es la sensación transmitida a los que, perdidos en una trinchera, creían estar ante sus últimas horas, de que una fuerza importante luchaba por liberarlos, y el quebranto psicológico que causó en el enemigo que creía enfrentarse a una fuerza al menos comparable a la suya.
Por cierto, actualmente vive y trabaja (trabajaba hasta hace poco, al menos; tendrá unos sesenta años), en una agencia de viajes. Quizás alguno de nosotros le conozca alguna vez.
Esa es la diferencia ¿Me comprenden?: Éstos traidores, canallas, felones, cobardes, e indignos no van a conseguir hacer daños verdaderos al Estado de Derecho. He dicho que no.
Y perdón por la soflama, pero es que esta gente ya me tiene como hasta los burgos.
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
